Compartir la Palabra - Radical

Compartir la Palabra

La estrategia de Jesús en la tierra giraba en torno a dos aspectos principales: un mensaje de redención y un método de reproducción. La estrategia de Jesús dependía de la fidelidad de unos pocos discípulos para avanzar el mensaje de redención siguiendo Su método de reproducción. Si no nos reproducimos en la formación de discípulos, entonces fracasaremos en avanzar el mensaje de redención. ¿Seremos fieles obedeciendo Su plan? En este mensaje sobre Juan 17:1–8, David Platt nos recuerda que Dios es glorificado en la culminación y continuación de la encarnación.

1. La obra de Jesús
2. El fundamento del hacer discípulos
3. El primer componente del hacer discípulos

Si usted tiene una Biblia y espero que así sea, déjeme invitarle a abrirla en el libro de Juan. Siéntase libre de usar su tabla de contenidos si la necesita. Mientras nos ubicamos ahí en el libro de Juan, quiero hacerles una pregunta. Comenzar esta mañana con un breve examen bíblico. Una pregunta, probablemente sencilla, espero. Quiero saber cuándo y dónde Jesús dijo estas palabras: “Todo está cumplido” ¿alguien sabe? ¡Él estaba en la cruz! Bien. Esta es nuestra primera respuesta. Esa es uno de los lugares en donde Jesús dijo esas palabras.

Todo está cumplido

Miremos Juan capítulo 19, verso 30. Una de las veces en que Jesús dijo: “todo está cumplido” ahí es donde enseguida pensamos cuándo Jesús dijo todo está cumplido, Él terminó todo lo que estaba supuesto a hacer. Esto es Juan 19:30, cuando estando en la cruz él dice:

“Al probar Jesús el vinagre, dijo:  —Todo se ha cumplido. Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu.

¿Alguien conoce la otra ocasión en que Jesús dijo que todo se ha cumplido? Retrocedamos dos capítulos en Juan, capítulo 17, verso 4: Jesús usa la misma expresión ahí. Podemos pasarlo por alto porque está planteado con otras palabras.

Yo te he glorificado en la tierra (este es Jesús orando al Padre), y he llevado a cabo (o cumplido) la obra que me encomendaste.” Es la misma expresión en el lenguaje original del Nuevo Testamento, la usada en Juan 17:4 y Juan 19: 30.

Ahora, aquí está lo que quiero que hagamos hoy: quiero que pensemos si Jesús dijo que todo estaba cumplido en la cruz, pero él también dijo he completado la obra que me diste para hacer en Juan 17, antes de ir a la cruz. Esto no dice que la cruz no fuera importante, esta fue obviamente una parte muy importante de su obra, pero había otra obra que él estaba haciendo aquí, que él pudo aun decir antes de la cruz “he cumplido la tarea que me diste para hacer”. Yo quise que comenzáramos pensando acerca de Jesús esta mañana, y pienso que la obra y estrategia de Jesús gira alrededor de dos aspectos: Uno, en Juan 19:30, un mensaje de redención, que fue el cuadro de la cruz, que Jesús estaba dando su vida para redimir a los hombres y mujeres, lo cual básicamente era restaurarnos para Dios.

Esto fue parte de su obra y obviamente la parte central de su obra, dando su vida en la cruz por nosotros., pero en Juan 17, aun antes de ir a la cruz, Él dijo: “he llevado a cabo la obra que me encomendaste.” ¿De qué estaba hablando ahí?

Llamemos esa cita de Juan 17:4, el método de la reproducción. Lo que tenemos son dos aspectos de la obra de Jesús. Si, Él fue a la cruz y murió en ella para restaurarnos al Padre. Al mismo tiempo, Él nos está mostrando un cuadro aquí de cómo su obra también involucraba cómo ese mensaje iba a ser reproducido a través de todo el mundo. Yo pienso en este cuadro que tenemos en Juan 17. Él dice esto al comienzo de la oración “he llevado a cabo la obra que me encomendaste.” Entonces comienza a describir esa obra. En los siguientes 22 versos, tenemos un cuadro de Jesús resumiendo su obra sobre la tierra.

Lo interesante es que en ningún momento, ni siquiera una vez, menciona un milagro que haya realizado. Ni una sola vez habla sobre el ciego que ahora puede ver, la persona que estaba muerta y ahora vive, o la persona enferma que al entrar en contacto con él fue sanada de su enfermedad. Pero cuarenta veces, más de cuarenta veces, lo que Jesús menciona es “los hombres que me diste” Él nunca menciona un milagro, no menciona las masas y multitudes de personas que lo siguieron, pero cuarenta veces menciona a los hombres que Dios le había dado de este mundo.

Juan 17

Así que, aquí está lo que quiero que hagamos. Tenemos Juan 17 abierto, si usted no tiene problema en marcar su Biblia, aquí está lo que quiero que haga: vamos a leer esta oración y cada vez que vea la palabra Discípulos, aun nosotros, como Discípulos de Cristo dos mil años después citados, entonces, yo he puesto un cuadro alrededor de cada palabra en este capítulo, que describe a Sus discípulos o a nosotros. Usted las puede encerrar en círculos, subrayarla o lo que sea que la destaque cada vez que la vea, marque la palabra discípulo. Leamos esto juntos ahora. Mantenga en su mente: vamos a una conversación entre Dios el Hijo y Dios el padre justo antes de que él fuera a la cruz y él hace esta oración en voz alta por una razón. Sus discípulos están ahí en el aposento alto y están escuchando. Aquí está lo que él dice: verso uno…

1 Después de que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así:

«Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti,2 ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado.3 Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.4 Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste.5 Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera.

