Sesión 1: ¿Qué enseña la Biblia en el Nuevo Testamento? - Radical

Iglesia Secreta 2: El Nuevo Testamento

Sesión 1: ¿Qué enseña la Biblia en el Nuevo Testamento?

¿Qué nos enseña el Nuevo Testamento? ¿Qué podemos aprender al estudiar cada libro del Nuevo Testamento? En esta sesión de Iglesia Secreta 2, el pastor David Platt guía a los cristianos a través de cada libro del Nuevo Testamento. Nos ayuda a comprender información de fondo crucial y ofrece consejos prácticos para el estudio. El Nuevo Testamento existe para ayudarnos a ver la gloria de Dios en el sacrificio de Cristo por nosotros en la cruz y responder con amor al Señor que nos ama profundamente.

  1. ¿Cómo debemos estudiar el Nuevo Testamento?
  2. ¿Qué es el Nuevo Testamento?
  3. ¿Cuándo y dónde tuvieron lugar los eventos del Nuevo Testamento
  4. Panorama general del Nuevo Testamento

Fue en Mayo del 2007 que me encontraba en un país Asiático, donde el reunirse junto a otros hermanos seguidores de Cristo, es ilegal. Todo el tiempo durante mi visita a ese país, estuve junto a otros de mis hermanos en un apartamento de un edificio alto, encerrado todo el tiempo. No podíamos salir a ningún lado; todo el tiempo que estuvimos allí era sólo comer, dormir y enseñar. Los creyentes reunidos en ese lugar, tenían el propósito de ser capacitados para ir a otros países Asiáticos y así llegar hasta el medio oriente con el Evangelio de Jesucristo. Muchos de los que estaban reunidos durante ese tiempo conmigo eran líderes de iglesia subterráneas, cuyo deseo era profundizar en el conocimiento Bíblico y Teológico.

Conociendo la Biblia

Siempre me decían: “Queremos conocer más y más la Biblia”. Así que les pregunté : “ Si ustedes tuvieran la oportunidad de aprender nuevo material Bíblico, ¿qué desearían aprender? “. Así que hicimos una lista de diversos temas: El Antiguo Testamento, El Nuevo Testamento, Cómo estudiar la Biblia y Cómo enseñar la Biblia para el progreso del Evangelio. Mientras hablábamos, empecé a hacer una lista.

Luego de tener estas discusiones y conversaciones, viajé de vuelta a los Estados Unidos. Durante el camino me preguntaba: “Bien, si estoy de regreso a la iglesia donde Dios me acaba de colocar como pastor, ¿Cómo se supone que debo poner todas estas enseñanzas en práctica en el contexto de Birmingham, Alabama? Alabo a Dios por la Gracia que me nos ha mostrado durante estos últimos meses, al poder reunirnos a estudiar la Palabra de Dios en nombre de nuestros hermanos y hermanas que viven en esos países.

Espero que el tiempo que estemos estudiando el Nuevo Testamento sea un tiempo de reto para usted, un tiempo de aliento para usted en su intimidad con Cristo, recordando que todo lo que estamos estudiando lo hacemos en nombre de esos hermanos y hermanas perseguidos en esas naciones. Esta información será traducida a diferentes idiomas. El Estudio de El Antiguo Testamento ya ha sido traducido a varios idiomas, incluyendo el Chino, donde nuestra familia espiritual en China podrá también estudiarlo.

Quiero recordarle, mi querido hermano, que por la virtud del hecho de que estamos estudiando la Palabra de Dios, estamos en la obligación de no dejar que la Palabra de Dios se “estanque” en nosotros, sino que “fluya” a través de nosotros. Tenemos una responsabilidad. La Biblia se nos ha encomendado por una razón: Que sea multiplicada a través de nosotros. Mi oración es que Dios levante una iglesia que no sólo reciba la Palabra, sino que la reproduzca.

Este estudio será “exhaustivo”. Mi meta no es entretenerle. Todo lo que hablemos será serio, así que permítame animarle a estudiar este material de tal manera que lo pueda enseñar de la misma forma en que lo va a aprender. Así que mantenga este propósito en mente.

En la cima de su fama, un día Muhammad Alí se encontraba en un avión. Al prepararse el avión para el despegue, la aeromoza se le había acercado varias veces, en forma gentil, para recordarle que se colocara el cinturón de seguridad. Casi al despegar el avión, la aeromoza se percató que su cinturón de seguridad aún no se lo había colocado. Volvió a acercársele y le dijo: “Señor, póngase el cinturón”. Muhammad Alí levantó su rostro y le dijo: “Superman no necesita un cinturón de seguridad”. La aeromoza le respondió diciendo: “Superman no necesita un avión”. Así que ajústese su cinturón. ¡Aquí Vamos!

Estudio del Nuevo Testamento

¿Cómo estudiar el Nuevo Testamento? Debemos verlo desde tres dimensiones; tres lentes o enfoques, por así decirlo. Primero, debemos considerar la dimensión literaria. El Nuevo Testamento es un libro. Es un pedazo de literatura así que debemos observarlo desde esa dimensión primeramente. El Nuevo Testamento no son cuentos fantasiosos de épocas lejanas que puede que sean o no ciertas. No, el Nuevo Testamento esta compuesto por verdades históricas; verdades históricas que creemos tienen ramificaciones para todas las personas a través de la historia. Esta es la razón por la que tenemos que estudiarlo, porque existe un valor histórico para el Nuevo Testamento. Finalmente, discutiremos la Dimensión Teológica. ¿Qué es lo que el Nuevo Testamento nos enseña acerca de Dios? En este punto es en lo que más nos concentraremos.

Primero, estudiaremos las dimensiones literarias e históricas, obteniendo una vista global de los libros del Nuevo Testamento. Luego, veremos cómo todas esas cosas encajan perfectamente para darnos una ilustración de Cristo y de Dios y de las ramificaciones que tiene para nuestras vidas. Así que estas son las metas que debemos tener claras al momento de estudiar los tres “lentes” del Nuevo Testamento.

¿Qué es el Nuevo Testamento?

Pensando en el Nuevo Testamento como literatura, es una colección de veintisiete libros; veintisiete libros escritos por un autor Divino. Esto es algo importante que debemos recordar. El Espíritu Santo de Dios – Dios – es el autor de la Escritura. El Nuevo Testamento fue escrito por aproximadamente nueve autores humanos: Mateo, Marcos, Lucas, Juan (esto es bastante obvio por los primeros cuatro libros), luego Pablo, Pedro, Santiago, Judas y el autor de los Hebreos.

El número puede variar basado en lo que usted crea sobre el autor del libro de Hebreos, sin embargo, luego hablaremos sobre esto. Esa es la razón por la que digo “aproximadamente” nueve autores humanos. El libro de Hebreos nos “lanza una bola curva”. El Nuevo Testamento fue escrito en griego koine, esto es, el lenguaje común griego. Fue escrito durante un período de no más de cien años, menos que un siglo. Comienza con la vida y ministerio de Cristo, y luego llega hasta una generación de personas después de Cristo, que habían sido testigos oculares de Cristo y/o se habían asociado con Él.

