Sesión 3: ¿Por qué nos dio Dios el Nuevo Testamento? - Radical

Iglesia Secreta 2: El Nuevo Testamento

Sesión 3: ¿Por qué nos dio Dios el Nuevo Testamento?

¿Por qué Dios nos dio el Nuevo Testamento? ¿Cuál es el propósito de la teología del Nuevo Testamento? ¿Cómo es la interpretación bíblica del Nuevo Testamento diferente del Antiguo Testamento? En esta sesión de Iglesia Secreta 2, el pastor David Platt nos ayuda a entender que el propósito del Nuevo Testamento es completar lo que comenzó en el Antiguo Testamento. Dios redime a su pueblo para su Reino en Cristo. En el Reino de Dios, Jesús representa perfectamente al pueblo de Dios. Él es el lugar perfecto donde la gloria de Dios habita y cumple el propósito último de Dios. ¡Él es el Rey en el centro de las Escrituras!

  1. ¿Por qué Dios nos dio el Antiguo Testamento?
  2. ¿Por qué Dios nos dio el Nuevo Testamento?
  3. ¿Cómo revela Dios su Reino en el Nuevo Testamento?

Hemos completado una vista general a los libros del Nuevo Testamento. Ahora quiero que observemos cómo cada uno de ellos encajan con el resto de la Biblia. En esta parte del estudio es donde vamos a notar cómo el Antiguo Testamento sirve de catapulta para el Nuevo Testamento. En las notas del estudio coloqué una pregunta, “¿Por qué nos dio Dios el Nuevo Testamento?” Esto, desde un punto de vista teológico, y luego de varios estudios históricos, literarios y teológicos. La razón principal por la que Dios nos dio el Nuevo Testamento, basado en los estudios que realizamos sobre el Antiguo Testamento, es para revelarnos cómo Él redime a Su pueblo para Su Reino. Este es el objetivo del Antiguo Testamento: Mostrarnos la iniciativa que tomó Dios para poder establecer una relación con Su pueblo. Dios redime a Su pueblo para Su Reino. El Reino de Dios se puede describir en tres facetas:

  • Primero que todo, el Reino de Dios involucra a un pueblo gobernado por un Rey. Un pueblo reinado y gobernado por Él.
  • Segundo, es un lugar donde el Rey tiene dominio. Ya tenemos a un pueblo y un lugar donde el Rey tiene dominio.
  • Tercero, el Reino tiene un propósito para el Rey y Su Reino. Lo que vemos en el Antiguo Testamento es a un Dios tomando una iniciativa para establecer una relación con Su pueblo, traerlo a Su lugar para Su propósito. Eso lo vemos en diferentes ocasiones: al principio de la creación; después de la caída del hombre; lo que Dios hizo con los patriarcas; lo que Dios hizo con los Jueces y Profetas; lo que Dios hizo a través de Sus Reyes; lo que Dios hizo con la monarquía unida y con la monarquía dividida en el Antiguo Testamento; luego lo que Dios hizo a través de la anarquía luego de esto. Una y otra vez vemos que el tema principal de Dios es tener una relación con Su pueblo para llevarlo a Su lugar, para Su propósito.

El Antiguo Testamento

Esta es la escena del Antiguo Testamento. Cuando llegamos el final del Antiguo Testamento, todo apunta al día en que Dios redimiría a Su pueblo para Su Reino y establecer con ellos Su Reino sobre toda la creación. Esto es a lo que el Antiguo Testamento nos dirige. Pero el Antiguo Testamento es una historia incompleta. Si el Antiguo Testamento hubiera terminado en Malaquías, nos sentiríamos como si nos faltara una parte del cuerpo. Durante un período de cuatrocientos o quinientos años, Dios mantuvo silencio; luego es que llegó el Nuevo Testamento.

¿Por qué nos dio Dios el Nuevo Testamento?

¿Por qué nos dio Dios el Nuevo Testamento? Para terminar lo que el Antiguo Testamento comenzó. Esta es la hermosura del Nuevo Testamento. Dios redime a Su pueblo para Su Reino en Cristo. El plan del Reino de Dios gira en torno a Cristo. Esto lo podemos ver en el Nuevo Testamento, teniendo en mente las tres facetas: Pueblo, Lugar y Propósito. Jesucristo representa de una forma perfecta al Pueblo de Dios. Esto lo vamos a ver durante la segunda parte de este estudio. Jesús es el lugar perfecto donde la gloria de Dios habita. Jesucristo es quien completa el propósito supremo de Dios. Todas las cosas llegan a su cumplimiento en la persona y obra de Jesucristo.

Él es el Rey en el centro de la Escritura. Todo nos lleva hasta Él. El Antiguo Testamento nos apunta hacia Él. El Nuevo Testamento nos da una ilustración de Él. La iglesia nos lleva hacia Él. ¡Todo se concentra en Cristo! Toda la Escritura debe ser interpretada a través de Cristo y el Evangelio de Cristo. Todo se centra en la revelación del Rey en el Nuevo Testamento. El Rey es el Centro de la Escritura. La belleza de este libro, de todos estos libros, es que la sombra desvanecida del Reino de Dios en el Antiguo Testamento, es iluminada por la Gloriosa realidad de Cristo en el Nuevo Testamento; una realidad gloriosa y en esto es en lo que me quiero enfocar.