Ahora, algunos de ustedes están pensando, bien, Dave, tenemos un largo recorrido para hallar más de cuarenta veces. Bueno, prepare su bolígrafo o lápiz:

6 »A los que me diste del mundo les he revelado quién eres. Eran tuyos; tú me los diste y ellos han obedecido tu palabra.7 Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,8 porque les he entregado las palabras que me diste, y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.9 Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos.10 Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado.11 Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti.

»Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros.12 Mientras estaba con ellos, los protegía y los preservaba mediante el nombre que me diste, y ninguno se perdió sino aquel que nació para perderse, a fin de que se cumpliera la Escritura.

13 »Ahora vuelvo a ti, pero digo estas cosas mientras todavía estoy en el mundo, para que tengan mi alegría en plenitud.14 Yo les he entregado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.15 No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno.16 Ellos no son del mundo, como tampoco lo soy yo.17 *Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.18 Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo.19 Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Aquí es donde entran los discípulos de Cristo después de esto, incluyéndonos a nosotros…

20 »No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos,21 para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.22 Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno:23 yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la *perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí. 24 »Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.

25 »Padre justo, aunque el mundo no te conoce, yo sí te conozco, y éstos reconocen que tú me enviaste.26 Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos.»

¿Captaron el punto? Una y otra y otra vez, Jesús dice al comienzo “He completado la obra que me diste para hacer” y entonces más de cuarenta veces hace referencia a ese pequeño grupo de hombres en los que él derramó su vida. ¿Sería que su obra ejemplificada en la cruz, fue precedida por su obra de derramar su vida en unos pocos hombres (haciendo discípulos).

Ellos fueron las vidas en las que él derramó la suya de manera que al término de su ministerio, él dice, todo está sobre los hombros de esos individuos. No se pierda esto: la estrategia de Jesús dependía en la fidelidad de unos pocos discípulos para avanzar su mensaje de redención a través de la estrategia de reproducción. Su obra completa, su vida entera en el ministerio giraba en torno a la fidelidad de estos hombres. Esta es la verdad general que se filtra en cada verso de Juan 17. Todo gira en torno a ellos reproduciendo el mensaje que ellos van a ver en la cruz, tal como él lo había hecho en sus vidas.

Como resultado, pienso que Juan 17 nos da un cuadro bastante increíble del corazón de Jesús. El maestro hacedor de discípulos. Nos da un cuadro en el que, ¿Qué clase de obra hizo Jesús en la tierra? ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo oraba por las personas que lo rodeaban? Lo que iba a suceder durante las siguientes semanas, esa y las próximas tres semanas, es que empezaría a desenvolverse lo que significaba hacer discípulos. Vamos a aprender directamente del corazón de Jesús mismo.

La necesidad urgente

Aquí está la necesidad urgente que vemos. Si no nos reproducimos nosotros mismos en el discipulado, entonces haremos un trabajo lamentable en avanzar el mensaje de redención que ha sido confiado a nosotros. Si no nos reproducimos a nosotros mismos en el discipulado, entonces el mensaje de redención en la cruz, Juan 19:30, no será extendido de la forma en que Jesús desea que sea extendido. Los resultados están alrededor de todos nosotros. Mas de mil millones de personas nunca han oído el mensaje de redención (una sexta parte del mundo). 47 millones de niños nacidos en 2007, en familias que no tienen conocimiento de la redención que viene de Cristo. 47 millones de niños tal como los nuestros que justo ahora están destinados a crecer en un mundo donde el nombre de Jesús ni siquiera se menciona. No solo allá, pero en Birmingham. ¿Cómo podemos avanzar más eficazmente el mensaje de redención?

Usted sabe, es gracioso que en un día cuando tenemos más facultades y recursos que nunca antes para extender el Evangelio hasta los confines de la tierra, en este tiempo y época con todo lo que tenemos ¿se da cuenta de que hay muchas personas no alcanzadas? Muchas personas hoy sobre la tierra que nunca han oído hablar de Jesús que las que había antes de que inventaran el carruaje sin caballos?

Este es un punto que algunos podrían pensar, bien, hombre, necesitamos levantarnos y comenzar a aprovechar toda este tecnología que tenemos y los recursos., comencemos usando todas estas cosas para extender el mensaje, y mientras estoy con todo el corazón usando tecnología, cualquier recurso que tengamos, para avanzar el evangelio, aquí está la pregunta que quiero hacer esta mañana ¿Qué tal si la respuesta no está en nuestra tecnología? ¿Qué tal si la respuesta no está en nuestros recursos? ¿Qué tal si se trata de un problema que nuestro dinero no puede resolver? ¿Qué tal si el asunto principal no es cómo usamos la tecnología y nuestros recursos, sino de si nos damos o no a nosotros mismos para el plan que Cristo ha bosquejado? ¿Qué tal si este es el asunto fundamental? ¿Qué si no se trata de dinero, recursos o tecnología? ¿Qué tal si se trata de gente y nosotros derramándonos a nosotros mismos en unos pocos?

