Cómo las iglesias que envían pueden cuidar de sus misioneros

Cómo las iglesias que envían pueden cuidar de sus misioneros

Los misioneros deben rendir cuentas a la iglesia local.

¿Quién es responsable del bienestar espiritual, físico y emocional de los misioneros? ¿Quién debe instarlos a cuidar de sí mismos y de la doctrina (1 Timoteo 4:16)? ¿Quién debe apoyarlos y proveerles descanso? ¿Quién debería animarlos a fomentar la santidad y velar por la sana doctrina en el campo misionero? ¿Quién es responsable de asegurarse de que los misioneros están caminando de manera digna de su llamado (Efesios 4:1)? La iglesia local. 

Los misioneros deben rendir cuentas ante la iglesia local

Con demasiada frecuencia, los misioneros han sido encomendados a agencias misioneras, líderes de equipos, una junta de misiones o alguna forma de organización paraeclesiástica. Sin embargo, el Señor Jesús no dio a los misioneros como un don a las organizaciones paraeclesiásticas; Él los dio a la iglesia (Efesios 4:11–16).

A mi amigo Garrett Kell le gusta decir: “Los misioneros no son agentes libres. Ellos son agentes comisionados por Jesús a través de una congregación local”. Pienso que tiene razón. Y tú puedes ver este modelo con más claridad a través del libro de Hechos.

Si tomas el tiempo para estudiar Hechos 15, verás que la disputa entre Pablo y los judaizantes fue una disputa entre dos iglesias locales (Hechos 15:1–4). ¿Cómo se resolvió esta disputa? ¿Una queja ante la junta de misiones, ante el liderazgo de la denominación, o ante un comité ad hoc? No. Ellos enviaron a Pablo y Bernabé a la iglesia local de donde venían los falsos maestros responsables de su falsa enseñanza (Hechos 15:2).

Trabajar en conjunto con las iglesias que reciben

El primer paso hacia una rendición de cuentas significativa en las misiones es entender que los misioneros son primeramente responsables ante la iglesia que los envía. Aun así, en ocasiones es necesario combinar fuerzas.

Los misioneros deben, cuando sea apropiado y en la medida de lo posible, ponerse bajo el liderazgo de su iglesia en el campo misionero junto con el liderazgo de la iglesia que los envía. La rendición de cuentas ante ambos liderazgos puede ser útil para que las iglesias que envían construyan relaciones con las iglesias locales en el campo misionero, lo que permite que ambas iglesias se apoyen mutuamente en el cuidado y la rendición de cuentas del misionero.

Apoyar a pocos misioneros

Si quieres fomentar una sólida rendición de cuentas del misionero ante la iglesia local, considera apoyar a pocos misioneros. Sé que animar a las iglesias a que “apoyen a pocos misioneros” no es la estrategia típica de misiones, pero ¡créanme! Sí, lo es. Consideremos lo siguiente. 

Para muchas iglesias es difícil mantener una relación responsable, fuerte e íntima con sus misioneros más allá de “ponerse al día” de cuando en cuando y del reporte anual. Por eso, parece sabio que las iglesias no envíen ni apoyen a más misioneros de los que pueden cuidar. Esto conducirá a una inversión intencional de tiempo, atención, recursos y una rendición de cuentas significativa.

Ama a tus misioneros intencionalmente

Nuestra meta en el cuidado de nuestros misioneros es amarlos de manera apropiada. No es tratar de mantener a los misioneros responsables de sus actos para que no “rompan las reglas”. Debes comunicar la importancia de la rendición de cuentas de manera que demuestre el amor y el cuidado que ya experimenta el misionero, y cuyo enfoque está en su bienestar y no simplemente en atraparlo haciendo algo malo. 

Las iglesias que envían deben continuar pastoreando a sus misioneros. Los misioneros son también cristianos. Son ovejas, y las ovejas necesitan ser pastoreadas. Esto implica que las iglesias que envían deben comunicarse a través de correos electrónicos, llamar por teléfono, visitar y dar consejo, tanto como sea posible. No deben pensar que sus misioneros están siendo pastoreados por sus compañeros de equipo en el campo misionero o por los líderes de las juntas de misiones.

Sin duda, puede decirse más sobre la rendición de cuentas de los misioneros, pero estas tres ideas deben ser un buen punto de partida para cualquier iglesia local que está pensando de manera bíblica, cuidadosa y sabia sobre este asunto.

En última instancia, cuando un misionero rinde cuentas y recibe el apoyo de la iglesia que lo envía, ella lo ayuda a protegerse del pecado y a ejercer un ministerio fiel y saludable entre las naciones.


Sean DeMars

Sean DeMars está casado con Amber, es padre de Patience e Isabella y es pastor de Glory Community Church en Decatur, Alabama. Anteriormente sirvió entre grupos de personas no alcanzadas en Perú.

Apoya la Obra