El ministerio en Irán continúa, a pesar de la persecución
En las semanas posteriores a una serie de ataques aéreos que sacudieron Irán este verano, un pastor de una iglesia doméstica organizó un pequeño equipo para entregar comidas calientes a sus vecinos. Tras la guerra, muchos iraníes estaban abrumados por la escasez de alimentos y las crecientes deudas.
Un tazón de sopa caliente puede parecer pequeño comparado con un conflicto de escala global, pero para las familias que luchan en Irán, esa ayuda práctica apuntaba a un poderoso evangelio: Jesús es el pan vivo que descendió del cielo. La bondad de los creyentes apuntaba a la compasión de Cristo.
Sam Ahmadi, un colaborador ministerial de Radical, habló con el pastor de la iglesia deméstica y salió profundamente entusiasmado: “Fue un recordatorio vívido de que un tazón de sopa puede convertirse en un puente hacia el alma de alguien”.
Es el tipo de puente que Irán necesita, aunque para los cristianos iraníes sea arriesgado construirlo. Desde el conflicto de julio, las autoridades iraníes han arrestado a más de 50 creyentes, acusándolos falsamente de espionaje. Muchos siguen en prisión. Otros se preguntan qué vendrá después.
Pero aun así, el ministerio continúa.
UNA OLA DE DETENCIONES EN IRÁN
Irán es hogar de una creciente iglesia subterránea, pero seguir a Jesús puede ser peligroso para quienes dejan el islam. Los creyentes enfrentan amenazas, oposición y acoso. Incluso asistir a una iglesia doméstica es riesgoso: basta con que una sola persona exponga a los demás ante las autoridades.
Los creyentes iraníes detenidos en agosto ciertamente no fueron los primeros. A principios de este año, un tribunal condenó a tres cristianos iraníes a un total combinado de 40 años de prisión. Una de ellas era una madre embarazada.
En junio de 2024, las autoridades arrestaron a cinco cristianos en ciudades cercanas a Teherán bajo cargos que incluían “propaganda contra el sistema”. Ese verano, un tribunal sentenció a cada cristiano a siete años y medio de prisión.
Vicky Hartzler, presidenta de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, dijo que su organización repudia las sentencias de los creyentes: “Su situación refuerza cuán gravemente en riesgo están los cristianos iraníes por sus creencias religiosas y por convertirse del islam.”
UN MINISTERIO QUE CONTINÚA EN IRÁN
¿Cómo sigue extendiéndose el evangelio incluso frente a tanto riesgo?
Sam Ahmadi explica que la evangelización y el discipulado digitales siguen siendo vías esenciales para alcanzar a los iraníes con el evangelio y discipular a quienes abrazan la fe en Cristo. El trabajo de Radical con los iraníes incluye grupos de discipulado en línea, con la esperanza de ayudar a los nuevos creyentes a formar iglesias dentro del país.
Muchos iraníes tienen acceso a contenido cristiano a través de medios digitales, pero sigue existiendo la necesidad de mayor profundidad y solidez teológica. También hay una necesidad continua de animar a los cristianos a reunirse en persona, aun cuando sea arriesgado.
Sam dice que todo esto requiere sabiduría y trabajar con personas de confianza en el campo misionero iraní, que conozcan de primera mano el idioma, la cultura y las necesidades.
“Al invertir en líderes locales, los capacitamos para discipular a otros, cuidar de los necesitados y plantar iglesias domésticas que puedan crecer incluso bajo presión y persecución”, afirma. “No se trata de control externo, sino de levantar comunidades eclesiales sanas y autosostenibles desde dentro.”
UNA ESPERANZA QUE PERDURA EN IRÁN
Mientras tanto, los esfuerzos para suplir necesidades físicas han incluido el envío de paquetes de alimentos y suministros médicos a través de contactos confiables. “Nuestro objetivo no es solo responder a la crisis, sino construir una base para el crecimiento espiritual y la multiplicación”, dice Sam. “Iglesias saludables dirigidas por creyentes locales serán la clave para una transformación duradera en Irán.”
Para los creyentes iraníes, eso significa confiar en Cristo, incluso en medio del sufrimiento. Sam escribe: “El sufrimiento de la iglesia iraní no es una señal de la ausencia de Dios, sino un llamado a acercarse más a Él.”
Pide a la iglesia global que ore para que el Señor atraiga a más iraníes a la fe salvadora en Cristo, y que Dios proteja a los creyentes que siguen dando a conocer a Jesús a los que los rodean. Pide oración por consuelo y alivio para quienes sufren en prisión. Y ora para que la iglesia global permanezca despierta y comprometida con los esfuerzos del evangelio en Irán. “La iglesia en Irán es nuestra familia”, dice. “Su sufrimiento es nuestro sufrimiento, y su esperanza es nuestra esperanza.”