La pregunta urgente

La necesidad urgente en este punto nos guía a la pregunta urgente y la pregunta es: ¿Seremos fieles para obedecer su plan? No se pierda esto! Porque si esta misión depende de nosotros usar la tecnología y los recursos sabiamente, si depende de nosotros usar todas las cosas que tenemos a la disposición, entonces eso ¿significa que nuestros hermanos y hermanas en África y en el este asiático, que no cuentan con estos recursos, no pueden cumplir la misión sin ellos? Pero qué extraño es esto. Es exactamente lo opuesto lo que es cierto. Aquellos que tienen menos tecnología y recursos están procurando extender el evangelio lo más rápido posible y aquellos con más recursos se están estancando con el evangelio. ¿Por qué es esto? Porque llegamos a ser dependientes de lo que Dios nos ha dicho que no seamos dependientes, y pasamos por alto el plan de hacer discípulos de todas las naciones.

Así que lo que quiero que hagamos durante las siguientes cuatro semanas, es navegar hacia cuatro componentes de lo que significa hacer discípulos., Si usted no estuvo aquí la semana anterior, la meta es que a través de esta serie usted sea capaz de preguntar… mi oración es que podamos preguntar a cualquiera en la iglesia de Brook Hills ¿Cómo hacemos discípulos? Y seamos capaces de responder: “Así es como hacemos discípulos…”

Quiero mostrarles cuatro componentes prácticos y no solo ser capaz de decir que sabemos cómo hacerlo, pero que lo estamos haciendo. Quiero que veamos el fundamento en esta oración y entonces quiero que naveguemos hacia el primer componente. Así que comencemos con el fundamento del discipulado. Es en estos primeros cinco versos que quiero que volvamos a leer una vez más,. En lugar de encerrar todas la expresiones “Ellos”, y “estos”, quiero que busque una palabra que es mencionada varias veces, que realmente se convierte en el foco, la fuera impulsora, detrás de su oración. Escuche a Juan 17: 1-5. El fundamento del discipulado aquí: la oración comienza:

«Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti,2 ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado.3 Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.4 Yo te he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste.5 Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera.

Ve usted la palabra que se repite cinco veces distintas? ·Glorifica a tu hijo, que tu hijo te glorifique, la gloria que tenía contigo, antes que el mundo existiera. La fuerza motora en esta oración es la gloria de Dios. La vemos en dos formas distintas.

Dios es glorificado en la consumación de la Encarnación

Primero que todo, Dios es glorificado en la consumación de la Encarnación. Lo que Jesús está haciendo es llegar al término de su vida y ministerio en la tierra. Y Él llega al final. Hemos estudiado la encarnación durante todo el mes de diciembre y vimos cómo la Palabra se hizo carne, habitó entre nosotros, vivió, murió, resucitó de la tumba y ahora estamos viendo la consumación de esto, el círculo completo. Jesús esta cerca de ascender al Padre después de ir a la cruz y será restaurado a su gloria.

Esta idea de “glorifícate o glorifícame” básicamente significa vestirse de esplendor. Así que Jesús está diciendo: “Padre he vivido para vestirte de esplendor, ahora glorifícame, tráeme al esplendor, restaura me al esplendor que tenía antes de la encarnación”. Llegamos a la culminación del cuadro completo. Jesús está para regresar al Padre. Esta ha sido la pasión impulsora en el corazón de Jesús. Una y otra vez en el libro de Juan, pienso que en 17 ocasiones diferentes, vemos este énfasis en glorificar al Padre a través de Cristo. La pasión impulsora en el corazón de Jesús. En Juan 12:27 él está orando: »Ahora todo mi ser está angustiado, ¿y acaso voy a decir: “Padre, sálvame de esta hora difícil” ? ¡Si precisamente para afrontarla he venido. Y mientras se prepara para la cruz, el dice en el verso 28: “¡Padre, glorifica tu nombre!” Vístete de esplendor a través de mi vida.

Pero Jesús no se detiene ahí, si se detuviera ahí, con Jesús retornando y la encarnación completada, y eso que pasó hace dos mil años, ¿Cómo nos afectaría hoy y como afectó a los discípulos entonces? Lo que vemos es que Dios es glorificado, no solo en la consumación de la encarnación, sino que Dios es glorificado en la continuación de la encarnación.

La Palabra fue hecha carne en Jesús hace dos mil años, pero la belleza del Evangelio es que cuando Él regresa a estar con El Padre, ahora la Palabra es hecha carne ¿en quién? En usted y yo, en nosotros. Cristo vive en nosotros, Cristo en usted, Colosenses 1:27, “La Esperanza de gloria” Cristo se está dando a conocer a través de nosotros. Somos sus manos, somos sus pies, somos sus labios. Somos la Palabra hecha carne hoy. Por eso Él oraba una y otra vez por esos hombres. Es casi como si Jesús estuviera diciéndole al Padre “Padre, es mejor para tu gloria que me regreses contigo, porque cuando lo hagas, entonces le mostraré al mundo la Palabra hecha carne en cada uno de estos hombres mientras van al mundo. La encarnación continuará una y otra vez.”

Glorificamos a Dios con la Palabra

Aquí estamos captando el corazón del discipulado. Sabemos que la escritura es clara, que todos fuimos creados para traer gloria a Dios. ¿Cómo hacemos eso? ¿Cómo glorificamos a Dios? El cuadro es que usted deja que la Palabra se haga carne en usted y en su vida y usted deja a Cristo vivir a través de usted y que él se haga real a través suyo diariamente, semanalmente. Este es el fundamento.