El Reino de Dios

La parte anexada en la guía de estudio llamada “El Reino de Dios”, nos servirá de mapa para esta segunda parte del estudio del Nuevo Testamento. Lo que se puede ver en ese mapa es una gráfica dividida en la parte superior del cronograma. A mano izquierda está Cristo. Vemos la vida de Cristo desde Mateo hasta Juan, y luego llega hasta la cruz donde muere, resucita y asciende al cielo. Luego viene el período de la era Cristiana. Eso es lo que vemos desde Hechos hasta el libro de Judas: una imagen de una iglesia creciendo, progresando y una iglesia animándose entre ellos. Y luego, todo vuelve a apuntar hacia la persona de Cristo y Su venida. Cuando Él vuelva, restaurará a toda la creación, lo cual vemos en Apocalipsis.

Así que tenemos a Cristo, a la iglesia y a la creación quienes componen el cronograma. Con esto, quisiera tomar cada uno de esos períodos de tiempo y hablar acerca del Reino y lo que se revela acerca del Rey. Al final haremos algunas preguntas. No quiero que estudiemos el Nuevo Testamento como mera teología o conocimiento. Necesitamos ver cómo la Palabra de Dios se hace vida y afecta nuestras vidas. Quiero que nos cuidemos del peligro de sólo querer obtener más conocimiento del Nuevo Testamento y no ver cómo él se relaciona a nuestras vidas. Quiero retarle con tres preguntas basadas en el mensaje principal del Nuevo Testamento.

¿Cómo es que Dios revela Su Reino en el Nuevo Testamento?

¿Cómo es que Dios revela Su Reino en el Nuevo Testamento? Para responder esta pregunta debemos investigar los siguientes puntos:

  • Primero, debemos ver cómo Dios revela Su Reino a través del Evangelio de Su Reino. Es decir, durante el tiempo de Cristo.
  • Segundo, debemos ver cómo Dios revela el Reino a través de la Misión de este Reino. Esto es lo que vamos a ver a través de la iglesia. Desde el Evangelio del Reino hasta la Misión del Reino.
  • Tercero, debemos cerrar el tema con la Esperanza del Reino.

El Evangelio del Reino es el punto donde comenzaremos. Permítame animarle a usar su Biblia pues quiero que a medida que estudiemos estas verdades a continuación, usted tenga la oportunidad de subrayar algunos versículos. ¿Qué es el Evangelio? Si le preguntara a varias personas, ¿qué es el Evangelio?, probablemente obtendría respuestas diversas. Necesitamos estudiar el Evangelio como la declaración de la persona de Cristo y de lo que Él ha hecho. Esto es en lo que se centra el Evangelio – en la venida del Reino de Dios. La primera verdad es que: ¡el Rey ha venido! Así empieza el Nuevo Testamento, con la declaración de que ya no hay por qué esperar más por la venida del Rey. ¡El Rey ha venido! Esto es lo que vemos desde el principio del Nuevo Testamento y quiero que lo veamos de diferentes maneras.

El Pueblo de Dios

Primero que todo, debemos verlo en la anticipación que el Pueblo de Dios tenía con respecto a Su venida. Mire lo que dice Miqueas 5:1 “Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado; con vara herirán en la mejilla al juez de Israel”. Recuerde que esto lo estaba diciendo un Profeta hablando sobre las cosas venideras. Continúa diciendo: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. Pero los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel. Y él estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra. Y éste será nuestra paz…”.

Esta es una profecía en el Antiguo Testamento que señala la venida del Mesías y del Nuevo Testamento; esto es lo que el pueblo ya había anticipado. En el mundo Judío del primer siglo, existía gran anticipación con respecto a la venida del Rey, especialmente estando ellos bajo el gobierno Romano en esa época. Los Judíos se preguntaban: “¿Cómo seremos librados de los Romanos?”. Ellos esperaban a un Rey que vendría a establecer el Reino de Dios sobre toda Roma y el Mundo. Así que ellos estaban listos para ser restaurados. Esto es lo que ellos estaban anhelando y esperando. Eso es lo que Miqueas 5:2 les había declarado.

Luego llegamos al Nuevo Testamento y vemos la introducción del Rey. Quiero que vaya conmigo a Mateo capítulo 1, y quiero que vea la introducción del Rey y el lazo que hay allí. “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham”. Esta es una frase muy cargada. Él es el hijo de Abraham y sigue la lista de nombres que pertenecen a la genealogía de Jesús.