Existen tres géneros claves en la literatura del Nuevo Testamento. El Primero es la narrativa histórica, es decir, una historia. El Nuevo Testamento es un relato histórico y de cómo las cosas sucedieron. Es narrativo. El Segundo género es que el Nuevo Testamento es una “Epístola”, el cual es una forma sofisticada bonita para referirse a una “carta”. El Tercer género es el “Apocalipsis”. El Apocalipsis es técnicamente una carta, pero con algunos ajustes. El Apocalipsis es tan complejo como el libro de Hebreos pero es único.

Existen tres características claves de la literatura del Nuevo Testamento que son fundamentales que las entendamos.

Exactitud histórica en la Bibla

La primera característica es su exactitud histórica. Tenemos que darnos cuenta de que todas las cosas que encontramos allí fueron escritas ya sea por testigos oculares y presenciales de Cristo, o testigos de las cosas que sucedieron o que estaban ligados directamente con los testigos presenciales. Por ejemplo, si vemos los Evangelios de Mateo y Juan, quienes eran Apóstoles, obviamente habían visto a Cristo, estaban asociados con Él y caminaron con Él. Luego tenemos a Marcos y a Lucas. Marcos era alguien muy cercano a Pedro, quien conoció a Cristo también. Luego tenemos a Lucas, quien estaba asociado con Pablo. Vemos que Lucas acompañaba a Pablo en sus viajes misioneros, así que vemos desde el principio una serie de enlaces. El resto del Nuevo Testamento no se trata de personas que aportaban cuentos de segunda mano, sino de personas que escribían historias reales y verídicas de cosas que habían visto y escuchado.

Autenticidad Textual en la Biblia

La segunda característica es su Autenticidad Textual. El Nuevo Testamento obtiene su autenticidad por medio de manuscritos existentes y no por fábulas o mitos intangibles. Existen miles de manuscritos que datan de la época cuando estos libros fueron escritos originalmente y que ratifican la autenticidad de ellos. Tienen algunas diferencias. Muchas veces vemos que para una misma historia se utilizan diferentes palabras o frases aquí o allá; algunas parecieran que tienen un significado diferente a la otra, etc. Al final del libro de Marcos, hay una sección completa que abre un debate sobre si esa parte fue escrita o no por Marcos. Bueno, luego tocaremos ese tema. Sin embargo, lo que si tenemos que reconocer es que el 99,9% del contenido es bastante claro. Existen algunas variantes textuales, más éstas no tienen ningún efecto mayor en la manera como nosotros entendemos las doctrinas claves o las verdades claves acerca de Cristo de la forma que las hemos conocido en el Nuevo Testamento.

Autoridad Divina

La tercera característica es su Autoridad Divina. Son 27 los libros que Dios estableció a través de Su Iglesia y para Su iglesia. Existen algunas personas que han criticado todo el proceso de canonización del Nuevo Testamento y dicen: “La iglesia es quien creó el Nuevo Testamento”. La iglesia NO creó el Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento creó a la Iglesia. Dios, en su divina soberanía, lo organizó de tal forma que, a través de hombres y mujeres del primer siglo, cobrara forma y cuerpo en donde como dice 2 de Timoteo 3:16 llegara a ser “Inspirada por Dios y útil para enseñar, corregir, redarguir e instruir en justicia”. Estos libros tienen una autoridad divina. El Nuevo Testamento fue creado por Dios, a través de la iglesia.

¿Dónde y cuándo tomaron lugar los eventos del Nuevo Testamento? Esto tiene que ver con la historia del Nuevo Testamento. En el último libro del Antiguo Testamento, Malaquías, vemos cómo el pueblo de Dios había sido traído de vuelta del exilio, cómo reconstruyeron el templo de Jerusalén y cómo reconstruyeron los muros alrededor de la ciudad. Luego, durante varios siglos después, nada ocurría; Dios no había hablado oficialmente, por así decirlo. Durante ese tiempo, comenzando con el gobierno Persa, vemos a Ciro al final del Antiguo Testamento. Luego, comienza el gobierno Griego, y un hombre llamado Alejandro el Grande entra en escena.

Después, vemos al período Macabéico durante el cual se levantó un movimiento Judío en contra del gobierno Helenístico Griego que estaba en ese momento. Luego, por un tiempo aproximado de 100 años, esta dinastía real cayó cuando el Emperador Romano, Pompeyo, vino y conquistó Jerusalén. Esto conllevó finalmente al reinado del Imperio Romano. Vamos a ver por qué esto es tan importante y por qué desde el año 63 A.C hasta los tiempos del Nuevo Testamento el imperio romano estaba en control.

Tenemos darnos cuenta de que cuando Jesús vino, vino en un tiempo donde el Imperio Romano tenía oficialmente el control de todo. En el Nuevo Testamento vemos muchas veces referencias a personas y lugares que estaban ligados directamente al Imperio Romano. Quiero que mantenga esto en mente para poder continuar. Este punto va a volverse relevante en algunos de los libros del Nuevo Testamento. Para el año 70 D.C, el Imperio Romano había atacado Jerusalén y destruido el templo. El templo estaba completamente destruido. Habían saqueado a Jerusalén, al pueblo judío y de algún modo también a la religión Judía.

El Nuevo Testamento

La línea de tiempo del Nuevo Testamento, basada en la Vida de Cristo, comienza, según muchos historiadores, alrededor del año 4 o 6 A.C. El Nuevo Testamento termina con el libro de Apocalipsis, escrito casi llegando al final del primer siglo D.C. La mayoría de los estudiosos creen eso. Permítame decirle que trataré de enfocarme en las cosas que sí conocemos. Existen muchos estudiosos del Nuevo Testamento que debaten acerca de ciertos tópicos y hasta nosotros podemos pasar mucho tiempo discutiendo sobre ellos, pero no pienso que valga la pena. Pienso que es mejor que nos enfoquemos en lo que sí conocemos del Nuevo Testamento. Si hay algo que diga que esté fuera de ello, lo especificaré.

Discutamos acerca del momento oportuno del Nuevo Testamento. Era el tiempo correcto para que Jesús viniera, en lo teológico, primero que todo. El Antiguo Testamento nos ha llevado precisamente hasta este punto. El pueblo de Dios en el Antiguo Testamento había estado esperando al Mesías. La Ley del Antiguo Testamento les había mostrado a ellos la necesidad de un Mesías. Era el tiempo correcto, teológicamente.

Segundo, era el tiempo correcto en lo religioso. El pueblo Judío en su mayoría, durante el tiempo “intertestamental”, había abandonado la idolatría. Había comenzado a construir sinagogas, lugares para adorar, lugares para la enseñanza, escuelas esparcidas por todos los lugares. Estos, son los lugares que Pablo visita en sus viajes misioneros. Pablo va a las sinagogas. Obviamente, vemos que Jesús anuncia el Reino en la sinagoga, así que como vemos, ellas juegan un papel importante dentro del Nuevo Testamento. Finalmente, era el tiempo correcto en lo religioso, porque para ese momento ya se había completado el Antiguo Testamento.