Como resultado, la Palabra es el centro del discipulado. La palabra y el sentido de la persona de Cristo viviendo en nosotros así como La Palabra que estamos a punto de leer en solo un momento. Nos muestra el énfasis sobre sus palabras, sus mandatos. Así que con este fundamento, aquí está lo que quiero que profundicemos. El primer componente del discipulado que vamos a ver aquí en Juan Capítulo 17.

Componente No. 1: Compartir la Palabra. Aquí es donde comienza el discipulado. Quiero que profundicemos en Juan capítulo 17, versos 6 al 8 en particular. Quiero que veamos cómo Jesús comenzó con estos hombres. Como empezó a atraerlos a sí mismo y cómo inició el discipulado. Escuche lo que Él dice:

6 »A los que me diste del mundo les he revelado quién eres. Eran tuyos; tú me los diste y ellos han obedecido tu palabra.7 Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,8 porque les he entregado las palabras que me diste, y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

El tema general aquí es el hecho de que Jesús ha compartido las Palabras del Padre con ellos y ellos la han aceptado. Desde que ellos obedecieron su Palabra, ellos aceptaron su Palabra, ellos creyeron su Palabra, llegaron al punto inicial de la fe en Cristo. Obviamente estaba aun incompleta porque Jesús no había ido a la cruz todavía y las ramificaciones del evangelio no habían sido enunciadas completamente, pero esos hombres indudablemente, a través del libro de Juan, habían llegado al punto donde acogieron a Cristo y básicamente dijeron: “Confiamos que eres quien dices ser. Te seguiremos. Estamos contigo.” Se habían identificado con la fe en Cristo. Habían llegado al punto inicial. Así que, Jesús había compartido la palabra con ellos y ellos la habían recibido. Ahí es donde comienza el discipulado.

Vemos esto no solo en la vida de Jesús con estos hombres, sino en su respuesta a Jesús. Retorne conmigo a Juan Capítulo 1. Quiero que veamos tres personas distintas que Jesús encuentra. Esta es la introducción a Jesús en el capítulo uno y tres personas distintas se encuentran con él.

Quiero que notemos lo primero que hicieron cuando se encontraron con Jesús. Algunos de ustedes ya ha estudiando esto esta mañana en sus grupos pequeños. Han buscado todos estos pasajes. Mire Juan capítulo 1, verso 29. Esta es la introducción de Jesús, La Palabra hecha carne, el verso 29 dice:

Al día siguiente Juan (Se refiere a Juan el Bautista) vio a Jesús que se acercaba a él, y dijo: «¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”

Tan pronto como Juan ve a Jesús, él proclama, comparte la verdad sobre Jesús: «¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” Ahora, busque lo que sucede como resultado: vamos al verso 40 en Juan capítulo 1, dice:

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que, al oír a Juan, habían seguido a Jesús.41 Andrés encontró primero a su hermano Simón, y le dijo:  —Hemos encontrado al Mesías (es decir, el Cristo). 42 Luego lo llevó a Jesús…

Así que Juan ve a Jesús, anuncia quien es él. Andrés ve quien es él, lo primero que hace es ir a contarle a Simón, y entonces mire a continuación el verso 44:

Felipe era del pueblo de Betsaida, lo mismo que Andrés y Pedro. Felipe buscó a Natanael y le dijo:  —Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José…

Comparten la Palabra, comparten a Cristo

De modo que tres personas encontraron a Jesús y la primera cosa que hacen es ¿Qué? Comparten la Palabra. Comparten a Cristo. Introducen a otros a Cristo. Comparten a Cristo con las personas a su alrededor. Este es el primer componente del discipulado y es muy sencillo, natural. Si vamos a hacer discípulos de Cristo, pero no compartirlo ciertamente no suma. En ningún lugar de la Escritura, tenemos que mantener ambas cosas unidas.

Es interesante, aun cuando usted lee los libros de discipulado hoy, muchas veces ellos dejan el evangelismo completamente fuera del cuadro. Y pienso que es innecesario y francamente anti bíblico. Necesitamos traer ambas cosas unidas, que compartir la Palabra es una parte del discipulado. Pienso que mientras vemos esto revelarse con el corazón de Jesús y la forma en que interactuaba con sus discípulos, vamos a ver algunas verdades surgir. Serán realmente motivadoras para nosotros y tengo la esperanza de que cambien algunos de esos estereotipos que tenemos con esa palabra.

