¿Cómo deben las iglesias cuidar de los misioneros?
Las iglesias suelen pensar que su tarea ha terminado cuando los misioneros, a los que apoyan, están físicamente en el campo misionero. Sin embargo, un mejor enfoque sería pensar en que este es solo el punto de partida. Has invertido tiempo y recursos para equiparlos y enviarlos, pero la participación de tu congregación con esos misioneros apenas está comenzando.
¿Cómo se relacionan las iglesias con los misioneros?
La obra misionera sufre en las manos de las iglesias que son pasivas. La falta de una conexión vital y continua entre las iglesias que envían y los que son enviados lleva de manera inevitable a una cultura superficial sobre las misiones en la iglesia, así como al desánimo en todas partes. Pero ¿qué pasa cuando las iglesias toman la iniciativa y participan de manera activa con sus misioneros?
Proveyendo cuidado pastoral
A riesgo de afirmar lo que es evidente: la obra misionera es dura. ¡Ciertamente la vida es dura! Si a esto añadimos: vivir y servir en un nuevo país, en una nueva cultura, usando un nuevo idioma, entonces puedes fácilmente ver las razones por las cuales los misioneros que apoyas podrían sentirse desanimados de tiempo en tiempo. También pueden tener dificultades con la dinámica de su equipo. Tal vez sus compañeros de equipo no comparten la filosofía de ministerio del misionero que apoyas. Quizás están en desacuerdo sobre cómo contextualizar mejor el evangelio a su grupo de interés. Incluso los equipos que operan en absoluto acuerdo sobre asuntos de teología y práctica pueden experimentar conflictos porque los equipos misioneros están formados exclusivamente por pecadores.
Tu iglesia es vital para el bienestar de los misioneros que envía. Abre de par en par las líneas de comunicación. Mantente al tanto de la dinámica de su equipo. Conoce bien aquellas áreas que pueden ser conflictivas. En ocasiones, la mejor manera de cuidar a tus misioneros es simplemente escuchar, ser un interlocutor relativamente imparcial para ayudarlos a procesar lo que están experimentando. Cuando lo consideres apropiado, comparte las peticiones de oración del campo misionero con tu congregación. Esto hará que más corazones oren y se movilicen para ayudar a medida que la iglesia asume la responsabilidad de su gente en el extranjero.
Los misioneros también se benefician de las visitas pastorales. Los ancianos proveen de manera tangible apoyo, consuelo y sabiduría. No es una mala idea que otros participen a través de viajes misioneros de corta duración. Siempre y cuando ayudes a la obra en el campo misionero y no simplemente sea por la “experiencia”. Cuidar a sus hijos, llevarles su café favorito o, simplemente, escucharlos. Hacer el esfuerzo que implica visitarlos en persona es una magnífica manera de comunicarles: “Aunque están físicamente distantes, pensamos en ustedes y los recordamos constantemente”.
Evaluando con honestidad el trabajo en el campo misionero
Ya hemos hablado sobre las presiones bajo las cuales están tus misioneros en el campo. Satanás va a tentarlos a tomar la salida fácil. Él va a convencerlos de que está bien tomar atajos. En gran medida, las misiones modernas han sido afectadas por esta misma razón. Las iglesias que envían deben ayudar a los misioneros a mantenerse enfocados en la tarea. Estar al tanto de lo que están haciendo aquellos que has enviado es importante por dos razones.
La primera razón: tu apoyo—monetario y de otro tipo—es una aprobación tácita a su ministerio. Estás respaldando tanto a la persona como a todo lo que haga. Como una embajada del rey Jesús. Es tu responsabilidad asegurarte de que tus misioneros permanezcan fieles en el cumplimiento de la misión. La segunda razón: tus misioneros pueden no saber realmente lo que ser fieles requiere de ellos. En particular, si técnicamente son todavía miembros de tu iglesia, tienes la responsabilidad de ayudarlos a que hagan su trabajo de una manera digna del Señor.
Una advertencia aquí. No presiones a tus misioneros a que produzcan números. Una evaluación honesta tiene que ver más con fidelidad que con productividad. Los hombres y mujeres aran y siembran, pero la cosecha le pertenece a nuestro Dios soberano (Marcos 4:26–27; 1 Corintios 3:6–7). Demandar evidencia que demuestre que su ministerio es valioso en la forma de cuántas decisiones por Cristo han visto o cuántos bautismos han llevado a cabo solamente añadirá estrés y alentará los malos hábitos que quieres desincentivar.
Animando a los miembros de la iglesia a ir
No te sorprenda que ninguna persona quiera dejar tu iglesia y dar su vida por los no alcanzados si cuando se envía a alguien desaparece de la faz de la tierra. El apoyo que la iglesia provea a los misioneros les dice a los miembros de tu iglesia que el mismo cuidado se les proveerá si son comisionados a ir.
Tú comunicas el compromiso que tienes a largo plazo cada vez que oras por un misionero en la reunión como congregación los domingos o cuando lees las últimas noticias de una pareja que está en el campo misionero durante una reunión de oración. Demostrar que cuidas de manera integral a los que envías ayuda a fortalecer la visión de lo que implica ser una iglesia que envía.
Las iglesias cuidan a sus misioneros para fortalecerlos
Los misioneros se benefician de aquellas iglesias que participan de manera activa en sus ministerios. El enfoque en cuanto al cuidado de misioneros puede verse diferente de iglesia en iglesia, y eso está bien. Pero esforcémonos en fortalecer a los misioneros que apoyamos y oremos para que Dios bendiga sus ministerios.