Tercero, era el tiempo correcto en lo cultural. Esto se podía evidenciar de una manera más clara en el idioma Griego. Alejandro el Grande, unos siglos antes, había ido por todas las ciudades estableciendo una lengua común: la “Lengua Franca”. Estableció el Griego “koine”, el cual les mencioné anteriormente que esta es la palabra para el Griego del pueblo común. Una de sus metas era la de construir un mundo y una lengua. Así que aconteció que el Nuevo Testamento podía ser escrito sólo en una lengua para que pudiera trascender las líneas culturales.

Finalmente, era el tiempo correcto en lo político. En el Imperio Romano, había algo llamado la “Pax Romana”, lo que significa la “Paz Romana”. Palestina había sido construida bajo las leyes Romanas. Durante ese tiempo, los Romanos habían establecido carreteras para que las personas pudiesen viajar de forma segura a través de toda el área; carreteras a través de las cuales el Evangelio pudiera ser llevado sin ningún impedimento por todas estas áreas. Ahora quiero que piense bien en el tiempo correcto en lo teológico y en lo religioso; teniendo en mente que había sólo una lengua y la “Pax Romana”, que imperó cuando Jesús vino, es maravilloso pensar que todas estas cosas abrieron paso para que el Evangelio fuera esparcido. Lo que quiero que veamos es que Dios no estaba en el cielo pensando: “Bien, bien, bien; pienso que ya es tiempo; este parece que es el momento indicado; es tiempo de enviarte Jesús”.

Mas bien, quiero que observemos cómo el Dios del universo había estado orquestando todos estos eventos, desde el comienzo de la creación, para que todo apuntara a ese momento en específico. Cuando era el tiempo correcto, Él envió a Jesús a venir a esta tierra para morir y resucitar y para que la iglesia del Nuevo Testamento comenzara la obra. Era el tiempo correcto.

Divisiones Primordiales en el Nuevo Testamento

Existen tres divisiones primordiales en los libros del Nuevo Testamento. Hemos hablado de estas divisiones como géneros. Primero que todo, tenemos la historia del Nuevo Testamento. Alrededor de un 60% del Nuevo Testamento es una historia. Los primeros cinco libros: Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Hechos, nos dan la historia del Nuevo Testamento. La segunda división son las cartas del Nuevo Testamento. Estas cartas son mejores conocidas como “Epístolas”, las cuales fueron escritas para ayudarnos a entender la historia que se desarrollaba en Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Hechos.

Los libros del Nuevo Testamento no fueron arreglados en orden cronológico. La matoría de estas cartas fueron escritas en el contexto de lo que ocurrió desde Hechos 1 al 28. Finalmente, la conclusión del Nuevo Testamento está en el Apocalipsis, lo cual es básicamente una carta pero con algunas cosas que lo hacen único. A cada uno de estos libros echaremos un vistazo general de dos diferentes maneras. Para comenzar, quiero proveerles de algunos consejos prácticos para el estudio; algunos consejos prácticos que les servirán a usted a comenzar a estudiar algunos de estos libros.

Comencemos primero con la historia del Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Hechos. En la historia del Nuevo Testamento, hay dos categorías: La primera es la “Vida y Ministerio de Cristo”, lo cual cubre desde Mateo hasta Juan. Lo que une a estos cuatro libros (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) es que fueron escritos con el propósito principal de mostrar a Cristo a las personas que los escuchaban a ellos. ¿Por qué existen algunas diferencias? Vemos diferentes historias, contadas por diferentes autores porque, aunque fueron escritas con un propósito principal, fueron escritas desde diferentes puntos de vista y para distintas audiencias.

Los primos cuatro libros fueron escritos por cuatro diferentes tipos de personas. Ahora, quiero que piense en cómo una audiencia puede afectar la forma en la que uno escribe. Para poder entender a Mateo (Marcos, Lucas o Juan) debemos ponernos en los zapatos de las personas a las que Mateo les estaba escribiendo. Cuando uno quiere comunicarle algo a alguien, uno debe tomar en cuenta las cosas que esa persona ya conoce. Uno primero toma en cuenta lo que esa persona entiende. Este es un reto para nosotros, 2000 años después: Ponernos en los zapatos de los lectores de Mateo y darnos cuenta de lo que ya había en su marco de referencia para poder entender la razón por la cual Mateo decía esto o aquello.

Es por ello que el estudio Bíblico del Nuevo Testamento es más que simplemente leer unas cuantas líneas o párrafos. No es que desprecie el leer la Biblia o algunas porciones de ella, pero si queremos entenderla debemos buscar lo que esto significaba para las personas que lo estaban escuchando en ese momento. Debemos ponernos en los zapatos de la audiencia que lo estaba escuchando en ese momento. Así que la primera categoría es la vida y ministerio de Jesucristo. La segunda categoría es la vida y ministerio de la iglesia, la cual es la segunda parte del Evangelio de Lucas. Lucas escribió tanto el libro de Lucas como el de Hechos. Ahora sí, exploremos desde una perspectiva global cada uno de esos cinco primeros libros que contienen la historia del Nuevo Testamento.

Mateo

Primero que todo esta el libro de Mateo. Mateo era un recolector de impuestos y era Judío. ¿No es esto increíble? Dios decide que el primer autor debe ser un hombre conocido y sospechoso de aprovecharse de las personas. El candidato menos probable que uno pensaría para escribir el primer libro del Nuevo Testamento no sería una persona con el historial de Mateo. ¿No cree usted que es bueno que no escoge a los candidatos más probables sino a los menos probables? Gloria a Dios que Él escogió derramar Su gracia en aquellas personas que ni siquiera eran candidatas para merecerla. Desde el principio podemos ver estas cosas, incluso en la elección de los autores.

Mateo escribió este libro es los años 70 y 80 D.C. Esto quiere decir que lo escribió justamente luego de la destrucción del templo, el cual ocurrió en el año 70 D.C. Esto es importante. Mateo, en su escrito, está en medio de una batalla entre el corazón y el alma del Judaísmo. El Judaísmo tenía que tomar un rumbo o el otro. O el rumbo de los fariseos, o el rumbo de Cristo. Mateo le escribe a los Cristianos Judíos y a los Judíos que estaban pensando en poner su fe en Cristo y seguirlo. Esta es la razón por la cual él nos da esta ilustración en su libro. El quiere que el corazón del Judaísmo se diera cuanta que el Judaísmo había sido cumplido en la persona de Jesucristo. Esta es la razón por la que Mateo escribe este libro. El tema principal de este libro es que Jesús es el Rey de los Judíos. Desde el principio, Mateo señala esto una y otra vez.

Ahora vayamos a algunos consejos prácticos para estudiar. Quiero animarles a que se enfoquen en el Reino de Dios en el libro de Mateo. Cuando lean este libro notarán que el Reino de Dios o el Reino de los Cielos es mencionado una y otra vez. La estructura del libro hace énfasis en el Rey. Mateo hace mucho hincapié en las enseñanzas de Cristo. Hay cinco bloques principales de las enseñanzas de Cristo y en Sus acciones en el libro de Mateo que nos muestran el significado de esas enseñanzas. Eso es lo que hace Mateo.