Quiero que veamos algunas verdades que surgen. Primero que todo, este primer componente del discipulado: Compartir la Palabra—nuestra confianza en compartir la Palabra está enraizada en la soberanía de Dios, no en nuestro entendimiento. Nuestra confianza en compartir la Palabra esta plantada en la soberanía de Dios, no en nuestro entendimiento. Quiero que vea esto revelarse en los versos que acabamos de leer. En Juan 17:6. Vamos a estar buscando en diferentes lugares en Juan, y siempre regresaremos a Juan 17. Quiero que escuche estos versos y quiero piense sobre esta idea de la soberanía, que significa control, dominio y autoridad. Dios es soberano, El está en control. Quiero que escuche estos versos y se haga la pregunta mientras se los leo: ¿Quién está en control aquí? ¿Quién tiene la autoridad aquí? ¿Quién va a hacer la obra aquí? Escuche esto:

Juan 17

6 »A los que me diste del mundo les he revelado quién eres. Eran tuyos; tú me los diste y ellos han obedecido tu palabra.7 Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,8 porque les he entregado las palabras que me diste, y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

¿Quién está haciendo la mayoría del trabajo aquí? ¡Es el Padre! Si no conociéramos el corazón de Jesús de la forma en que él amó a esos discípulos, pensaríamos que estaba un poco frustrado en este punto. Dios, tú me diste estos hombres- Ellos no son tan listos pero son tuyos. Tú me pusiste en este lío y yo les he dado las Palabras que Tú me diste y ahora estoy apegado a ellos. Así que he llegado al final de mi vida y he completado la obra y eso es todo. La soberanía del Padre detrás de todo este asunto. Él es quien le da a estos hombres, les da las palabras, lo envía a ellos. Dios es soberano sobre todas las cosas.

Ahora, algunos de ustedes, se les está haciendo un poco difícil porque están comenzando a pensar, bueno, ¿Dios le dio a algunas personas y a otras no? ¿Cómo funciona todo esto? ¿Está Dios controlándonos como robots? Bueno, no se pierda esto. Estamos hablando sobre la soberanía de Dios aquí. La meta no es entrar en debates sobre predestinación. Esa no es la meta. Aquí está porqué, porque este pasaje es muy claro al decirnos que esos hombres tenían parte en este asunto. Ellos creyeron, ellos entonces tenemos que introducir a otras personas a Cristo, ¡correcto!. Esto solo tuvo sentido y era natural para ellos en Juan Capítulo uno. Pienso que hemos pasado esto por alto drásticamente en la iglesia de hoy. Lo que hemos hecho es separar… voy a usar un término aquí que sé tiene algunos estereotipos negativos, correcto, Evangelismo. Este es un gran término Bíblico. Habla acerca de compartir las buenas nuevas, pero tan pronto digo esa palabra, vienen las imágenes de gente en la televisión intentando conseguir tu dinero, o pidiéndote que vengas y pongas las manos en la pantalla de modo que ellos puedan orar por ti. ¡Ponga todo eso a un lado!.

Evangelismo

Lo que tenemos aquí es evangelismo!. Evangelismo,. Lo que hacemos es venir con programas de evangelismo y entonces ponemos el discipulado por acá y decimos, bueno, “tenemos evangelismo y discipulado aquí” muchos de nosotros tenemos dones. Nos gusta discipular, a algunos les gusta hacer evangelismo, así que la dinámica es que algunos hacen evangelismo y el resto de nosotros hace discipulado y limpiamos el desorden que ellos han hecho. ¿Qué es lo que hacemos? Separar algo que va unido!

De lo que tenemos que darnos cuenta primero que todo es, que el evangelismo no es un programa en la iglesia y que el discipulado no es otro programa en la iglesia. Segundo, no hay manera de siquiera lograr el evangelismo mundial sin discipulado. Bien, reitero, no tendremos evangelismo mundial sin hacer discípulos. No va a suceder. ¿Cómo sabes eso? Bien, mire el mundo. No tendremos evangelismo mundial sin hacer discípulos, ni tendremos discipulado sin evangelismo. Enfocarnos en conocer a Cristo, pero no compartirlo ciertamente no suma. En ningún lugar de la Escritura, tenemos que mantener ambas cosas unidas.

Es interesante, aun cuando usted lee los libros de discipulado hoy, muchas veces ellos dejan el evangelismo completamente fuera del cuadro. Y pienso que es innecesario y francamente anti bíblico. Necesitamos traer ambas cosas unidas, que compartir la Palabra es una parte del discipulado. Pienso que mientras vemos esto revelarse con el corazón de Jesús y la forma en que interactuaba con sus discípulos, vamos a ver algunas verdades surgir. Serán realmente motivadoras para nosotros y tengo la esperanza de que cambien algunos de esos estereotipos que tenemos con esa palabra.

Quiero que veamos algunas verdades que surgen. Primero que todo, este primer componente del discipulado: Compartir la Palabra—nuestra confianza en compartir la Palabra está enraizada en la soberanía de Dios, no en nuestro entendimiento. Nuestra confianza en compartir la Palabra esta plantada en la soberanía de Dios, no en nuestro entendimiento. Quiero que vea esto revelarse en los versos que acabamos de leer. En Juan 17:6. Vamos a estar buscando en diferentes lugares en Juan, y siempre regresaremos a Juan 17. Quiero que escuche estos versos y quiero piense sobre esta idea de la soberanía, que significa control, dominio y autoridad. Dios es soberano, El está en control. Quiero que escuche estos versos y se haga la pregunta mientras se los leo: ¿Quién está en control aquí? ¿Quién tiene la autoridad aquí? ¿Quién va a hacer la obra aquí? Escuche esto:

