Cuidando de nuestros misioneros
«Tus sentidos están a punto de ser atacados».
Así fue como una querida amiga me preparó cuando llegamos por primera vez a Asia como jóvenes misioneros en 2014.
Su predicción resultó ser increíblemente acertada. Durante esos primeros meses, los nuevos olores, los pisos mojados, las voces fuertes y la falta de espacio personal fácilmente me abrumaban. Todo era diferente y, aunque con el tiempo llegué a amar de verdad nuestra ciudad y quedé profundamente marcada por ella, hubo momentos y días en que estos desafíos pequeños, tomados individualmente, se acumulaban y hacían que casi cada fibra de mi ser resistiera este lugar.
Este tipo de experiencias es común cuando los creyentes procuran cruzar barreras culturales, geográficas y lingüísticas por causa del evangelio. Sin importar cuánta preparación cuidadosa se haga antes de enviarlos, para la mayoría de los misioneros cierto grado de resistencia externa e interna es inminente.
Las iglesias que envían a los misioneros y que sostienen la obra pueden desempeñar un papel vital en la perseverancia de los obreros a lo largo del tiempo, anticipando dos verdades obvias pero fundamentales y procurando responder bien a la luz de ellas.
VERDAD N.º 1: LA OPOSICIÓN SERÁ INTENSA
El compromiso de servir a Cristo, especialmente en un lugar difícil o no alcanzado, puede sentirse como entrar en un horno en sentido figurado (y, dependiendo del lugar, a veces también en sentido literal). La Escritura es clara en que, al buscar vivir para Jesús y dar a conocer Su nombre, vamos a enfrentar oposición. No es cuestión de si sucederá, sino de cómo, y en cada situación la oposición puede verse un poco diferente.
El apóstol Pablo escribió una y otra vez acerca de los tipos de oposición que enfrentó mientras procuraba llevar el evangelio a nuevos lugares. Un ejemplo se encuentra en 2 Corintios 7, donde Pablo dice: «Pues aun cuando llegamos a Macedonia, nuestro cuerpo no tuvo ningún reposo, sino que nos vimos atribulados por todos lados: por fuera, conflictos; por dentro, temores».
En la declaración de Pablo vemos dos formas de oposición muy reales, aunque distintas. Primero, dice que enfrentaron «conflictos por fuera». Presumiblemente, se trataba de una resistencia feroz al evangelio, acompañada de aflicciones, privaciones, angustias, azotes, cárceles, motines, sufrimientos, desvelos y hambre, que describe unos versículos antes. Esta es una presión externa significativa.
Apoyar bien a los misioneros transculturales significa procurar entender cuáles son sus fuentes más importantes de presión externa. ¿Es la adquisición del idioma, ya sea por la dificultad misma o por la presión que sienten? ¿Es la tensión relacional en su equipo o en su nuevo contexto? ¿Es una resistencia abierta al mensaje del evangelio o desafíos culturales que hacen que la plantación de iglesias se sienta imposible?
Podrían ser dificultades familiares, temas de educación de los hijos o problemas de salud. O quizá sea una multitud de cosas pequeñas que se van acumulando con el tiempo. Es probable que la oposición externa sea alguna combinación de factores. Pero esperar que haya oposición al ministerio del evangelio y buscar entender las formas únicas que toma para cada persona es una manera maravillosa (y a menudo pasada por alto) de amar bien a los misioneros.
Luego, Pablo les dice a los corintios que también batallaron con «temores por dentro».
La batalla interna que todo misionero transcultural enfrenta en algún momento suele ser incluso más desafiante que las presiones externas. Identificar estos temores y reconocer quién es Dios en medio de ellos es la clave para despojarlos del poder que ejercen.
Los misioneros suelen ser personas increíblemente resilientes, capaces y temerosas de Dios, pero siguen siendo personas. Se beneficiarán de amigos que les pregunten por esos temores internos, que escuchen con atención y que los guíen al Dios que planeó el fin desde el principio y que colgó las estrellas en el cielo.
Cuando enfrentamos temores de muchos tipos, podemos meditar en la grandeza de Dios. Este gran Dios traza nuestros caminos y sostiene nuestras manos: «Por el Señor son ordenados los pasos del hombre,y el Señor se deleita en su camino. Cuando caiga, no quedará derribado, porque el Señor sostiene su mano.» (Salmo 37:23–24).
VERDAD N.º 2: EL CORAZÓN PUEDE SER CONSOLADO
Pablo continúa su declaración sobre las luchas externas y los temores internos con una hermosa reflexión: «Pero Dios, que consuela a los deprimidos, nos consoló con la llegada de Tito; y no solo con su llegada, sino también con el consuelo con que él fue consolado en ustedes, haciéndonos saber el gran afecto de ustedes, su llanto y su celo por mí; de manera que me regocijé aún más.» (2 Corintios 7:6–7).
En medio de circunstancias difíciles e inciertas, Pablo dice que sus corazones fueron consolados. Primero, por Dios, que consuela a los abatidos. Qué ánimo recordar que a Dios le encanta consolar a los que son Suyos. Él está cerca de los afligidos y nos llama a llevar nuestros temores a Su trono de gracia.
Pero el ánimo también viene en forma de personas. En el caso de Pablo, es la visita de un querido amigo y la evidencia de fidelidad de parte de aquellos a quienes ama en Corinto. El aliento de un amigo es, sin duda, un refrigerio para el alma, especialmente cuando la oposición se ha intensificado en nuestra vida.
Aquellos a quienes enviamos enfrentarán dificultades, oposición y temor. La oposición será intensa, pero el corazón puede ser consolado. Así que considera visitar a los misioneros que sostienes. Dedica tiempo regular e intencional para preguntarles por las presiones externas e internas que puedan estar enfrentando.
Ora para que Dios sea su consuelo, como lo fue para Pablo y Timoteo. Busca maneras de comunicar la profundidad de tu preocupación, no solo por sus metas ministeriales, sino por ellos mismos. Recuerda su humanidad y guíalos a Jesús.
Que Dios nos capacite para cuidar bien de aquellos a quienes enviamos, hasta que las buenas nuevas sean proclamadas en todo el mundo como testimonio a todas las naciones (Mateo 24:14).