Mateo no arreglaba las cosas de forma cronológica. Mateo sobresalta las cosas que Jesús enseñaba. Una de las enseñanzas más famosas de Cristo se encuentran en el principio del libro: Mateo 5:7 “El Sermón del Monte”. Quiero animarle que, al estudiar el libro de Mateo, busque algunas referencias. La Biblia hace muchas referencias a diferentes puntos, ilusiones, citas o ilustraciones que se ven en otras partes de la Biblia. En el Nuevo Testamento se hacen 129 diferentes menciones o alusiones a 25 de los 39 libros del Antiguo Testamento. ¿Se da cuenta por qué el estudio del Antiguo Testamento es tan importante?

Para poder leer el libro de Mateo, debemos leer el Antiguo Testamento porque él hace mención al Antiguo Testamento una y otra vez. Doce veces, en diferentes partes del libro, Mateo hace de cómo esto o aquello tenía que ser cumplido. Desde el principio del Sermón del Monte, Jesús decía: “esto paso para que se cumpliera esto o aquello”; vemos fuertes vínculos con el Antiguo Testamento. Cuando usted lea sobre las enseñanzas de Jesús, recuerde ponerse en los zapatos de la audiencia ya que debemos meternos en el pensamiento de un Judío para poder entender el libro de Mateo.

Marcos

Luego de Mateo, viene el libro de Marcos. Este libro fue escrito por Juan Marcos, quien era muy allegado a Pedro como lo hemos mencionado anteriormente. Marcos escribió este libro entre los años 65 y 70 DC así que se escribió luego de la destrucción del templo. Fue escrito durante un tiempo de mucha insurrección entre el pueblo Judío y el Imperio Romano quien los gobernaba. Obviamente, habría mucha tensión luego que el templo y la ciudad fueran saqueadas. Marcos les estaba escribiendo a los Cristianos Gentiles que se encontraban en Roma sufriendo de persecución durante ese tiempo.

Durante este tiempo había mucho conflicto entre Roma y el Judaísmo. Para muchas personas, el Cristianismo y el Judaísmo eran una secta, así que los Judíos y los Cristianos enfrentaban mucha persecución en Roma. Marcos, entonces, les escribe a los Cristianos Gentiles para darles ánimo y aliento. Quiero mostrarles algo que se encuentra al final de Marcos en el capítulo 16. En este punto del tiempo, los creyentes enfrentaban una persecución bien seria e intensa y muchos de ellos estaban flaqueando en su fe. Durante la persecución, muchos de ellos se preguntaban: “¿Es Cristo real?” “¿vamos a seguir con esto?” “¿Deberíamos seguir avanzando en nuestra fe con Él?” Con esto en mente, le invito a que busque Marcos 16:6-17. Dice: “No os asustéis; buscáis a Jesús Nazareno, el que fue crucificado. Ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde lo pusieron; Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis, como os dijo. Esta es una hermosa ilustración; saber que Él no estaba allí. Una de las partes más favoritas de mi viaje turístico a Jerusalén fue cuando visité uno de los posibles lugares donde Jesús había sido sepultado.

Nuestro guía turístico era del Reino Unido y nos decía: “No se por qué ustedes han venido hasta aquí. Toda clase de personas hacen anualmente tantos viajes hasta aquí para ver este lugar, pero como lo ven, aquí no hay nada que ver. Jesús ya no está aquí”. Y yo pensaba: ¡Que gran ilustración! ¡Jesús no está aquí, resucitó! Esta es la ilustración que Marcos nos presenta en este capítulo. Si usted está leyendo este libro por primera vez y está en una situación donde es tentado a callar y no compartir su fe con nadie, vea a lo que el versículo 8 nos lleva: “Ellas salieron huyendo del sepulcro, porque les había entrado temblor y espanto; y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo”.

¿Qué hubiera pasado si este libro hubiera terminado en este lugar? ¿Se da cuenta usted del tipo de mensaje que esto les transmitía a la iglesia del Nuevo Testamento? ¿Qué hubiera pasado si luego de la resurrección de Jesucristo nadie hubiese dicho nada por temor? Marcos nos está recordando que esto es algo que debemos contarle a las personas. Si esto hubiera terminado con nosotros, la resurrección de Cristo fuera solamente un hecho histórico que no llegaría a un segundo o tercer siglo. Le doy la gloria a Dios porque los creyentes que leyeron el libro de Marcos no se quedaron callados. Marcos le escribió a los Cristianos Gentiles que estaban en Roma y que enfrentaban persecución.

El título principal del libro de Marcos es el de “Jesús como siervo sufrido de Dios”. Vemos que una y otra vez el sufrimiento es mencionado. Los versículos del 31 al 38 de Marcos 8 son claves. Estos versículos hablan sobre el sufrimiento inesperado. Cuando Jesús le dijo a Sus Discípulos que Él iba a experimentar sufrimiento, Pedro llamó a Jesús a solas y básicamente le dijo: “Tu no sabes lo que estás haciendo”. Jesús le respondió diciendo: “Tú no debes decirme que yo no se lo que estoy haciendo”; con un tono bastante fuerte. Jesús más bien le responde: “Esto es exactamente es lo que voy a hacer”.

En todo el libro de Marcos vemos algo que se llama el “Secreto Mesiánico”. Esto lo vemos en diferentes lugares. ¿Alguna vez se ha preguntado usted por qué Jesús se quería mantener siempre en secreto? Vemos que hasta los demonios reconocían que Jesucristo es el Hijo de Dios, aún cuando nadie más lo reconocía como tal. Jesús se muestra como diciendo: “Shhh… no le digan a nadie”; inclusive, vemos que en muchas ocasiones donde Él sanaba a alguien, al final le decía: “No le digas a nadie al respecto; no le digas a nadie lo que ocurrió”. ¿Por qué hacía esto? Porque tenía una misión.

Jesús iba directo a la cruz y Él lo sabía. Esta era un misión diferente a la que muchas personas tenían en mente para Él. Lo que todos estaban esperando era a un Mesías para exaltarlo y hacerle Rey, para así poder sacar a Roma del poder. Ellos no esperaban que el Mesías naciera a través de una mujer llamada María, que se criara en condiciones humildes y que mucho menos muriera en una cruz. Esa no era la manera en la que ellos se imaginaban al Mesías. Así que tenía sentido que la gente no lo viera como el Mesías. Cuando finalmente las personas expusieron esa verdad, Él les dijo: “Esperen, tengo una misión en marcha”. Así que vemos esto una y otra vez; Jesús el siervo sufrido de Dios. Marcos 10:43-45 dice: “Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos, porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos”.

Qué enseña el Estudio de Marcos

Marcos nos muestra constantemente a un Jesús en acción. Cuarenta y un veces escribe: “E inmediatamente”; “inmediatamente Jesús hizo esto o aquello”. Si alguna vez usted piensa que su día es muy ocupado, lea el capítulo 1. Jesús comienza predicando en la mañana, termina el sermón y luego sale a casa de un amigo. La madre del amigo está enferma así que decide sanarla para que ella pudiera pasar el resto de la tarde con ellos. Luego, toda la ciudad comienza a acercarse hasta ese lugar.