6 »A los que me diste del mundo les he revelado quién eres. Eran tuyos; tú me los diste y ellos han obedecido tu palabra.7 Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,8 porque les he entregado las palabras que me diste, y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Quiero que vean en estos versos lo que el Padre le dio a Jesús y la implicación es lo que nos da a nosotros. Primero que todo, Él nos da las personas ¡Él nos da las personas! Una y otra vez Jesús dice: los que me diste. La oración completa comienza con “le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado”. ¡Esto es realmente hermoso! Quiero que piensen en esto conmigo, los discípulos, aun nosotros, cuando tenemos la última parte de la oración. Los discípulos son descritos como el regalo del Padre para el Hijo. Ahora quiero que piense en esto conmigo. Estamos acostumbrados a pensar en Cristo como el regalo del Padre para nosotros. Juan 3:16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo *unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” El lo dio como un regalo para nosotros. ¿Pero se da cuenta de lo que Juan nos está mostrando aquí? el Espíritu Santo diciéndonos que somos el regalo del Padre para el hijo. Preciados y honrados, valorados por El en una forma que nada en este mundo puede compararse. Así que El le dio gente, le dio personas al hijo.

Él nos da autoridad

Jesús dijo: les he entregado las palabras que me diste. Así que Él nos da las personas y nos da las palabras y entonces, tercero, Él nos da autoridad. Él nos da la autoridad. Vemos eso en el hecho de que Jesús, el hijo, había sido enviado por el Padre, pero aun de retorno en el verso 2 cuando dice: “ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado” Así que Jesús tenía la autoridad de dar vida eterna a todos aquellos que el Padre le había dado. De modo que el Padre dio las personas, El padre dio las Palabras, El padre dio la autoridad y el trabajo de Jesús en este punto fue bastante fácil.

Quiero que piense conmigo sobre cómo esto afecta la forma en que compartimos la Palabra. ¿Podría ser el deseo de Dios el de darnos las personas también? ¿Podría ser que tal como el dijo a Pablo en hechos 18? (¿Recuerdan esa historia?) Pablo está en Corinto. Está pasando un momento realmente difícil. La gente no lo quiere. Lo están persiguiendo. Mucha no está llegando a la fe en Cristo. El está teniendo un momento realmente difícil. ¿Qué sucede? Jesús viene a Pablo en una visión. El está pensando irse y Jesús le dice: No vayas a ningún lado, quédate en Corinto, porque tengo mucha gente en esta ciudad. Así que quédate aquí”. Él lo hizo. Se quedó ahí por un par de años y muchas personas vinieron a la fe en Cristo y nació una gran iglesia. ¿Podría ser que Dios tiene gente en Birmingham que él desea traer a la fe? ¿Qué él está soberanamente acercando hacia él? ¿Podría ser que cuando se trata de este compartir la Palabra no salimos por nuestra cuenta intentando hacer esta obra para Dios? ¿Podría ser que él justo ahora esté trabajando sobre esta ciudad para acercar a las personas a sí mismo y el esté soberanamente llevando nuestros pasos a través de los pasos de la gente que esta semana él está acercando a sí mismo, y que tenemos la oportunidad de simplemente unirnos a él en lo que él está haciendo?

Que increíble verdad pensar que Dios está soberanamente trabajando en las vidas de las personas que usted interceptará en esta semana. El nos ha dado las personas. No solo las personas, sino también las palabras. ¿No es bueno saber que compartir la Palabra no depende de nuestra capacidad intelectual, nuestra habilidad para argumentar sobre porqué alguien debe dar su vida a Cristo? El nos da las palabras.

La necesidad de la palabra con el evangelio

Ahora, hay algunas personas hoy que dicen que en nuestra cultura del siglo 21 (bastante alejados de la Biblia) realmente no es necesario usar la Palabra cuando se comparte el Evangelio con la gente. No puedes usar la Palabra, porque la gente no la escuchará, no la respetan, no confían en ella, no le atribuyen mucho a la misma y por eso no es efectivo. Bueno, yo no estoy a favor de solo salir y citar versos de memoria a un mundo perdido y moribundo de modo que ellos vean nuestras habilidades bíblicas. De todos modos, creo que somos ignorantes y tontos si creemos que le hacemos un favor a Dios sacando su palabra de la tarea de compartir el evangelio a la gente alrededor de nosotros y pensar que vamos a ser más efectivos. No somos tan buenos. No somos tan listos y no tenemos tanta habilidad. El ha prometido, no lo olvide él ha prometido que cuando su Palabra es compartida él ha garantizado que esta dará fruto. Esta guiará a las personas a Cristo. ¡Garantizado! El asunto es ¿Compartiremos la Palabra? Él nos da las palabras. Él nos da las personas, Él nos da la autoridad. Por eso es que Jesús dice en el mismo comienzo de la Gran Comisión “Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra” Mateo 11:17, Lucas 10:22, ambos dicen que toda la autoridad ha sido dada a Jesús. Él tiene autoridad sobre toda religión del mundo, sistema filosófico en el mundo de hoy, para traer personas a la vida eterna. Ahora, con esto detrás de usted, piense en la confianza que esto nos da para hacer discípulos. Que Él nos da las personas, nos da las palabras y nos da la autoridad.

