El ministerio internacional es tarea de toda la iglesia

El ministerio internacional es tarea de toda la iglesia

Las misiones no son un programa secundario y la eficiencia no siempre es la meta.

En los últimos seis meses me he reunido cada semana para leer la Biblia con un amigo musulmán en nuestra ciudad. Ha sido una temporada increíblemente alentadora, al compartir de Jesús con un amigo que nunca había escuchado el evangelio. Pero, siendo honesto, me emociona aún más ver cómo mi iglesia se ha unido para apoyarme y participar en este estilo de vida evangelístico.

En mi iglesia, dirijo nuestro ministerio de misiones globales, y una de las principales maneras en que lo vivimos es a través del alcance a estudiantes internacionales e inmigrantes. Queremos mostrar hospitalidad, construir amistades y compartir el evangelio, mientras invitamos a toda la iglesia a participar en este ministerio.

Pero la vida cristiana está llena de diferentes temporadas, y cada familia tiene una capacidad distinta para servir en la iglesia. No necesitamos que cada miembro se sienta obligado a reunirse semanalmente con un estudiante internacional para participar de manera significativa.

En cambio, debemos reconocer que Dios le ha dado a cada uno de nosotros habilidades, recursos y capacidades únicas en distintas etapas para servirle, y necesitamos trabajar juntos para dar a conocer a Jesús en nuestra comunidad.

ORANDO POR LOS INTERNACIONALES EN TU CIUDAD

Una de las mejores maneras de invitar a tu iglesia al ministerio internacional es animándola a orar. Una iglesia cercana en mi ciudad hace un trabajo maravilloso orando por las naciones desde el púlpito cada semana y reuniéndose una vez por semana para orar por los internacionales en la ciudad. Los diáconos de nuestra iglesia han hecho un excelente trabajo visitando los grupos pequeños y animándolos a comenzar a orar por los estudiantes de nuestra comunidad.

Animamos a quienes están compartiendo activamente el evangelio con estudiantes internacionales a invitar a sus amigos y familiares a orar fervientemente. Como dijo Oswald Chambers: «La oración no nos prepara para la obra mayor; la oración es la obra mayor».

Mientras consideras cómo puedes invitar a los miembros de la iglesia a participar en la Gran Comisión, anímalos a orar con regularidad. No pases por alto a aquellos cuya participación principal es a través de la oración. Más bien, anímalos y dales oportunidades para movilizar a otros miembros de la iglesia a orar por las naciones en tu ciudad.

PARTICIPANDO EN EL EVANGELISMO A LOS INTERNACIONALES

Mientras me reunía con mi amigo árabe, mi grupo pequeño oraba regularmente por él, pero también comenzó a entablar sus propias relaciones evangelísticas. Casi todas las semanas, algún miembro del grupo compartía acerca de una conversación evangelística que había tenido durante la semana. Y algunos incluso empezaron a participar en el evangelismo a internacionales en nuestra ciudad.

En los últimos meses hemos visto familias que han recibido internacionales a cenar en sus casas, solteros que han llevado a estudiantes al supermercado y miembros que han traído inmigrantes a la iglesia. El ministerio internacional es una imagen tan hermosa de que necesitamos a todo el cuerpo. Algunos miembros han dado generosamente para financiar eventos de evangelismo, otros se han comprometido a orar de manera constante, algunos cocinan comidas caseras para los estudiantes en nuestra comunidad, otros ofrecen un cuarto extra para que se queden, y algunos pasan horas en el campus conociendo nuevos estudiantes.

NOS NECESITAMOS UNOS A OTROS EN EL MINISTERIO INTERNACIONAL

Servir en el ministerio internacional junto con la iglesia local es un recordatorio maravilloso de que nos necesitamos mutuamente. No necesitamos que cada miembro esté en el campus universitario reuniéndose con estudiantes internacionales, pero sí necesitamos que cada miembro juegue su papel en la obra de la Gran Comisión. Necesitamos ayudar a que los miembros de la iglesia salgan de la banca y entren en su rol en el ministerio transcultural.

Recientemente organizamos una cena de alcance para estudiantes internacionales de nuestra red y tuvimos alrededor de 50 voluntarios sirviendo en una variedad de roles. Algunos asistieron al evento y se sentaron a comer con los estudiantes. Otros prepararon y llevaron la comida. Algunos simplemente llegaron para ofrecer transporte a algún estudiante antes de regresar a casa para acostar a sus hijos pequeños. Otros se quedaron en casa y oraron. Pero todos eran necesarios.

En una iglesia grande, sería más eficiente contratar un servicio de catering y simplificar el voluntariado. Pero imagina cuántos miembros perderían una forma significativa de participar si hiciéramos eso.

El ministerio internacional requiere de toda la iglesia. Como mi esposa me recuerda con frecuencia, la eficiencia no es un fruto del Espíritu. Y las misiones no son un programa paralelo en la iglesia. La misión es el resultado de ser un discípulo de Jesús, y necesitamos que toda la iglesia asuma su rol.


Cole Shiflet

Cole Shiflet es el Estratega de Contenido de Radical y el Director de Misiones Globales en Redeemer Community Church, donde él y su esposa, Courtney, son miembros. Tiene una maestría en divinidades (M.Div.) de Beeson Divinity School en Birmingham, Alabama.