El texto dice que toda la ciudad vino hasta la puerta de aquella casa para que Jesús echara fuera los demonios y sanara todas las enfermedades de ellos. Así que Jesús pasa toda la noche sanando a todas las personas del pueblo. Su día era bastante ocupado. La belleza de todo esto se encuentra en el versículo 35 que dice: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. Esto es algo clave. Dios, ayúdanos a ver a Marcos 1:35 en medio de nuestro ocupado mundo en el que nos encontramos, para tener un tiempo a solas contigo y pasarlo con el Padre. Notemos que casi la mitad del Evangelio de Marcos se enfatiza en los eventos que ocurrieron la última semana de la vida de Jesús. En Marcos capítulo 11, Jesús entra a Jerusalén. Se ocupa del templo. Comienza a revolucionar las cosas allí y luego vemos a Jesús dirigiéndose a la cruz.

La estructura general de Marcos se basa alrededor del ministerio de servicio de Jesús. Quiero que preste mucha atención a los Evangelios Sinópticos (Sinóptico significa “visión general”). Debemos darnos cuenta que Mateo, Marcos y Lucas son muy similares. Su visión sobre la vida y ministerio de Jesús son muy similares. El libro de Juan es un poco más atípico. La confusión se centra en un par de preguntas diferentes. Primero que todo, ¿Es Marcos la fuente principal de Mateo y Lucas? En otras palabras, ¿Es Marcos el punto de arranque para lo que Mateo y Lucas escribieron? Hay algunas evidencias que apuntan a ello. El noventa y siete por ciento de las palabras de Marcos se encuentra en Mateo. ¡Noventa y siete por ciento! De un total de aproximadamente 660 versículos, 640 están allí. En su mayoría, al leer Mateo, usted habrá cubierto el libro de Marcos.

Con una perspectiva diferente y con diferente énfasis, pero Marcos, sumado con algunas otras cositas, es igual que Mateo. Luego vemos el libro de Lucas. Ochenta y ocho por ciento de las palabras de Marcos se encuentran en Lucas. Obviamente hay algo que vemos extraño sobre todo esto y necesitamos resolverlo. Existe otra teoría que supone que hay una fuente desconocida que sirvió como fundamento para estos libros. Esta fuente desconocida se conoce como “Q”. Quizá existe esta tal “Q” que escribió algo que ayudó a escribir algunas cosas. No lo sabemos con exactitud, y obviamente la vida y ministerio de Jesús no se regía a lo que Mateo, Marcos y Lucas escribían, así que de alguna manera ellos tres trabajaron en conjunto.

Lo que sí tenemos que ver en general, es que estos tres Evangelios son lo suficientemente parecidos. Se escribieron desde diferentes puntos de vista, pero ni Mateo ni Marcos o Lucas, escribieron sus Evangelios aislados de los demás. De alguna manera estaban conectados.

Vayamos ahora a Lucas. Quiero que tratemos de traer este Evangelio Sinóptico a la vida. Lucas fue escrito por Lucas. Lucas era un Médico Gentil, lo cual significa que Él es el único autor Gentil de la Biblia, pero sólo pensar en la idea de que él era un médico, es muy importante. Lucas era un Médico Gentil, historiador y compañero de Pablo. El Evangelio de Lucas iba dirigido a un hombre llamado Teófilo, pero fue escrito primeramente a los Cristianos Gentiles.

Muchas personas creen que Teófilo era un gran líder Gentil, así que tiene sentido que a través del libro de Lucas él enfatice mucho en el rol de los Gentiles en la Misión de Jesús. Esto es muy importante pues, si usted fuera Teófilo, Gentil y probablemente en ese momento un líder en Roma, no es bueno que usted encuentre la Salvación en un Mesías Judío. Esto no tendría sentido. Un Mesías Judío no era muy popular entre las personas cercanas a Teófilo, así que Lucas le escribe para enfatizar en la Naturaleza Gentil de la misión de Jesús. Es por esto que Lucas escribió el libro de Hechos. Estos dos libros van de la mano. El tema principal es que Jesús es el Hijo Perfecto de Dios, quien trae la Salvación, tanto para los gentiles como para los Judíos.

Qué enseña el Estudio de Lucas

Quiero que usted observe cómo la estructura general del libro de Lucas nos conduce geográficamente hasta Jerusalén. Geográficamente, se alinea para llevar a Jesús desde Galilea hasta Judea, Berea y finalmente hasta Jerusalén donde fue crucificado. Tenga esto en mente. Note también el énfasis que se hace en la bondad de este Evangelio para los pobres. Lucas se enfatiza en cómo Jesús vino, desde una perspectiva humana, de un estrato social muy bajo. Vemos que Lucas hace mucho hincapié en el amor de Jesús hacia las mujeres, los niños y hacia los pobres en especial.

Vemos la parábola del joven rico; el hombre rico y Lázaro y la parábola de los talentos. No sabemos exactamente lo que había en la audiencia de Lucas que causara en él un énfasis en el amor de Jesús para los pobres y sobre las advertencias de Jesús para con los ricos, pero pienso que algo nos quiere decir el Señor con esto. Es posible que muchos de nosotros vivimos en un contexto donde seamos materialmente más ricos comparado con muchos otros países del mundo, y debemos prestar atención a lo que Jesús tiene que decirnos en cuanto a cómo nosotros manejamos los recursos que Él nos ha encomendado. Esa es una de las cosas que debemos aprender del libro de Lucas.

Tome notas cada vez que vea una oración o que el Espíritu Santo sea mencionado. El Evangelio de Lucas habla más sobre la oración que cualquier otro Evangelio.

Así que, tenemos a Mateo, Marcos, Lucas y al siguiente: Juan. El libro de Juan fue escrito por Juan y nos muestra muchas cosas distintas. Una y otra vez, Juan se hace llamar a sí mismo “el discípulo amado”. ¿No cree usted que esta es una forma muy peculiar para referirse a uno mismo? Si por algo quiero yo ser identificado, es por ser conocido como la persona a quien Jesús ha amado.

Que cuadro tan hermoso; saber que nuestra identidad se encuentra en el amor y el valor que Él ha puesto en nosotros. El libro de Juan fue escrito entre los años 70 y 90 DC. Mateo fue escrito para los Judíos; Marcos a los Romanos; Lucas a los Griegos principalmente, y Juan fue escrito para el mundo. Juan es un libro universal. La palabra “mundo” se menciona una y otra vez en este libro. Una y otra vez el “kosmos” (el mundo) es mencionado.

El tema principal de Juan es que Jesús es el Hijo eterno de Dios. Los versículos principales de Juan son los del 30-31 del capítulo 20. Allí, Juan dice que el escribe estas cosas para que podamos creer en Cristo. Juan escribe para que podamos conocer quién es Jesús y creamos en Él. El estudio de las palabras ayudan mucho en el libro de Juan porque uno puede ver algunas palabras mencionadas una y otra vez.