Recuerdo la primera vez que estas verdades comenzaron a llegar a mí de nueva forma. Fue hace dos años, casi exactamente dos años, cuando yo estaba en la India. Algunos de ustedes, me han escuchado hablar sobre mi viaje a India, de ese tiempo en particular en una ciudad con 7 millones de personas la mayoría de quienes nunca había siquiera oído el nombre de Jesús. Mientras caminaba en la ciudad, nuestra tarea diaria era compartir sobre Jesús con la gente. Tener conversaciones y compartir a Jesús. Esas eran personas que, cuando usted decía el nombre de Jesús, ellos decían ¿Quién es ese?- Era la primera vez que estaban oyendo el nombre Jesús. Íbamos a pie a todos los lugares que fuimos. Estábamos literalmente rodeados por miles de personas. Iríamos a un parque de la ciudad o cualquier otro lado y habia miles de personas en todo lugar. Lo que empezó a dominarme fue darme cuenta de que mientras yo caminaba en esa ciudad, se abrían las puertas y salían miles de personas; sentí la confianza de que en algún lugar entre este grupo de miles de personas en este parque, habría alguien en cuya vida Dios estaba trabajando, que yo no estaba allí por mi cuenta, El había estado trabajando todo el tiempo. Mi tarea era sencillamente encontrar las personas en cuyos corazones Él estaba trabajando…. Para ser sensibles a eso… entonces una vez que los hallé, comenzar a compartir las palabras que se me habían confiado. Para darles a ellos un cuadro de Cristo y para saber, hablar sobre la autoridad, saber que en esa ciudad que estaba llena de Hinduismo e islam, Jesucristo tenía autoridad sobre cada dios extraño adorado ahí. Jesucristo tenía autoridad sobre cada creencia en la reencarnación, en esto o aquello. El tenía autoridad sobre todo. Esta es una gran confianza cuando salimos a hacer discípulos.

El nos da las personas

Piense en eso. El nos da las personas. Recuerdo una vez, cuando pienso en esta verdad, y veo esta verdad. Recuerdo en el Este de Asia, un joven llamado Charlie. El es un profesor. Heather y yo, mi esposa y yo, estábamos en su apartamento. Esta es otra área del mundo donde muy pocas personas conocen sobre Jesús. Alguien había le había dado una biblia. Así que Charlie viene a mí, pone su biblia frente a mí y me dice “ necesito que me digas cómo puedo tener una vida significativa basada en ese libro”. ¿Está usted buscando algo como un momento clave para compartir el evangelio? Bueno, aquí estaba! Y así lo hicimos!,. Dios nos da las personas, nos da las palabras.

Cuando pienso en eso, pienso acerca de Nueva Orleans. Un amigo mío llamado Byron y yo, estábamos caminando un día por vecindario por los alrededores de nuestra iglesia. Solo conociendo las personas, orando por ellas, compartiendo el evangelio mientras el Señor proveía las oportunidades. Recuerdo que estábamos caminando por la casa de un individuo. El estaba sentado en el porche. Un sujeto del tipo bohemio… y comenzamos una conversación. ¿Cómo le va, amigo? El inmediatamente dijo: “no lo quiero, no sé lo que está vendiendo pero no lo quiero” y nosotros dijimos “En realidad somos de la iglesia que queda en esta calle” el replicó: “Bueno, no lo quiero”. El estaba realmente distante. No queriendo nada de nada. Yo dije, bien, entonces necesitamos movernos de aquí y él dice: “ ustedes saben, yo aprecio lo que ustedes hacen pero yo soy más una especie de “nueva era” y pienso…” y comenzó a hablar de cómo todo en el universo sucede por una razón. Yo estoy pensando, bueno, es tiempo de movernos. Pero en ese instante, Byron, que estaba parado junto a mí, dijo: “Bien, si todo eso es cierto, ¿Cuál piensas que es la razón por la que nosotros entramos en contacto contigo hoy? yo pensé “Oye Byron ¡que buena estuvo esa!) Y entonces yo empecé a disgustarme un poco, un poco celoso, ¿Por qué Señor no me diste a mí esa línea?, ¡Eso fue brillante! Ese hombre, que un instante antes estaba tan frio como se puede estar, se incorpora y dice: Esa es una buena pregunta. Avanzó hacía nosotros en la calle. El dice: “pensemos en eso” y comenzamos a compartir el evangelio con este hombre. Dios nos dio las palabras y nos dio la autoridad.

Lo que siempre pienso a este punto es que los últimos 5 o 6 años de mi vida, antes de venir aquí, pasaba semana tras semana en el French Quarter de Nueva Orleans con hombres y mujeres sin hogar, quienes estaban absortos en el alcoholismo y otros vicios en los que este mundo los ha atrapado. Con lectores de las cartas de la fortuna, lectores de cartas de tarot, lectores de la palma de la mano, y la reina del Vodoo de Nueva Orleans, quienes son totalmente paganos, decir somos paganos en nuestras creencias y saber en cada conversación que Jesucristo tiene el poder para superar cualquier cosa en la vida de estos individuos para traerles vida eterna y verlo a él hacerlo. Verlo a él tomar a un hombre sumido en el alcohol comenzar a venir a la iglesia, ser salvo y ser bautizado y ahora liderar un ministerio para personas sin hogar en Nueva Orleans en esa iglesia. El tiene autoridad.

¡El nos da las palabras! ¡!Él nos da las personas! ¡Él nos da la autoridad!. El es nuestra confianza al hacer discípulos. No depende de nuestro entendimiento, sino de su soberanía. Puedo contarle un pequeño secreto aquí? Tendrán que mantener el secreto ¿De acuerdo? Aquí está el secreto… ¡Dios tiene ese asunto aparejado!