El Nuevo Testamento comienza intencionalmente con Abraham. Recuerde a quién le escribe Mateo. Le escribe al pueblo Judío. ¿Jesús es Rey de quién? De los Judíos. Así que comienza con Abraham, pero no sólo enfatiza a Abraham. Mateo hace hincapié en que Jesús es el hijo ¿de quién? De David, el ungido, mediador del pacto. Mateo dice que Jesús es el hijo de David. Todo esto lo vemos desde el versículo 2 hasta el 6; generalmente las genealogías son temas que evitamos leer porque no entendemos su significado. Luego termina diciendo que “Isaí engendró al Rey David”, y luego comienza de una vez con “Y el Rey David engendró a Salomón”. Luego en el Versículo 16 dice: “y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo”.

La escena que se muestra aquí es que el Rey había llegado. Él es el Rey ungido que el pueblo había estado buscando. Esta es la forma en que Mateo lo presenta. Luego, si vamos al versículo 20 que dice: “Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David (Esto enfatizando el linaje de Jesús), no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”.

Luego en el capítulo 2 versículos 1 y 2 nos recuerda lo que dice Miqueas: “Cuando Jesús nació en Belén de Judea, durante el tiempo del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. Luego llegamos al versículo 6 y adivine de qué libro de la Biblia Mateo hace referencia: Miqueas 5:2 “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”.

Él es el Rey ungido que había sido esperado desde siempre, desde el principio. A través del resto de Mateo, el linaje Abrahámico y Davídico de Jesús son enfatizados. Jesús es el hijo de David; Jesús es el Rey prometido. Desde el principio, Mateo lo pone bien en claro. Este es el Rey que hemos estado esperando. Durante esta “Introducción del Rey”, usted se dará cuenta cómo esta introducción de Cristo esta ligada con los otros tres Evangelios. No hemos llegado aún a los libros del medio, ni siquiera los últimos libros. Estamos cubriendo solamente las introducciones de Jesús en los Evangelios. ¿Cómo es introducido Jesús al pueblo? Primero que todo, es introducido como el Rey ungido.

Él es Dios

En segundo lugar, es introducido como Dios. Él es Dios. Cuando leemos Mateo 1:22-23 vemos que dice: “Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. ¿Quién es el que está con nosotros a través de Jesús? Dios está con nosotros. Así que no sólo es el Rey, sino que es Dios.

En tercer lugar, Él es introducido como el nuevo Adán. ¿Qué significa esto? Mire lo que dice Lucas capítulo 3. Este capítulo es uno de esos lugares donde necesitamos subrayar nuestra Biblia. En Lucas 3:23 vemos el linaje de Jesús. Lucas lo hace en orden reverso a diferencia de cómo lo hizo Mateo. El versículo dice: “Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí”.

Luego Lucas comienza a retroceder y termina con Abraham. En el versículo 38 dice ”hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios”. ¿Por qué haría esto Lucas? ¿A quién le estaba escribiendo Lucas? Lucas no le estaba escribiendo a los Judíos primordialmente, sino a los Gentiles. Lucas enlaza a Jesucristo con el primer hombre: Adán. ¿Por qué será que Lucas no hizo esto en los dos primeros capítulos? Lucas lo dice en este capítulo y luego en el 4:1 dice que Jesús fue al desierto para ser ¿Qué? Para ser tentado.

Una conexión entre Jesús y Adán

Aquí podemos ver una conexión entre Jesús y Adán para que el lector pueda ver que Adán, en su tentación, desobedeció a Dios y como resultado, todos nosotros nacimos con una naturaleza pecaminosa dentro de nosotros. La heredamos desde Adán, como lo dice en Romanos 5. Ahora, aquí vemos a un nuevo “Adán” entrando en escena.

Este nuevo “Adán” es llevado al desierto para ser tentado, y ¿sabe qué pasó? Él no cedió a la tentación. Este, por ende, era el nuevo “Adán”, capaz de pagar el precio por nuestro pecado ya que Él sí pudo resistir al pecado. A partir de ese momento, todo aquel que está en Cristo pasa a pertenecer al linaje de Cristo y no de Adán. Si alguno de nosotros no estamos en Cristo, pertenecemos al linaje de Adán. Esto nos inhabilita a todos nosotros si queremos salvarnos a nosotros mismos. Romanos 5:12-21 expone una gran escena.

Él también es el verdadero Israel, la semilla de Abraham. Quiero que observemos cómo Jesús esta ligado con Israel y de cómo Él, incluso, se relaciona a la narrativa de la tentación que vemos en Lucas 4 al igual que en Mateo capítulo 4. Observe lo que dice Mateo 2:14. Habla de cuando escaparon a Egipto. Dice, “Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo”.

Esto lo estaba citando del libro de Oseas 11:1. Quiero que observe que este pasaje habla sobre cómo Dios traería de vuelta al pueblo de Dios. La intención de Mateo en esta parte es la de poner a Jesús al mismo nivel que el pueblo de Dios. Así que vemos una escena corporativa del pueblo en Oseas 11. Este pueblo ahora estaba representado en la persona de Cristo.

Al llegar a Mateo 4:1-11, Jesús enfrenta las tentaciones. Tres veces es tentado, y en las tres veces que fue tentado, Su respuesta era la misma: “Esta escrito”, citando el Antiguo Testamento. En el versículo cuatro dice: “Y respondiendo Jesús le dijo: Escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Esto lo cita de Deuteronomio 8:3. Luego, en el versículo 7, dice: “Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”.