Circule o subraye algunas palabras claves que resuman el mensaje del Evangelio. Si usted está estudiando este libro en este momento, circule o subraye la palabra “Padre” cada vez que la vea mencionada. “Padre” está mencionada alrededor de 137 veces. Otra palabra para subrayar es la palabra “Creer”. Aparece 98 veces. Una y otra vez Juan vemos que Juan se enfatiza en la diferencia entre la fe y la creencia. Entre los capítulos 7 y 12, Juan menciona unas 20 veces cómo los Judíos rechazaban a Cristo por su incredulidad. Esta es la forma en la cual nosotros rechazamos a Cristo, por nuestra incredulidad.

Otras palabras importantes que aparecen en el Libro de Juan son las palabras: Mundo, enviar, amar, vida, luz, oscuridad, verdad, testigo, gloria y eterno. Note las siete veces que Juan hace mención a las veces que Jesús se refería a sí mismo como “YO SOY”. Recuerden que este era el mismo título con el que Dios se había revelado en el Antiguo Testamento. En el libro de Éxodo, capítulo 3 Moisés le pregunta a Dios: “ ¿Quién les digo que me envió? Diles que YO SOY te envió”. Una y otra vez en el libro de Juan, vemos que Jesús se identifica a sí mismo con el Dios del Antiguo Testamento y de Abraham. En Juan 8:58, Jesús le dice a un grupo personas que estaban en contra de Él: “Antes de que Abraham naciera, YO SOY”. Jesucristo, al decir esto, estaba haciendo una referencia directa a Su divinidad.

Por esta razón, la gente quería apedrearle luego de haber dicho estas cosas. “soy el pan de vida; soy el buen pastor; soy la luz del mundo; soy la resurrección y la vida; soy el camino, la verdad y la vida; soy la vid verdadera, vosotros los pámpanos”. Una y otra vez, Jesús les mostraba las diferentes personalidades de Dios hecho carne a través de Él.

Juan sobresalta la Encarnación desde el principio. “En el principio era el Verbo; y el Verbo era Dios”. Juan utiliza siete señales diferentes, siete señales para demostrar la deidad de Cristo. Todos los milagros que hizo Jesús, fueron escritos intencionalmente por Juan, para demostrar la deidad de Cristo.

Preste mucha atención también a cómo Juan al mismo tiempo presentaba la completa humanidad de Cristo. En Juan, vemos a un Jesús cansado. Vemos a un Jesús sediento en el pozo con la mujer. Los vemos llorando en Juan 11:35 (el versículo más reconocido y memorizado del libro de Juan). Este es el libro de Juan.

Continuemos hasta el libro de Hechos. Luego de los Evangelios, existe otro libro de narrativa histórica, el cual nos lleva a una transición entre la historia de Cristo, a la historia de la iglesia. Lucas escribió este libro, y contiene la segunda parte de su Evangelio. Para aclarar su posible duda acerca del autor de Hechos, lea Hechos 16:10. Allí Lucas utiliza el pronombre “nosotros” y se asegura de introducirse en el texto para que nos asegurásemos que fue él quien los escribió.

Cuando vamos al capítulo 1:1, dice: “En mi primer tratado, Teófilo, te escribí acerca de las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar hasta el día en que fue llevado al cielo, luego de haberle dado instrucciones a través del Espíritu Santo a los Apóstoles que había escogido”. Así que el Evangelio de Lucas es lo que “Jesús comenzó a hacer y a enseñar”. Obviamente, las cosas que Lucas escribe en el libro de Hechos, son acerca de las cosas que Jesús “continuó” haciendo. El único problema, es que después del versículo 11, Jesús desaparece de la escena. Jesús ascendió al cielo. ¿Cómo puede ser el libro de Lucas sólo el principio de las cosas que Jesús comenzó a hacer ?

La belleza del libro de los Hechos es que es Jesús el que continua obrando pero a través de Su Espíritu Santo en la iglesia. Jesús se mantuvo en actividad después de su ascensión y lo continua haciendo el día de hoy. El libro de los Hechos recoge las cosas que Él continuó haciendo basadas en el Evangelio de Lucas cuando comenzó Su obra.

El tema principal es el de cómo el Evangelio se esparció universalmente, a través de la iglesia por el poder del Espíritu Santo. Una de las palabras claves, aparte de la universalidad del esparcimiento del Evangelio, es que el Evangelio va a todas las naciones, pero lo hace a través de la iglesia. Lo que vemos en los primeros siete capítulos de Lucas, es el rechazo de los Judíos hacia Jesús. Esta escena se termina cuando Esteban es apedreado por las cosas que dijo de Cristo al Sanedrín, y de allí la Palabra se comenzó a esparcir por Judea, Samaria y, eventualmente, hasta los confines de la tierra.

Un versículo clave es el de Hechos 1:8, lo cual es el bosquejo de todo el libro de Hechos. Hechos 2:42-47 , es un pasaje muy crucial para la iglesia.

Qué enseña el Estudio

Observe como la estructura general del libro nos dirige geográficamente fuera de Jerusalén. Recuerde que el libro de Lucas hacía todo lo contrario: nos dirigía hacia Jerusalén. Pero ahora, el libro de Hechos nos lleva fuera de Jerusalén. Todo se centraba en Jerusalén. Existe una clase de “efecto triángulo” llevándose a cabo entre el libro de Lucas y el libro de Hechos. Observe la estructura completa. En Judea, en Samaria y en los confines de la tierra, vemos que en el libro de Lucas, el Evangelio comienza a esparcirse a Asia, Europa y Roma; el Evangelio se esparce a todos lados. Una vez más, le recuerdo tomar notas cada vez que se menciona al Espíritu Santo o haya una oración en este libro.

Note la repetición de dos cosas importantes. Primero que todo, la salvación es enfatizada una y otra vez; la salvación que Jesús trae a través del Espíritu Santo. Note, también, los reportes del progreso del Evangelio. Repetidamente, vemos que Lucas deja muy en claro que el Evangelio había llegado a Jerusalén; que el Evangelio había llegado a Judea y a Samaria; que había llegado hasta Siria, Asia menor, Europa y Roma. El Evangelio había llegado a todos esos diferentes lugares, haciendo pausas para enfatizar, cada vez, que el Evangelio estaba progresando.

También, nota los diferentes discursos de Hechos sobre cómo el Evangelio era contextualizado en diferentes lugares dependiendo de la clase de audiencia que había en esos lugares. Esta es una de las cosas más grandes al estudiar el libro de los Hechos. Observe al primer siervo Cristiano: Pedro. Mire cómo Pedro se dirigía a su audiencia. Observe también la manera cómo lo hizo en Hechos 3 y 4 cuando los creyentes comenzaban a enfrentar persecución.

