Por qué las transiciones difíciles siguen siendo buenas

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Por qué las transiciones difíciles siguen siendo buenas

Nuestras vidas pueden cambiar constantemente, pero Dios sigue siendo el mismo.

Cuando se me ocurrió que quería ser misionera, pensaba en la palabra “transición” como algo maravilloso. Encerraba aventura y diversión. Pero con el tiempo he visto que transición también puede ser la palabra que usamos para cambio.

Si eres algo como yo, el cambio no es tu mejor amigo. Porque, aunque la transición suena emocionante, el cambio a menudo es difícil e incómodo. A la mayoría de las personas les gustan transiciones tales como: conseguir un nuevo trabajo, casarse o tener un bebé. Pero hay otras transiciones que nos toman por sorpresa.

Perder el trabajo, sentirse como un extraño en el país al que acabas de mudarte y aprender a vivir después de la muerte de un ser querido también son transiciones.

Requieren pasar de algo conocido y familiar a algo completamente diferente. Demandan más de nosotros: energía para aprender cosas nuevas, flexibilidad para hacerlas de manera distinta a como estamos acostumbrados y perseverancia para intentar una y otra y otra vez hasta que salga bien.

Entonces, ¿cómo lo hacemos? ¿Cómo atravesamos los cambios o transiciones más difíciles de una manera que traiga gloria a Dios, delante de quienes están observando nuestras vidas?

Debemos ir a la Palabra de Dios.

Los hijos de Dios nunca estuvieron exentos de transiciones ni de las dificultades que traen. Abram y Sarai tuvieron un tiempo difícil al mudarse a otro país, Job tuvo que reajustarse a una nueva vida después de experimentar enormes pérdidas y Josué fue promovido a una posición de liderazgo para la cual probablemente no se sentía listo.

Aquí hay tres cosas que podemos aprender de estos ejemplos en la Palabra de Dios mientras navegamos transiciones difíciles:

1. IMITA A ABRAM Y SARAI, RECUERDA QUE DIOS ES FIEL.

Dios llamó a Abram y Sarai a ir a otro país y les dio una promesa. En el camino se toparon con muchas dificultades y, después de llegar, tuvieron que esperar por años. No es de extrañar que Sarai se riera cuando volvieron a hablarle de la promesa. ¿Quién no lo haría?

Después de transiciones difíciles o turbulentas, cuando parece que todo en nuestra vida ha cambiado, es muy fácil permitirnos olvidar quién es Dios. Pero ya sea que tú hayas elegido estar en una transición o que te haya sido lanzada encima por las circunstancias, la verdad sigue siendo la misma. Dios sigue siendo fiel. Nosotros podemos estar en transición, pero Él no. Si Él prometió, como lo hizo con Abram y Sarai, Él no dejará de cumplir Su palabra.

2. IMITA A JOB, RINDE TU DESEO DE CONTROL Y CONFÍA EN DIOS.

Job estaba desesperado por respuestas y por saber el porqué. Tenía ideas acerca de lo que estaba pasando y de cómo debería o no debería haber pasado. Quería controlar la situación él mismo. Dios le pidió que mirara todo en la creación que Él ha hecho y sostiene, y luego retó a Job a recordar que Él es Dios y que Job no lo es. Y eso le trajo paz a Job.

Si hay algo que todos los cambios o transiciones tienen en común, es que siempre incluyen aspectos que no podemos controlar. Probablemente esta es la razón por la que las transiciones son tan difíciles. No podemos escoger cuándo empiezan, cuándo dejan de sentirse duras o cuándo terminarán. Pero sí podemos escoger rendirnos y confiar en Dios. Al fin y al cabo, Él está sentado en Su trono y nada se mueve sin que Él lo tome en cuenta.

3. IMITA A JOSUÉ, NO TENGAS MIEDO Y ESFUÉRZATE Y SÉ VALIENTE.

Josué tenía que asumir una gran responsabilidad; tenía que llenar zapatos muy grandes y hacerse responsable de mucha gente. El miedo debió haberlo invadido profundamente, porque la primera palabra de Dios para él es “no tengas miedo”.

Así que, en transiciones que parecen atemorizantes, recuerda la última parte de ese versículo: “porque el Señor tu Dios estará contigo” (Josué 1:9). Eso es lo que te dará fuerza y valor mientras la vida cambia a tu alrededor: saber que el Dios que derriba gigantes y hace caer muros desde adentro va contigo.

En todas estas historias existe un común denominador. Dios estaba presente, se mantuvo fiel a Su promesa, respondió y estuvo con ellos. Usó todas esas transiciones, no solo para traer gloria a Su nombre, sino también para llevar a Abram, Sarai, Job y Josué a una mejor comprensión de quién Él es.

Entonces, ¿cómo lo hacemos? Permitimos que Dios use cada transición, cada cambio difícil e incluso cada reconfiguración global, para Su gloria y para acercarnos más a Él.

Y si eso es así, entonces “transición” puede seguir siendo una palabra maravillosa.


Hephzibah Louise Ramirez

Hephzibah Louise Ramírez ha servido en el ministerio durante los últimos cinco años como maestra, líder de alabanza y adoración, productora de medios y escritora. Recientemente se mudó de la República Dominicana a Atlanta, Georgia, y actualmente se desempeña como coordinadora de comunicaciones y productora de medios para un ministerio local.