De nuevo Jesús cita el libro de Deuteronomio 6:16. Luego en Mateo 4:10 Jesús dijo: “Apártate de mí Satanás porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás”. Allí estaba citando Deuteronomio 6:13. Todas esas citas se encuentran en el libro de Deuteronomio, el cual fue un libro escrito al pueblo de Israel cuando fueron tentados cuando vagaban en el desierto. Israel falló ante Dios. En el Antiguo Testamento vemos al pueblo de Israel fallando una y otra vez. Jesús, entonces, entra en escena y por “coincidencia”, ocurre que cuando es tentado, responde a Satanás citando el libro de Deuteronomio diciendo: “Yo no fallaré”. Jesús es el verdadero Israel.

Jesús es la personificación del pueblo de Dios, y cuando entra en escena y se enfrenta a una batalla con el diablo, no termina siendo el perdedor sino el ganador en Mateo 4:11. Mientras el pueblo de Dios, a través de la historia, no había sido capaz de ser el ganador, Él sí lo fue. ¿Qué le parece esto? Todo esto es bueno. Jesús es el Rey ungido. Él es Dios y Él es el nuevo “Adán”. La historia se pone aún mejor. Cuando Jesús llama a Sus Discípulos, ¿a cuántos Discípulos llama? A Doce. Esta es una “coincidencia” bastante interesante, pues resulta que el pueblo de Israel tenía doce tribus. También, recuerde la bendición de Abraham en Génesis 12:3: “Bendeciré a los que te bendicen.

Maldeciré a los que te maldicen y a través de ti serán benditas todas las naciones de la tierra”. En Mateo 28:19-20, llegando al final de la escena de Jesucristo, luego de su resurrección, Jesús dice: “ahora tenemos que ir y ser de bendición a todas las personas haciendo Discípulos en…” ¿dónde? “…en todas las naciones”. Todas las personas de esta tierra tienen que conocer del amor y la Gloria de Dios. Todo tiene que apuntar a ello. La imagen desde la perspectiva Judía acerca de Jesús que se observa en Mateo es increíble.

En Juan, vemos que Jesús se presenta como el cordero de Pascua. Juan 1:29 dice: “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Luego, en Apocalipsis 5 (también escrito por Juan), vemos la gloriosa imagen del León que una vez fue llamado el “cordero”. Son increíbles todas las ilustraciones que obtenemos en la Biblia.

El Cordero, el Cordero de Dios del cual se menciona en Éxodo, derramó Su sangre en un madero. ¡El Cordero ha venido! ¡Él es el elegido! Todos los que estemos bajo Su sangre, nos podemos acercar a Dios. Él es el Cordero de Dios que quita el pecado ¿de quién? Recuerde cuál es uno de los temas que Juan enfatiza en su libro: El Mundo. El Cordero de Dios quita el pecado del mundo. Su sangre es la que puede cubrir los pecados que existen en tu vida desde el momento que usted pone su confianza en Él. Esta es la escena que se nos presenta en el libro de Juan. Jesús es el Cordero de Dios.

Por qué nos dio el Verbo de Dios

Jesús también es “el Verbo de Dios”, según Juan1:1: “en el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios”. ¿Por qué vemos tanto énfasis en el Verbo? “En el principio”. ¿Le recuerda esto a algún otro libro de la Biblia? Génesis 1:1 dice: “En el principio, creó Dios los cielos y la tierra”. Una y otra vez se ve la narrativa sobre la creación en Génesis 1 y 2.

¿Cómo llegó a formarse la creación? Por medio de la Palabra de Dios (el verbo de Dios). Dios dijo: hágase la Luz, y hubo luz. Varias veces se muestra el poder de la Palabra de Dios en Génesis 1 y 2. Juan dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. La revelación de Dios, a partir de ese instante, se encontraba en la persona de Jesús. El verbo, la Palabra de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros. Jesús es la Palabra/Verbo de Dios.

Esto también se enlaza con lo que se dijo en el Antiguo Testamento por los profetas. En todo el Antiguo Testamento, el profeta era el portavoz de la Palabra de Dios. ¿Qué cosa podía ser calificada como mejor portavoz que la misma Palabra de Dios? No eran Sus enseñanzas, sino Su persona. Jesús ahora era el propio portavoz de Dios. Cuando observamos Marcos 1:14-15, vemos que Jesús inicia Su ministerio. Luego del encarcelamiento de Juan, Jesús desciende hasta Galilea para comenzar Su ministerio. Marcos nos muestra la transición. Juan es puesto en prisión y Jesús comienza Su ministerio en Marcos 1. Esta escena inaugura el ministerio de Jesucristo.

Jesús es el Tabernáculo

Jesús es el Tabernáculo. Juan 1:14 dice: “Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. La palabra “habitó”, literalmente es “tabernáculo”. En el Antiguo Testamento vemos la ilustración que antes que el templo fuera construido, existía el tabernáculo. El tabernáculo era el lugar donde moraba la Gloria de Dios en medio de Su Pueblo. Esta ilustración ahora se convierte en la gloriosa realidad de la persona de Jesús. Jesucristo mismo estuvo con nosotros en persona. Él es el tabernáculo.