Luego, debemos observar la forma cómo Esteban se dirigía a su audiencia cuando predicaba el Evangelio. Y luego, veamos la forma cómo Pablo hablaba del Evangelio, por ejemplo, Hechos 17, veamos cómo el Evangelio era predicado; el mismo Evangelio era predicado, pero comunicado de diferentes formas. Esta es una hermosa ilustración de la misión de la iglesia para darnos cuenta de que tenemos el mismo Evangelio en países donde habitan miles de creyentes alrededor del mundo, pero la forma en que predicamos el Evangelio, la forma en que lo compartimos, debe basarse en el contexto del lugar donde nos encontremos.

Esta es la historia del Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Hechos. Sesenta por ciento del Nuevo Testamento se encierra en estos cinco libros. Luego, veamos las cartas del Nuevo Testamento que nos ayudan a entender la historia. 22 de los 27 libros del Nuevo Testamento son cartas, el cual componen el 40% restante. ¿Por qué fueron escritas? ¿Por qué son tan importantes estas cartas? ¿Por qué tenemos a este Nuevo Testamento tan repleto de cartas? Pienso que estas cartas están allí por dos razones.

La primera razón es que la iglesia se está reproduciendo. Está creciendo. Se está esparciendo como fuego a partir del libro de los Hechos y se necesitan mecanismos de comunicación para poder entrenar nuevos creyentes. Necesitan que todo lo que Jesucristo enseñó e hizo, se reproduzca a nuevos creyentes a través de la iglesia. He aquí la necesidad de que nosotros estudiemos la Palabra de Dios, pues ella nos ofrece ser parte de una iglesia reproductiva.

Necesitamos ser parte de la expansión del Evangelio a través de nosotros a otras personas, y otras personas a otras, y otras a otras, etc. La Palabra de Dios no fue diseñada para que se quede estancada en la iglesia. Fue diseñada para reproducirse. Es por ello que todas estas cartas fueron escritas a todas estas diferentes personas.

La segunda razón por la que creo que estas cartas se encuentra en el Nuevo Testamento, es porque la iglesia también es relacional. En ellas encontramos intimidad. Es por esto que Pablo les dice a los Corintios que somos “cartas vivientes”, que gran ilustración. Pablo dice que nuestras vidas son cartas vivientes. Debemos darnos cuenta que nuestras vidas fueron diseñadas con el propósito de ser cartas vivientes – al igual que las cartas del Nuevo Testamento – esto es una ilustración de quien es Cristo. La iglesia es relacional.

Existen dos grupos de cartas en el Nuevo Testamento. Las epístolas Paulinas, las cuales son Romanas hasta el libro de Filemón, y las epístolas generales, las cuales cubren desde Hebreos hasta Judas. Hebreos, en realidad, puede usarse como cualquiera de los dos grupos de cartas. Comencemos con la vida y cartas de Pablo. Pablo escribió trece cartas en el Nuevo Testamento y fueron ordenadas desde la más larga hasta la más corta. Nueve de ellas fueron escritas a iglesias. Cuatro de ellas fueron escritas a individuos.

Antes de introducirnos en el estudio de estas cartas, quiero que pensemos primero en la vida de Pablo. A quien conocemos como Pablo, antes de conocer a Cristo su nombre de nacimiento era Saulo de Tarso. Su origen es un poco diverso. Cuando pensamos en Pablo, podemos verlo de tres diferentes maneras: Primero, era de cultura hebrea. Filipenses 3 lo revela. Pablo era “Hebreo de Hebreos”. Además, tenía una excelente educación griega, aún siendo ciudadano Romano. Al solo tener esta cualidad de Saulo, nos damos cuenta que eran un hombre bastante poderoso. La belleza de lo que vemos en el Nuevo Testamento es el ver cómo Dios toma a uno de sus enemigos y lo convierte en el más grande predicador de la iglesia en el Nuevo Testamento.

Vemos que, aquel que un día perseguía a la iglesia de casa en casa, el mismo que estaba presente cuando apedrearon a Esteban, terminó escribiendo una tercera parte del Nuevo Testamento. Pablo escribió la mayoría de estos libros; la única persona que lo superó a él, en cuanto a material e información, fue Lucas. Toda la última parte del libro de los Hechos es acerca de Pablo. La gracia de Dios nos lleva desde donde estamos, a un lugar nunca imaginado. Pablo nunca había imaginado que tales cosas le iban a suceder en su vida. Todo esto lo vemos en la vida de Pablo. Dios toma nuestro origen y hasta las cosas que Satanás quiere usar para el mal, y las usa para el bien. ¡Que increíble ilustración!

Pablo se convirtió a Cristo alrededor de los años 31 y 33 DC. Quiero que pensemos en Pablo primero como misionero. No es sino hasta unos quince años después de su conversión que Pablo comienza sus viajes. Muchas veces pensamos que cuando Pablo se convirtió, de una vez comenzó a salir a todos estos lugares a predicar el Evangelio. Hubo una brecha de 15 años antes que Pablo saliera a predicar el Evangelio. No culpemos a la iglesia primitiva por esto. Uno también se pondría nervioso, si Pablo se nos apareciera en este momento, recordando que la semana pasada era un enemigo de los Cristianos y nos dice que hoy es seguidor de Cristo.

Pablo tenía que ganar credibilidad y confianza, y para esto sirvieron estos 15 años, para ganar confianza y crecimiento en su fe en Cristo. Pablo, como conocedor del Antiguo Testamento, estaba aprendiendo cómo el Antiguo Testamento se relacionaba con Cristo. No sabemos mucho de lo que aconteció durante esos 15 años, pero es sólo de imaginarse lo impresionante que fue para Pablo el abrir sus ojos al mundo de maravillas que tenía en Cristo. Una vez transcurridos esos 15 años, Pablo sale a su primer viaje misionero. Quiero que estudiemos de forma muy breve estos viajes misioneros, observando el mapa que se encuentra en su guía de estudio donde muestra los viajes misioneros de Pablo. Luego de sus 15 años como Cristiano, Pablo se encontraba en la ciudad de Antioquia (en la parte izquierda del mapa).

Antioquia era la base de Pablo. Antioquia era la iglesia que apoyaba y animaba a Pablo; tanto la iglesia como Pablo era co-aprendices. Hechos 11 nos da una ilustración de la iglesia de Antioquia. En Hechos 13:1-4, la iglesia en Antioquia impuso sus manos sobre Saulo y Bernabé, enviándolos para comenzar su primer viaje misionero; aproximadamente unos 2,500 Kilómetros de recorrido. Tome nota de los lugares que visitaron: Chipre (ciudad natal de Bernabé). Lo primero que Pablo y Bernabé hacen al salir, es visitar lugares conocidos para ellos. Comenzaron en Chipre y luego siguieron hacia el norte, a algunas otras regiones conocidas para ellos. Ellos iban principalmente a ciudades. Esto no debería marcar un precedente para nosotros, y darnos excusa para decir que no debemos ir a áreas rurales, pero si debemos ver en profundidad, lo que Pablo y Bernabé hicieron en esas ciudades. Necesitamos llevar el Evangelio a las ciudades. En un mundo donde las iglesias se aíslan de las ciudades, debemos hacernos cargos de las ciudades y de su necesidad por Cristo.

