Las naciones están más cerca de lo que crees
Un domingo en la iglesia, cantamos a una sola voz: “Heme aquí; envíame a los confines de la tierra”. Mientras miraba alrededor del salón, me di cuenta, con lágrimas en los ojos, de que las naciones ya estaban sentadas a mi lado.
Durante la mayor parte de mi vida, había imaginado las misiones como algo que ocurría en lugares distintos al lugar donde yo estaba. Crecí en la República Dominicana y, desde joven, tuve un profundo sentido de que Dios me estaba llamando a servirle. En algún momento pensé que eso podría significar convertirme en misionera. Pero en mi mente, los confines de la tierra estaban lejos de casa.
Por la providencia de Dios, mi familia eventualmente se mudó a Estados Unidos mientras mi esposo asistía al seminario. Después de esa etapa, el Señor nos llamó a servir en el área de Dallas dentro de una comunidad de habla hispana, y con el tiempo ese ministerio se convirtió en la plantación de una iglesia.
Al principio, asumimos que estaríamos sirviendo a personas muy parecidas a nosotros. Pero rápidamente descubrimos que no era así. Sí, muchas personas hablaban español como yo, pero venían de diferentes partes del mundo. Las mismas palabras no siempre significaban lo mismo. Y las diferencias culturales eran mucho más amplias de lo que esperaba. Lo que una vez pensé que podría requerir mudarme al extranjero estaba sucediendo justo delante de mí.
Hoy, nuestra plantación incluye personas de más de 15 naciones. En muchos sentidos, ha sido como una inmersión internacional en un mismo lugar local. El Señor, en su bondad, nos ha dado un asiento en primera fila para ver que las naciones muchas veces están mucho más cerca de lo que pensamos.
Durante muchos años, vi las misiones principalmente como esfuerzos dirigidos a un grupo étnico o pueblo específico a la vez. Y alabo a Dios por aquellos a quienes llama a ir. La iglesia debe continuar enviando, apoyando y orando por misioneros que llevan el evangelio a lugares donde Cristo aún no es conocido.
Pero el Señor también está acercando las naciones a nosotros. Están en nuestros vecindarios, en las escuelas de nuestros hijos, en nuestros lugares de trabajo, en las tiendas que visitamos y en las iglesias a las que asistimos.
Las personas que están a nuestro alrededor no han sido colocadas cerca de nosotros por casualidad. El Señor determina los tiempos y los lugares, y lo hace con un propósito redentor (Hechos 17:26–27). Él nos ha colocado donde estamos para dar un testimonio fiel.
Entonces, ¿cómo podemos comenzar a servirles?
NO LOS PASES POR ALTO
A veces hemos profesionalizado tanto nuestra idea de las misiones que asumimos que pertenece a alguien más. Pero a cada creyente se le ha confiado la buena noticia de Jesucristo. No todo cristiano es llamado a cruzar un océano, pero todo cristiano es llamado a compartir el evangelio.
Muchas veces, la distancia más difícil de cruzar no es geográfica, sino la creada por nuestra apatía, nuestro temor, nuestro afán, nuestra falta de tiempo y nuestra preferencia por aquello que nos resulta familiar.
Necesitamos desacelerar y notar a las personas. Puede ser el cajero con un nombre extranjero. El padre o la madre que está junto a ti en el parque. La familia de la escuela que tus hijos mencionan constantemente. El vecino cuyo primer idioma es diferente al tuyo. El compañero de trabajo cuya historia nunca te has tomado el tiempo de conocer.
Observar con una actitud de oración suele ser donde comienza nuestra obediencia. Justo allí, cuando prestamos atención y mostramos interés, es que se abre la puerta para testificar el evangelio.
¿Qué pasaría si no necesitáramos crear oportunidades porque Dios, en muchos casos, ya las ha colocado en nuestra vida cotidiana? Oremos por ojos atentos para ver las naciones que están justo delante de nosotros.
REFLEJA LA GRACIA
Cuando salir de mi zona de comodidad se siente difícil, a menudo me digo a mí misma: “La gracia de Dios se ha manifestado” (Tito 2:11). Jesús es la gracia hecha visible. Él no nos amó desde la distancia. Él se acercó a nosotros para salvarnos. Y esa misma gracia que nos salvó ahora nos enseña a reflejarla.
Porque Cristo se acercó a nosotros con misericordia, nosotros podemos acercarnos a otros con amor. Por medio de Su Espíritu, incluso nuestras vidas ordinarias pueden mostrar algo de Su gracia a un mundo que observa.
¿Qué pasaría si, en lugar de estar llamando a muchos de nosotros a dejar nuestros hogares, Dios nos está llamando a abrirlos? ¿Qué pasaría si nuestras mesas pudieran convertirse en instrumentos del evangelio? ¿Qué pasaría si nuestras iglesias pudieran convertirse en lugares donde los extranjeros llegaran a ser familia en Cristo?
En nuestras iglesias, a menudo existen hermosos puentes hacia familias, amigos y comunidades que de otra manera nunca alcanzaríamos. Los actos sencillos de hospitalidad cristiana, ofrecidos con verdadero interés y amor, pueden servir como un poderoso testimonio del evangelio.
Nuestro impulso de quedarnos con lo conocido puede robarnos el gozo de fijarnos en las naciones que nos rodean. Cultivemos una atención centrada en el evangelio. Necesitamos que el Señor renueve nuestro amor y asombro por la salvación que nos ha dado, para que sintamos una santa urgencia por aquellos que están perdidos justo delante de nosotros.
NO LO COMPLIQUES DEMASIADO
Cristo es demasiado precioso como para no compartirlo con las naciones. Y llegará el día cuando las naciones lo alabarán para siempre.
“Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben.” (Salmo 67, RV60).
Con ese día en mente, crezcamos en intencionalidad, no pasando por alto las naciones a nuestro alrededor, y reflejando la gracia de Cristo hacia ellos.
No necesitamos complicarlo demasiado. Comienza donde estás. Aprende un nombre. Haz una pregunta. Invita a alguien diferente a ti a tu hogar o a una conversación. Cruza la calle para presentarte. Quédate un poco más después de la iglesia. Presta atención a las personas que Dios ha acercado a ti.
Las naciones están más cerca de lo que crees, y Cristo es digno de recibir la alabanza de cada una de ellas.