Jesús es el templo

Por último, Jesús es el templo. Mire lo que dice desde Juan 2:13 en adelante. La historia debemos recordarla. Jesús estaba limpiando el templo, por así decirlo. Entra y voltea todas las mesas y luego les dice a los que estaban allí: “!Saquen todo de aquí! ¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado?”. Luego en el versículo 17 sus Discípulos recuerdan que estaba escrito: “El celo de tu casa me consume”.

Pero luego observe lo que ocurre después: Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho”. En otras palabras, ellos lo entendieron todo. Finalmente lo entendieron. En todo el Antiguo Testamento hasta ese momento, todos tenían que hacer un largo viaje hasta Jerusalén para encontrarse con la Gloria de Dios.

Uno tenía que hacer un viaje muy largo para poder llegar hasta el lugar donde la presencia de Dios moraba en medio de Su pueblo, y así poder adorarle. El sistema de adoración que existía en ese tiempo estaba diseñado para que todo girara en torno del lugar donde la gloria de Dios habitaba. Jesús, sale diciendo: Si alguno quiere ver la Gloria de Dios y tener un encuentro con Él, aquí estoy. Yo soy el Templo. Jesús es el Nuevo Templo.

Pero esto no se quedó allí. Al momento que Jesús murió y resucitó no hizo a nosotros ahora Templo del Espíritu Santo. Por ende, se nos ha dado a nosotros, Sus hijos, la oportunidad de honrarlo a través de nuestros cuerpos. Nuestros cuerpos se pueden hacer inmunes a cualquier tentación que pueda venir pues, el Espíritu Santo de Dios mora dentro de nosotros. Jesús es el lugar de Dios. Jesús es lugar donde la Gloria de Dios mora. Esta es la introducción del Rey.

Proclamación del Rey por el Nuevo Testamento

Luego, debemos estudiar la “Proclamación del Rey”. ¿Qué es lo que Jesús vino a enseñar? Hemos estudiado ya acerca de Su Persona. Ahora la pregunta que debemos hacernos es, ¿Qué es lo que enseñó? Este es un tema similar al anterior. Vea lo que dice Marcos 1. Es interesante notar que Mateo 4:17 dice algo muy parecido a lo que vamos a ver ahora. Mateo 4:23 – 35, dice que Jesús vino a predicar las buenas nuevas del Reino, es decir, el Evangelio del Reino.

Quiero que vea lo que dice Marcos 1:14 y 15. Aquí vemos la transición que mencioné hace un momento, entre el ministerio de Juan el Bautista y el ministerio de Jesús. Dice: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Este es el mensaje que Jesús comenzó a proclamar. Esto es exactamente lo que Él comenzó a proclamar en Mateo 4 también: “El Reino de Dios se ha acercado”. Quiero que pensemos en esta frase. Existen más de 100 referencias sobre Reino de Dios sólo en los Evangelios. El Reino de Dios se ve más temáticamente en las cartas del Nuevo Testamento. Quiero que pensemos en la frase que vimos en el versículo 15.

El tiempo se ha cumplido…

Primero que todo dice que “el tiempo se ha cumplido”. Ya hemos estudiado algunos ejemplos del Antiguo Testamento, sin embargo, existen otros ejemplos que podemos mencionar que se encuentran en Sofonías 3 e Isaías 52. Isaías 52 habla acerca de las buenas nuevas, acerca de aquellos que traen las buenas nuevas y de cómo Dios viene a morar en medio de Su Pueblo para mostrar Su poder en medio de ellos. Jesús entra en escena y dice: “El tiempo se ha cumplido”.

No solo se había cumplido el tiempo, sino que el Reino se había acercado. Quiero que observemos algo en Lucas 4. Al final del capítulo 3 de Lucas, observamos que Jesús estaba ligado con Adán. En el principio del capítulo 4, vemos que Jesús sale al desierto y comienza a ser tentado. Observe lo que dice el versículo 14: “Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y se extendió su fama por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo admiraban. Fue a Nazaret, donde se había criado, y un *sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontró el lugar donde está escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas *nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor”.

Esta cita que hace Jesús la toma de Isaías 61. Cuando llegamos al versículo 20 dice: “Luego enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente, y él comenzó a hablarles: «Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes”. Estos son algunos de los versículos más importantes de Isaías, pero estos versículos debían ponerse en acción. Lo que Jesús estaba diciendo es que, el Reino de Dios que había sido profetizado, ya estaba delante de ellos. El versículo 22 dice: “Todos dieron su aprobación, impresionados por las hermosas palabras que salían de su boca…” Es allí donde todos comenzaron a unir todo el rompecabezas.

