Cómo mantener las disciplinas espirituales cuando estás lejos de una iglesia - Radical

Cómo mantener las disciplinas espirituales cuando estás lejos de una iglesia

Reconociendo que solo la cercanía de Dios era suficiente para la satisfacción interior y el poder espiritual necesario para alcanzar a las personas nativas no alcanzadas, David Brainerd apartaba días enteros para la oración y el ayuno, retirándose al bosque para estar a solas con Dios.

Aceptando que solo los recursos de Dios podían financiar la obra imposible de cuidar y discipular a los más vulnerables, George Müller dedicaba varias horas al día para meditar en textos específicos de las Escrituras, sabiendo el impacto que esto tenía en su vida de oración.

Creyendo que solo el poder de Dios era suficiente para la santidad y la fe necesaria para alcanzar a los perdidos que perecían en China, Hudson Taylor se dispuso a pensar constantemente en Cristo, en todo lo que Él es y en todo lo que Él es para nosotros.

Y enfrentándose a la tarea sobrenatural de pastorear la iglesia de Éfeso y alcanzar las áreas circundantes con el evangelio, Pablo le dijo a Timoteo que se disciplinara para crecer en la piedad, con beneficios tanto en la vida presente como en la venidera (1 Timoteo 4:7–8).

La importancia de las disciplinas espirituales para cada cristiano

Los ritmos y rutinas espirituales saludables son la aplicación de disciplinas espirituales intencionales que nos ayudan a crecer en la piedad. El propósito de las disciplinas espirituales es entrenar nuestra mente y cuerpo para comprender a Dios más plenamente y tener nuestros corazones progresivamente constreñidos por su Espíritu. Esta es la verdadera fuente de descanso, satisfacción y poder en el ministerio.

Necesitamos disciplinas espirituales, no solo porque somos débiles, sino porque no reconocemos cuán débiles, impotentes y orgullosos somos en realidad. Las disciplinas espirituales nos ayudan a buscar a Dios y encontrar nuestra esperanza solo en Él, y ese no es el impulso natural de nuestros corazones.

Necesitamos disciplinas espirituales, no solo porque somos débiles, sino porque no reconocemos cuán débiles, impotentes y orgullosos somos en realidad.

Nuestros corazones prefieren hacer las cosas, resolver problemas y controlar los resultados de acuerdo con nuestra experiencia y para ser alabados por nuestro nombre. Sufrimos del mismo mal que los lectores de la carta de Santiago tenían: confiamos demasiado fácilmente en nuestra propia sabiduría y fuerza, sin darnos cuenta de que ni siquiera podemos controlar nuestras propias lenguas.

Esto, en parte, es por lo que el buen plan de Dios para nuestra santificación incluye a la iglesia. Necesitamos reunirnos para participar en rutinas que nos ayuden a contemplar su majestuosidad y las excelencias de su evangelio, reconocer nuestras debilidades y crecer en la dependencia de Dios unicamente. Esta contemplación ocurre cuando escuchamos la Palabra de Dios predicada, recordamos el evangelio en la Cena del Señor y el Bautismo, confesamos nuestros pecados, alabamos su nombre y servimos amorosamente a los demás.

Qué hacer cuando estás lejos de una iglesia

Las rutinas espirituales de una iglesia saludable nos ayudan a crecer en la piedad. Pero, ¿qué haces si tu tarea misionera actual te mantiene aislado de una iglesia?

Aunque tus días estén llenos, establecer un patrón inquebrantable de disciplinas espirituales beneficiará significativamente tu alma, tanto en el presente como en la vida futura. Si deseas aprender más sobre las disciplinas espirituales, considera la lectura del libro “Disciplinas Espirituales para la Vida Cristiana” de Donald Whitney o “Eres lo que Amas: El Poder Espiritual de los Hábitos” de James K. A. Smith.

Sumergete en la Palabra de Dios

Aparta tiempo para escuchar una serie de sermones. Aumenta la cantidad de tiempo que dedicas a leer y meditar en la Palabra de Dios. Dedica tiempo a estar a solas con Dios, en ayuno y oración. En medio de aflicciones y tentaciones, tu corazón necesita desesperadamente comprender la Palabra de Dios y ser cautivado por ella.

En medio de aflicciones y tentaciones, tu corazón necesita desesperadamente comprender la Palabra de Dios y ser cautivado por ella.

Aparta tiempo para confesar y adorar

Mantente pendiente de la actividad de tu corazón y lleva un diario sobre la naturaleza vil de tu corazón y tu persistente incredulidad. Incluye en tu diario el trabajo del Espíritu en ti ayudandote a confiar en Dios y a ser de bendición para otros. Dedica tiempo para cantar. Alaba a Dios por quién es y lo que ha hecho por ti en el evangelio. Regocíjate y cántale.

Esfuérzate por vivir en comunidad

Encuentra maneras de relacionarte con otros creyentes. Si tienes un equipo, comunícate con ellos regularmente, leyendo, orando y adorando juntos. Sírveles y arriésgate a ser vulnerable con ellos para que puedan servirte, animarte y brindar rendición de cuentas. Si no tienes un equipo, entonces busca relacionarte regularmente con personas de la iglesia que te envió. Aparta tiempo específico para la oración intercesora. No solo lograrán mucho las oraciones fervientes, sino que orar por otros te permitirá mantener una comunidad sólida, participando en la vida de otros creyentes.

Resiste la tentación que viene con el aislamiento

En el aislamiento de otros creyentes y de las rutinas regulares de la iglesia local, tu corazón puede endurecerse debido a la engañosa naturaleza del pecado.

Es posible que no seas tentado por algún nuevo y perverso pecado, pero serás tentado a dudar, quejarte, y a sentirte desanimado y desilusionado a medida que las dificultades te empujen hacia la desesperación y la incredulidad.

No permitas que esto te suceda. Dedica esfuerzo a desarrollar y mantener disciplinas espirituales saludables, y verás los frutos en esta vida y en la venidera.

Patricio Peñaherrera es el director de consejería de Frontlines Ministries y fundador de Lilies and Birds Biblical Counseling. Tiene más de 10 años de experiencia brindando servicios de consejería profesional.

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