Esto no es fácil. Pregúntenle a Pablo. No es fácil ir hasta las áreas urbanas del mundo, pero es allí donde debemos llevar el Evangelio. Esta es la ilustración que vemos en el mapa; aproximadamente unos 2,500 kilómetros. Generalmente, Pablo seguía un patrón el cual cambiaba de lugar en lugar, más él iba de ciudad en ciudad. Al llegar a la ciudad, buscaba una sinagoga y predicaba allí. Luego lo expulsaban de las sinagogas, la mayoría de las veces, y luego, una vez que salía de la sinagoga, continuaba predicando. Una vez que todos se enojaban con él en ese lugar donde predicaba, lo echaban de allí también o le arrojaban piedras para que se fuera. Este era el patrón que él tenía. Pablo iba de ciudad en ciudad predicando, siendo expulsado y echado de las ciudades. Así fue la vida del Apóstol Pablo durante su primer viaje misionero.

Durante este período fue que muy probablemente él escribió el libro de Gálatas. Noten en su mapa que luego de este viaje, Pablo volvió a Antioquia. Alrededor de ese tiempo fue que muchos Gentiles se estaban convirtiendo a Cristo. Pablo es el Apóstol de los Gentiles, así que lo que acontece es que se comienza a levantar gran división entre las iglesias Judías. Los Gentiles se estaban convirtiendo a Cristo y se comenzó a debatir el rol de los Gentiles como parte del Pueblo de Dios. A partir de este punto se comenzaron a establecer algunas reglas y regulaciones: El que se convierta en parte del Pueblo de Dios, debe cumplir con estas cosas y con aquellas, entre esas estaba el ser circuncidados.

Así que eso nos lleva hasta los tiempos de la conferencia en Jerusalén alrededor del año 49 DC. Es bueno que coloque una nota al lado de ese capítulo de Hechos 15, cuando la conferencia de Jerusalén toma lugar. Primero habían sido enviados en su primer viaje misionero en Hechos 13. Al final del capítulo 14, regresan y luego en el Capítulo 15, vemos esta conferencia en Jerusalén en donde se discute el conflicto entre los Judíos y los Gentiles.

Pablo asiste a esta conferencia. Él y Bernabé son enviados desde Antioquia para ser parte de este debate. Allí deciden cómo se iban a aceptar a los Gentiles como parte del cuerpo de Cristo y luego regresan a Antioquia donde ya era tiempo para hacer su segundo viaje misionero. Comienzan su segundo viaje misionero el cual dura varios años, cubriendo alrededor de unos 4,000 kilómetros. Nuevamente salen desde Antioquia, y luego regresan a Antioquia. Antioquia, como lo dije antes, era su base de salida y entrada. Durante este período de tiempo, es muy probable que haya escrito el primer y segundo libro de Tesalonicenses.

Si usted observa el curso de su viaje en el mapa, Pablo sale desde Antioquia y vuelve a las regiones donde ya habían estado él y Bernabé. Ese era su plan, pero luego Pablo obtiene el llamado “Macedonio” el cual dice que el Evangelio debía ser extendido más allá de estas regiones. Así que se dirige al norte junto con Bernabé y comienza a visitar diferentes lugares. Llegan a Corinto y luego parten hacia Éfeso. Regresan a Jerusalén, y luego regresan a Antioquia. Es en Corinto donde Pablo comienza a obtener la visión de ir hacia el oeste; especialmente a Roma. Cuando vemos que sale a su tercer viaje misionero, Pablo sale de Antioquia pero no planea regresar. Algunos piensan que había perdido gracia ante algunas personas de la iglesia en Antioquia. Pablo parte a su tercer viaje misionero desde Antioquia, y comienza a ir a distintos lugares a los que ellos habían estado antes. Durante este tiempo, Pablo pasa unos tres años en Éfeso, y durante este tiempo escribe el Libro de Romanos, y 1 y 2 de Corintios.

Mientras estaba en Corinto es que escribe el libro de Romanos, el cual se encontraba cerca de Roma. Luego se dirige a Jerusalén y levanta ofrendas para los santos que se encontraban allá, ya que la iglesia de allá necesitaba alguna ayuda. Mientras iba de camino hacia allá, se detuvo justo en el medio del mapa, en Éfeso, y toma tiempo para compartir con algunos de los líderes de la iglesia allí quienes él conocía bien.

En ese punto, Pablo sabía que si iba a Jerusalén su vida estaría en peligro. Los líderes de allí estaban tratando de disuadirlo para no ir a Jerusalén. Pablo les responde en Hechos 20:24 y les dice: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”. Este es un pasaje Bíblico gigantesco.

Luego, llegamos hasta Hechos 21 donde a Pablo se le dice a través de un profeta que cuando vaya a Jerusalén tenía que tener cuidado. La gente pensó que esto lo detendría para no ir allá. Observe cuál fue la respuesta de Pablo en Hechos 21:13, “Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús”. Hay partes del mundo donde muchos creyentes no son sorprendidos cuando enfrentan persecución. No les atemoriza. Ellos saben que es un riesgo verdadero, pero en su corazón han dicho, “mi vida no vale nada. Haré cualquier cosa para que el Evangelio sea conocido”. Esta es la imagen que vemos de Pablo en su tercer viaje misionero.

Llega a Jerusalén, va al templo, y luego se le acusa falsamente y lo arrestan. Luego pasa alrededor de dos años en prisión allí en Cesarea cerca del mar. Luego es llevado por el emperador romano hasta Roma. El viaje a Roma duró como desde el año 60 al 61 DC, debido a un accidente marítimo que retrasó el viaje alrededor de 3 meses. Luego de esos tres meses, llegó a Roma donde se le dio casa por cárcel. Es en esta condición donde él escribe las cartas a los Filipenses, Efesios, Colosenses y Filemón.

Estas son conocidas como las Epístolas de Prisión; todas escritas mientras estaba encarcelado en Roma. Hay evidencias que prueban que Pablo fue liberado de prisión poco antes de terminar su ministerio. Nadie puede tener la seguridad hacia dónde fue, pero luego fue encarcelado nuevamente. Muy probablemente, fue este encarcelamiento el que lo llevó a la muerte. Su último encarcelamiento, fue cuando escribió las Epístolas Pastorales de 1ra y 2da a Timoteo y Tito. Estas son cartas que fueron escritas a individuos, pero que en realidad fueron dirigidas a la iglesia. Notamos la preocupación de Pablo por la iglesia. Allí vemos el maravilloso corazón de Pablo revelado en estas cartas, enfrentando sus últimos días en la tierra.

Este, básicamente, es un vistazo General a la persona de Pablo como escritor y de la forma en que escribió. Quiero que ahora veamos cada una de estas cartas y veamos como él le escribió estas cartas y cómo él le escribió a estas personas en diferentes lugares para enfatizar la figura del Evangelio; contextualizando el Evangelio a los diferentes lugares.

LESS THAN 1% OF ALL MONEY GIVEN TO MISSIONS GOES TOWARDS REACHING THE UNREACHED.

That means that the people with the most urgent spiritual and physical needs are receiving the least support. You can help change that!