El Reino se ha acercado…

Jesús decía: “El tiempo de ha cumplido” y también “El Reino se ha acercado”. Cuando Jesús habla del Reino, no se refiere a una localidad como si se tratara del Reino Unido. El Reino Unido es una localidad. La palabra utilizada allí para referirse al “reino” tiene distintas connotaciones, especialmente en el Nuevo Testamento y en los Evangelios, pero principalmente el “reino” se refiere a la autoridad. El Rey tiene autoridad. El Reino es Soberano. El Reino tiene derecho a gobernar. Eso es lo que se quiere enfatizar. Cuando se habla de autoridad, y cuando vemos que Jesús habla del Reino, lo que quiere comunicar el texto es que Dios ha venido a la tierra en la persona de Cristo – Dios hecho carne – y que el que Reina es Él; Comunica que Dios esta listo para establecer Su Reinado de una forma totalmente nueva basado en todas las cosas que han sucedido en el Antiguo Testamento. Cuando vemos que Jesús dice que el Reino se había acercado, es que el Reinado de Dios estaba sobre ellos. El gobierno de Dios estaba sobre ellos.

Arrepentíos y creed en el Evangelio…

En tercer lugar, Jesús dice: “Arrepentíos y creed en el Evangelio”. La proclamación del Rey es que el tiempo había llegado y que el Reino de Dios se había acercado. Mateo 12:41 habla de cómo el pueblo de Nínive se arrepintió y que también a todos en ese momento les convenía arrepentirse. Lucas 5:32, 13:2 y 5 declaran que a menos que nos arrepintamos, pereceremos. Todo esto indicaba que lo que Jesús quería decir era que para que un cambio interno pudiera ocurrir, uno tenía que arrepentirse. Aceptar que el Reino de Dios se había acercado significaba que uno tenía que desechar todos los reinos mundanos y someterse sólo al Reino de Dios.

El arrepentimiento

El mensaje del Evangelio – el mensaje de Jesús – era el arrepentimiento. Esta es una palabra que hoy en día apenas y escuchamos, sin embargo, este mensaje era el tema principal del mensaje de Jesús, por ende, sería sabio retomarlo hoy en día. ¿Qué significa arrepentirse porque el Reino de Dios se ha acercado? Este tema lo tocaremos luego; sin embargo, podemos ver la introducción del Rey. Ya estudiamos Su proclamación y todas las cosas que conllevaron a ello, pero no es aquí donde los Evangelios terminan, sino donde comienzan. Esto lo sabemos porque este mensaje de Jesús se escucha es al principio de Su ministerio en Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

El Rey ha triunfado en el Nuevo Testamento

La segunda parte del Evangelio del Reino no se trata sólo de que el Reino ha llegado, sino que el Rey ha triunfado. El poder del Reino se ve demostrado en su totalidad. Mire lo que dice Mateo 11:1-6. Quiero que vea que lo que dice Mateo allí es interesante. Lo que se dice allí está co-relacionado con el pasaje de Isaías 35. “Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos. Y al oír Juan, en la cárcel, los hechos de Cristo, le envió dos de sus discípulos, para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio, y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí”.

Quiero que mantenga su mirada en los versículos 5 y 6 y permítame leerle el capítulo 35 de Isaías, donde se encuentra una profecía acerca de la futura redención de Israel. Isaías 35:5 dice “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo…” ¿Le suena esto algo familiar? Toda la escena acerca del Reino venidero de Cristo era que Él vendría a demostrar Su autoridad – el Reinado de Dios; son sólo con las cosas que decía, sino también con Su forma de vivir.

En base a esto, es que Jesús le dice a Juan el Bautista, “Si quieres saber si soy real, mira todas las cosas que hago pues ellas ilustran y demuestran el poder del Reino”. Este es el propósito de los Evangelios en el Nuevo Testamento. Tenemos que ver los milagros que hizo Jesús no sólo como muestras de amor por las personas, sino que la razón primordial de estos milagros era la de mostrar que el Reino de Dios había llegado – la autoridad de Dios había llegado. Jesucristo demuestra el reinado y la autoridad de Dios a través de varias cosas.

Jesús tenía autoridad divina sobre la naturaleza

Primero que todo, Jesús tenía autoridad divina sobre la naturaleza. Jesús era la clase de persona que si Sus amigos salían en su un bote, y a Él no le había dado tiempo de llegar para irse con ellos, decidía tomar un paseo. En Juan 6, Jesús camina sobre el agua. En otra ocasión, en Marcos 4, Jesús se encontraba en el bote con sus amigos pero estaba dormido. De repente una gran tormenta se levanta y todos se asustan, mientras Jesús seguía durmiendo profundamente. Luego ellos van y lo despiertan, diciéndole: “Jesús, despiértate. Nos hundimos”. Jesús abre sus ojos, bosteza, se estira y luego levanta Sus manos, y en un instante todo se calma.

