Cómo decirle a tu iglesia que quieres ser misionero
Hace unos meses, una pareja de nuestra iglesia se acercó a nosotros y nos expresó su deseo de ser misioneros. El esposo sirve como anciano, y su esposa también ha servido fielmente a la iglesia por años. En la primavera, uno de nuestros misioneros compartió en la iglesia su deseo de recibir a otra pareja para servir en una iglesia recién plantada en Medio Oriente.
Cuando esta pareja salió en su carro de regreso a casa, se miraron y supieron que Dios les estaba dando un corazón para esa obra. Tenían un deseo claro de servir en un contexto transcultural. También tenían dones que encajaban bien con las necesidades de la iglesia en Medio Oriente. Y la invitación del misionero a recibir otra pareja parecía ser una oportunidad evidente.
Pero el siguiente paso de esta pareja no fue aplicar a una agencia ni comenzar a recaudar fondos para irse al campo misionero. En cambio, llamaron a uno de sus pastores y compartieron su deseo de convertirse en misioneros. Su primer instinto fue buscar la orientación, la ayuda y la bendición de su iglesia mucho antes de dar pasos para servir en otro país.
EMPIEZA CON EL PRIMER PASO CORRECTO
En Hechos 13:1–3, es la iglesia local la que envía a los misioneros. Y en Hechos 14:26, Pablo y Bernabé regresan a la iglesia que los había enviado.
El primer paso correcto para convertirse en misionero es incluir a la iglesia en el proceso.
Si te encuentras atraído al campo misionero, puedes empezar así: «Pastor, ¿le puedo compartir algo por lo que he estado orando? Creo que el Señor me está dando el deseo de servir como misionero. No quiero decidir esto solo. Quiero invitar a la iglesia a ayudarme a discernir qué debo hacer. ¿Estaría dispuesto a caminar conmigo y orientarme en los próximos pasos?»
PÍDELE A TU IGLESIA QUE TE EVALÚE
El siguiente paso es pedirle a tu iglesia que te dé su opinión sobre si podrías ser una buena opción para servir. El pastor de nuestra iglesia animó a esta pareja a entrar en nuestro proceso de envío de misioneros.
Ellos llenaron una autoevaluación en la que examinaban su carácter, su aptitud y sus convicciones para la tarea misionera. Pasaron por una evaluación psicológica y se presentaron ante un grupo de ancianos y otros líderes de la iglesia para ser evaluados a la luz de la tarea que tenían por delante. Aunque el proceso fue intenso, se sometieron a la iglesia local.
Recuerda: este hermano es anciano en nuestra iglesia local. Lo conocemos bien a él y a su familia, y los amamos profundamente. Pero su disposición no solo a pedir orientación, sino a permitir que la iglesia dirigiera el proceso fue una señal clara de su compromiso con la primacía de la iglesia en las misiones.
Si eres un misionero aspirante que quiere mudarse al extranjero, no empieces investigando sobre agencias misioneras ni recaudando fondos por tu cuenta. Empieza reuniéndote con un pastor de tu iglesia local. Pídele a tu iglesia que evalúe tu carácter. Invítalos a evaluar tus convicciones sobre la teología, la iglesia y las misiones. Permíteles hablar con franqueza sobre tu aptitud para la tarea misionera.
MÚDATE AL CAMPO MISIONERO CON UNA IGLESIA RESPALDÁNDOTE
Después de ser evaluados, esta pareja estaba lista para avanzar hacia el campo misionero con una iglesia respaldándolos. Hace unas semanas cenaron en la casa de nuestro pastor principal. Todos estamos alineados. Estamos emocionados de que Dios los haya guiado a mudarse a otro país, y la iglesia está lista para avanzar en el proceso de afirmarlos y enviarlos a las naciones. En los próximos meses, tendremos la oportunidad de invitar a toda la iglesia a participar en este proceso de afirmación.
Si el Señor quiere, Dios usará el ejemplo de esta familia de negarse a ser «llaneros solitarios» en la tarea misionera para despertar a cientos en nuestra iglesia al corazón de Dios por las naciones. Al invitar a la iglesia a ser parte de su proceso misionero, no solo estarán listos para servir en el campo misionero y recibir cuidado continuo, sino que también jugarán un papel vital en movilizar a nuestra iglesia a que se preocupe profundamente por las naciones.
Si estás leyendo esto y no eres miembro de una iglesia local, te animaría a encontrar una a la que puedas unirte. Invita a los pastores de la iglesia a ser parte de tu vida y dales permiso para hablar sobre tus aptitudes para la tarea misionera.









