Reflexionando y orando por las protestas en Irán

Reflexionando y orando por las protestas en Irán

Nuestro estratega global reflexiona sobre la espera y lo que sigue.

Mientras el mundo observa el desarrollo de los acontecimientos en Irán, muchos se preguntan si este es “el momento”. ¿Será ahora cuando el líder supremo, Alí Jamenei, sea reemplazado? ¿Será ahora cuando Irán finalmente sea libre?

También hay muchas preguntas sobre lo que exactamente está ocurriendo dentro del país. Desde el 8 de enero, Irán ha estado prácticamente desconectado de internet y la información ha ido saliendo a cuentagotas.

Elon Musk ha intentado ayudar a proveer conexión a internet, pero el gobierno iraní se ha movido rápidamente para incautar los receptores de Starlink. Aun así, algo de información ha logrado salir y todo indica que hay un número masivo de bajas entre manifestantes de todas las edades.

Entonces, ¿qué deben pensar los cristianos de todo esto?

UN CONTEXTO COMPLICADO

Vivo en una ciudad muy cerca de Irán y estoy rodeado de vecinos y relaciones con vínculos profundos con el país. Ayer por la mañana tuve un momento incómodo en el ascensor con mi vecino de al lado. Siempre ha sido muy amable conmigo y, aunque no fue grosero, se sentía cierta tensión en el ambiente. Él es un musulmán chiita devoto, con una esposa que usa hiyab y que viaja con frecuencia de ida y vuelta a Irán. Solo podemos suponer que tiene ciertas simpatías hacia la teocracia iraní.

Otro conocido iraní le dijo a mi esposa que estos manifestantes “no creen en Dios”. Los que se ponen del lado del régimen suelen ser chiitas muy practicantes y piensan que quienes se oponen al gobierno no “temen a Dios”.

La realidad de la oposición es más matizada: muchos manifestantes mantienen algún nivel de afiliación islámica. La mayoría nació dentro de la fe, aunque un número creciente de la generación más joven se ha alejado de la práctica religiosa o ha abandonado por completo la creencia en Dios.

Visto desde todos los ángulos, creo que lo primero que debemos recordar es que estamos hablando de personas de las cuales el 99 % no son seguidores de Jesús. Aunque anhelamos la justicia y un liderazgo recto en Irán, también sabemos que la verdadera libertad solo viene a través de Jesús. Si Irán se libera de la opresión de un gobierno teocrático, aun así seguirá esclavizado al pecado.

¿Y qué pasa con quienes sí son seguidores de Jesús?

LOS CRISTIANOS POSIBLEMENTE PAGARÁN UN ALTO PRECIO

Lamentablemente, si este levantamiento fracasa y el líder supremo se mantiene en el poder, probablemente ellos pagarán un precio muy alto. ¿Por qué? El verano pasado, cuando Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes, varios líderes fueron detenidos en todo el país y procesados como agentes del “sionismo global”. Los líderes cristianos suelen viajar fuera de Irán a países cercanos para recibir capacitación, y estas actividades (sus historiales de viaje) fueron una de las cosas usadas en su contra en juicios amañados.

Es fácil imaginar que, si las protestas se apagan o si posibles intervenciones de Occidente no tienen éxito, la iglesia clandestina, entre otros, volverá a sufrir.

Quienes hemos caminado durante años con creyentes iraníes esperamos y oramos por un Irán libre. Anhelamos un país que promueva la libertad religiosa y la protección de las minorías religiosas. También sabemos que la libertad religiosa o un avivamiento no está garantizado simplemente con la caída de la República Islámica de Irán. Entendemos que es una situación compleja que requiere oración y vigilancia. Seguimos listos para ayudar a nuestros hermanos y hermanas, pase lo que pase.

Por ahora, oremos:

  • Oremos para que la luz de Cristo brille en medio de sus tinieblas. Que Dios use la agitación y la desesperación que muchos iraníes sienten para abrir sus corazones y mentes al evangelio.
  • Oremos por la mano protectora y el consuelo de Dios sobre los creyentes iraníes.
  • Oremos para que su fe crezca mientras Dios camina con ellos en medio de las dificultades. Que el Espíritu Santo reemplace la ansiedad o el temor con esperanza y confianza en la presencia de Dios, y que dé a los creyentes valentía para seguir compartiendo el evangelio.

Luke Harper es estratega global de Radical y sirve a creyentes en zonas de difícil acceso en el mundo.