¡Cuánto no desearían muchos marineros hoy en día tener a una persona como Jesús con ellos en medio de tantas tormentas! Jesús estaba demostrando que Él tenía autoridad sobre la naturaleza. Si usted tiene hambre, Jesús es el único que puede multiplicar el pan, dárselo a Sus Discípulos y repartirlo a más de 5,000 personas. Esto es lo que hizo Jesús al principio de Juan 6. Jesús tiene autoridad sobre la naturaleza. Esto lo vemos una y otra vez. En Marcos 4, al final de la historia donde Jesús calma la tormenta, Sus Discípulos se asombran de tal hazaña y le dicen: “hasta los vientos y las olas le obedecen”. La historia también narra que ellos tenían temor, ¿Por qué? Porque ellos sabían que sólo existía una persona que tenía todo el poder sobre los vientos y los mares en el Antiguo Testamento.

Era Dios mismo quien tenía este poder. Estos hombres estaban asustados en el bote, pues se acababan de dar cuenta que, quien estaba con ellos en el bote, era Dios. Todos nosotros debemos tener cuidado de no perder de vista lo que Dios nos quiere enseñar en esta historia. Muchos de nosotros podemos caer en el error de decir: “Cuando sea que esté atravesando una tormenta en mi vida, Dios me sacará de ella”. Esto es delicado, pues, no le podemos prometer a nuestros hermanos perseguidos y encarcelados alrededor del mundo, que saldrán de esa tormenta, por lo menos no en esta tierra.

No podemos prometerles eso. Pero lo que sí podemos prometerles es que, Dios tiene dominio y autoridad sobre toda la naturaleza y que Él estará con ellos enfrentando persecución. Jesús tiene toda autoridad sobre la naturaleza. No estamos solos. Dios está con nosotros. Esta es una mejor verdad a la cual aferrarnos. Jesús tiene autoridad sobre la naturaleza.

Jesús tiene autoridad sobre las enfermedades

En segundo lugar, Jesús tiene autoridad sobre las enfermedades. En Marcos capítulo 1, vemos que muchas personas se acercan hasta la casa donde estaba Jesús sanando a todas las personas que se acercaban. Sin Embargo, Mire lo que dice el Capítulo 9 de Juan. Quiero que observe algo bien interesante. Aquí vemos a Jesús junto a un hombre ciego de nacimiento (esta es una de mis historias favoritas en los Evangelios). Jesús decía que Él era la luz del mundo. Había personas debatiendo acerca de la ceguera de este hombre. ¿Será porque sus padres le transmitieron esa enfermedad o por algo que él hizo? Así que Jesús entra en escena diciendo que Él es la luz del mundo. El versículo 6 dice: “Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego…” Esto suena bastante asqueroso ¿no? Muchas veces tendemos a suavizar el Nuevo Testamento. Es muy extraño ver a Jesús haciendo esto; escupiendo y luego mezclar Su saliva con la tierra y para untársela en los ojos de este hombre y darle la vista. Lo líderes religiosos enloquecen al ver esto. Lo que sí quiero que note es la palabra que ellos utilizan al principio de todas sus preguntas.

Mire lo que dice Juan 9:10. Ellos le preguntaron, “¿cómo te fueron abiertos los ojos?. Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista”. Luego en el versículo 16 dice a mitad del versículo: “¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales?”. La palabra “Cómo” es mencionada de nuevo en este versículo. Luego en el versículo 19 dice: “¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿cómo, pues, ahora ve?”. El Versículo 26 y 27 dice: “Le volvieron a decir: “¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?”. ¿No es esta una respuesta fabulosa? En otras palabras, este hombre les dijo: Si quieren créanme, ¡pero no sé cómo lo hizo!

Todos seguían preguntándose “cómo” lo hizo una y otra vez. Luego, al final de la historia, vemos a Jesús acercándose al hombre que había sido sanado. El versículo 36 dice: “Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró”. En el versículo 36 la pregunta es diferente. El punto en los milagros de Jesús no eran para descifrar cómo los hizo. El punto era mostrar quién era Él. Este hombre se dio cuenta de ello. Es por esta razón por la que los Evangelios cuentan tantos milagros que hizo Jesús. Los milagros nos dan una clara escena del Rey en acción. Él Reina. Jesús tiene autoridad sobre la naturaleza y sobre las enfermedades.

Jesús tiene autoridad sobre los demonios

Jesús también tiene autoridad sobre los demonios. Veamos lo que dice Mateo 12:24. En diferentes oportunidades, Jesucristo sana a varias personas poseídas por demonios. En un de las oportunidades los demonios fueron echados a los cerdos, lo cual es una escena bastante interesante. Pero quiero que vea conmigo lo que dice el versículo 24. Jesús estaba manteniendo una conversación con los fariseos acerca de estos demonios a quienes estaba echando fuera y quiero que observe con atención lo que Jesús dice. “Más los fariseos, al oirlo, decían: “Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos?

Por tanto, ellos serán vuestros jueces. Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios”. Aquí, Jesús nos muestra una imagen del Reino de Dios. Luego, en el versículo 29 vemos que dice: “Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”. Lo que Jesús estaba diciendo aquí era que, cuando Él echaba fuera a los demonios, estaba demostrando Su autoridad sobre Satanás. Su autoridad por encima de los demonios. Esto es lo que Jesús estaba demostrando una y otra vez al echar fuera estos demonios. Cada vez que Jesús echa fuera a un demonio nos da la imagen del Reinado de Dios por encima de las fuerzas espirituales de este mundo.

