Saboreando la Palabra: una invitación a la meditación bíblica

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Saboreando la Palabra: una invitación a la meditación bíblica

Este es un extracto adaptado del nuevo libro de David Platt: Cómo leer la Biblia (inglés).


Hay una diferencia significativa entre la lectura de la Biblia y la meditación bíblica.

Leer la Biblia puede implicar simplemente ver—o incluso pronunciar en voz alta—las palabras en una página sin detenernos a reflexionar sobre lo que significan. Muy a menudo, el objetivo de la lectura bíblica termina siendo solo para cumplir con una obligación, o incluso en ver qué tan rápido podemos terminar para pasar a otra cosa. Si no somos cuidadosos, podemos acercarnos a la lectura bíblica de la misma manera en que vamos a un restaurante de comida rápida: enfocados en entrar y salir, con expectativas bastante bajas sobre la calidad de la comida.

Saboreando la Palabra

Pero la meditación es diferente. Meditar en la Biblia implica pensar profundamente en lo que leemos y reflexionar en oración sobre lo que significa. Es más como sentarse a disfrutar de una comida exquisita: te concentras en saborear cada bocado porque sabes que este alimento no solo te fortalecerá, sino que te saciará.

Dios nos llama no solo a leer Su Palabra, sino a meditar en ella día y noche. El libro de los Salmos comienza con estas palabras:

¡Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,
Ni se detiene en el camino de los pecadores,
Ni se sienta en la silla de los escarnecedores,
Sino que en la ley del Señor está su deleite,
Y en Su ley medita de día y de noche!
Será como árbol plantado junto a corrientes de agua,
Que da su fruto a su tiempo
Y su hoja no se marchita;
En todo lo que hace, prospera.
–Salmos 1:1–3

Vemos una imagen similar en Josué, donde Dios le da las siguientes instrucciones:

Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito. –Josué 1:8

¿Quieres experimentar una vida fructífera que importe en este mundo y en el venidero? ¿Quieres alcanzar una prosperidad y éxito verdaderos y duraderos? Si es así, entonces tómate el tiempo para meditar en la Palabra de Dios día y noche.

Un plan para comenzar

Entonces, ¿por dónde empezar? Mi primer consejo es que identifiques un plan de lectura bíblica diario. En lugar de simplemente abrir la Biblia en diferentes pasajes cada día, te animo enfáticamente a encontrar una manera intencional de recorrer toda la Palabra de Dios. Existen muchas opciones utilizadas por otros cristianos, o también puedes crear tu propio plan.

Meditar en la Biblia implica pensar profundamente en lo que leemos y reflexionar en oración sobre lo que significa.

Personalmente, uso un plan de lectura bíblica desarrollado hace siglos por un hombre llamado Robert Murray M’Cheyne. Leo dos capítulos al día (generalmente uno del Antiguo Testamento y otro del Nuevo Testamento o los Salmos), de modo que, en el transcurso de dos años, habré leído el Antiguo Testamento una vez y el Nuevo Testamento junto con los Salmos dos veces.

Hace años, Heather y yo comenzamos a usar este plan en nuestro tiempo a solas con Dios cada día, y revolucionó no solo nuestra relación personal con Él, sino también nuestra relación mutua. Ahora, muchos de nuestros hijos lo hacen con nosotros, y nuestra iglesia también lo ha utilizado. Es sumamente valioso tener comunión con otros que caminan junto a Dios a través de Su Palabra.

Ayuda de otros creyentes

También te animaría a conseguir una buena Biblia de estudio que use una traducción precisa de las Escrituras. Una Biblia de estudio contiene notas sobre diferentes versículos que te ayudan a comprender el contexto y el significado de lo que lees. Es sabio recibir consejo de hermanos y hermanas en Cristo que han estudiado la historia, la cultura y los idiomas originales de la Biblia mucho más a fondo que nosotros.

Independientemente de la traducción de la Biblia o el plan de lectura que uses, aparta un tiempo regular en tu día —o varios momentos en el día (mañana y noche, como dice el Salmo 1:2)— para meditar en la Palabra de Dios.


David Platt

David Platt sirve como pastor en el área metropolitana de Washington, D.C. Es el fundador de Radical.

David recibió su doctorado del Seminario Teológico Bautista de New Orleans y es el autor de Don’t Hold Back [No te quedes donde estás], Radical, Sígueme, Contracultura, Algo tiene que cambiar, Before You Vote [Antes de votar], así como los varios volúmenes de la serie Christ-Centered Exposition Commentary [Comentario Expositivo centrado en Cristo]. 

Vive junto con su esposa e hijos en el área metropolitana de Washington, D.C.