El versículo 29 dice que si uno quiere entrar en la casa de un hombre fuerte para robarle, ¿qué es lo que debemos hacer primero? ¡Atarlo! Y esto es lo que Jesús está diciendo aquí: He venido para atar al hombre fuerte, porque Satanás no tiene poder sobre mi. Jesús, mas tarde, va a la cruz y vence al pecado. Sin embargo, en nuestra vida aún hay presencia de pecados y de luchas o conflictos. Lo impresionante y majestuoso de todo esto es que satanás está atado y llegará un día en que esté totalmente acabado. Ese pecado será finalmente destruido. Cada vez que sientas que no puedes más y que no puedes soportar más el pecado, recuérdale al adversario que él está atado. El hombre fuerte está atado y Jesucristo Reina sobre todo poder espiritual de este mundo. ¡Este es nuestro Rey! ¡El Rey ha llegado!

Jesús tiene autoridad sobre el sufrimiento

Jesús también tiene autoridad sobre el sufrimiento. El final de la historia de Marcos 5:25-34 dice: “—¡Hija, tu fe te ha sanado! —le dijo Jesús—. Vete en paz y queda sana de tu aflicción”. Esta es una imagen gloriosa: El dolor que este mundo trae y la libertad que Cristo trae. Jesús tiene autoridad sobre el sufrimiento.

Jesús tiene autoridad sobre el pecado

Jesús tiene autoridad sobre el pecado. En Marcos 2:1-11, vemos una historia de Jesús no sólo sanando a una persona sino también diciendo que Él era el único capaz de perdonar sus pecados. En respuesta a esto, los líderes religiosos pensaban: “¿Quién se cree este hombre que es, diciendo que tiene poder para perdonar pecados? Sólo Dios puede hacer esto”. Esto probaba que Jesús tenía autoridad sobre el pecado.

Jesús tiene autoridad sobre la muerte

Finalmente, Jesús tiene autoridad sobre la muerte. Mateo 5:37-43 cuenta una historia de una hija que había muerto. Ha Jesús le habían dicho que estaba enferma, pero Él no había podido llegar a tiempo antes de su muerte. Luego que el padre de esta niña se entera que Jesús había llegado, sale a su encuentro y le dice: “La niña ha muerto. No necesitabas venir”. Jesús le dice: “Tú querías que viniera”. Así que Jesús entra en la habitación donde yacía la hija de aquel hombre, junto con dos de Sus Discípulos, y resucita de entre los muertos a la hija de aquel hombre. Luego, en Juan 11:28-35 vemos también la historia de un amigo de Jesús llamado Lázaro, quien también había muerto antes que Jesús hubiese podido llegar a verlo. Cuando Jesús llegó a su tumba, le dijo: “Lázaro, ven fuera”. Así que claramente podemos ver la autoridad de Cristo sobre la muerte.

A través de todos estos ejemplos, podemos ver que el Reino de Dios es una clara ilustración de la autoridad, soberanía y gobierno de Dios. A través de todas estas escenas, Jesús nos muestra que el Reino de Dios ha llegado. El problema se encuentra en el siguiente tópico. Sabemos que el poder del Reino de Dios se les había revelado, tristemente era puesto en duda por muchos. Y con esto me refiero a la tragedia inesperada de la cruz de Cristo. Dios les dice: “Les voy a enviar a un hombre que sufrirá, será entregado y morirá”. Jesús dice esto una y otra vez, razón por la cual Pedro se lo lleva a un lado y le dice: “Esa no es la forma de establecer un reino. No puedes establecer un reino si vas a una cruz romana”. Muchas veces somos duros con Pedro, pero ahora podemos entender su confusión. Aún así, el Reino de Dios es un Reino que conquista

. Simplemente el Rey necesitaba pasar por el lugar donde la batalla sería difícil. La forma en la que nuestro Rey iba a vencer en la batalla, sería en la cruz. Es por eso que la iglesia prospera en medio de la persecución, porque el Rey ha vencido por medio de la cruz. Él sabe como tomar lo que el mundo torna a mal, y lo convierte en un supremo bienestar. Marcos 8:31 y 9:1 nos da una clara imagen en el diálogo de Pedro y Jesús. Jesús le habla del sufrimiento que debe atravesar el Reino.

Este sufrimiento se debe formar en una tragedia inesperada para todos. De esta manera es que Jesús es identificado en la introducción. Él es el Cordero de Dios. Él es el sacrificio del templo. Él es el único que hace posible que podamos llegar a Dios. En Isaías, Él es el siervo sufrido. Todos estos aspectos del Rey se unen. El poder del Reino se pone en duda a través de la tragedia inesperada de la cruz, pero el poder del Reino se declara finalmente en el triunfo de la resurrección. El Rey ha llegado y el Rey ha vencido.

 

LESS THAN 1% OF ALL MONEY GIVEN TO MISSIONS GOES TOWARDS REACHING THE UNREACHED.

That means that the people with the most urgent spiritual and physical needs are receiving the least support. You can help change that!