La misión completa está en las manos del Padre y no puede fallar. Su Plan será cumplido. La pregunta es: ¿Nos vamos a involucrar en él? ¿Cómo vamos a ser fieles para obedecer Su plan y llevar su Palabra y confiar en su soberanía, que él quiere dar a la gente en Birminghan? ¡Danos las palabras! Su caminar con Cristo lo elevará a toda clase de nuevas alturas. Su viaje y su fe en él, su dependencia en lo elevarán a toda clase de nuevas alturas cuando comenzamos a darnos a nosotros mismos para su plan.

Bien, es Su soberanía, no nuestro entendimiento. No depende de nosotros. Esas son buenas noticias, no somos el grupo más inteligente pero Su soberanía está en control. Quiero decir eso en la mejor forma como su pastor.

Compartimos vida eterna

Segundo: Cuando compartimos la Palabra, compartimos vida eterna, no leyes religiosas. Cuando compartimos la Palabra, compartimos vida eterna, no leyes religiosas. Ahora quiero que vean como se devela esto, porque en los versos 6 al 8 está hablando sobre cómo ellos obedecieron su Palabra, cómo ellos le creyeron y le aceptaron. Cómo ellos obedecieron su Palabra, cómo ellos le creyeron y le aceptaron. ¿De qué está hablando aquí? Tenemos una pista un poco más atrás, en el verso tres. Es una especie de resumen junto con Juan 20:31 del libro completo de Juan, donde dice: “Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” De modo que, cuando compartimos la Palabra, estamos compartiendo vida eterna.

Este es un tema en todo el libro de Juan. Déjeme mostrárselo. Quiero que lo vea. Quizás marcarlo en su biblia. Volvamos otra vez al capítulo uno de Juan. Déjeme darle un rápido paseo y quiero mostrarles vida, vida eterna, una y otra y otra vez, enfatizada por Jesús. Juan Capítulo 1, verso 4. Esta es la introducción a quién es Jesús, nos da un cuadro; esta es su identidad. Dice en Juan 1:4, solo quiero mostrarles algunos lugares donde usted ve vida eterna “En Él” verso 4:

En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Su misma esencia era vida, en él hallamos vida.

Juan capitulo 3

Ahora busque Juan capítulo 3, verso 14. Esta es la conversación de Jesús con aquel individuo llamado Nicodemo. El estaba diciéndole “necesitas nacer de nuevo” “Bueno, qué significa eso” Escuche lo que Jesús dice en el verso 14: 14 »Como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así también tiene que ser levantado el Hijo del hombre,15 para que todo el que crea en él tenga (¡Qué cosa?)vida eterna. Y el verso 16 nos lo sabemos de memoria, cítelo conmigo si lo sabe: 16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo *unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”.

Juan Capítulo 4, verso 14. El está teniendo una conversación con la mujer samaritana en el pozo. Cruzando toda clase de barreras y ¿Qué le dice él a ella? Él le dice: “pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna”.

Mire ahora el capítulo 5 verso 21: Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quienes a él le place.

Vamos ahora a Juan 6: 33, Jesús alimenta más de 5 mil personas con un poquito de comida. Como resultado, él acerca a la multitud. ¡Comida gratis! ¡nos gusta este hombre! Así que le seguían . Mire lo que sucede en el verso 33. Él dice: “El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.” No solo vida temporal, sino verdadera vida eterna. Verso 35, Jesús declaró: “Yo soy el pan de vida —declaró Jesús—. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed” ¡Nunca! ¡Es vida eterna!.

Esta es una nota al margen: este capítulo que tenemos aquí es tan grandioso para mostrarnos la soberanía de Dios, porque menciona algunas de las cosas que vemos en Juan 17. Quiero que vea lo que Jesús dice a la multitud, en el verso 53… esto es lo que él les dice: —Ciertamente les aseguro —afirmó Jesús— que si no comen la carne del Hijo del hombre ni beben su sangre, no tienen realmente vida.54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. ¿No es eso un poco extraño? Si usted está siguiendo a Jesús, es bueno saber que Jesús dijo eso y la gente lo siguió, así que podemos estar confiados mientras compartimos a Jesús. Dios está obrando detrás de este asunto.

Tenga vida en abundancia

Vamos ahora a Juan, Capítulo 10, verso 10. Jesús nos da una declaración resumida. Él dice: “ El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.” Juan 10: 10 dice: “yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”

Veamos el verso 27: “ Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.28 Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano.29 Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos;[d] y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar”

¡Qué buenas noticias! ¿No es bueno saber que no hay nada absolutamente que usted pueda hacer para ganar la salvación? Como resultado, no hay nada que usted pueda hacer para perderla. Dios le tiene en sus manos. Por su gracia y por su obra completa en la cruz, nos ha asegurado la vida eterna. ¡Esas son buenas noticias!

Sigamos adelante, Juan 11 verso 25, Lázaro es resucitado de la muerte en esta historia. Jesús le dice a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida, y todo aquel que cree en mí aunque esté muerto vivirá” y uno más, Juan 14: verso 6: Jesús está hablando del cielo. El está hablando de hacia dónde se dirige. Tomás le preguntó: “No sabemos a dónde vas. ¿Cómo podremos saber el camino? Y Jesús dice: “ Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al padre sino por mí”

Una y otra vez vemos el propósito central de Jesús, el centro de su misión era impartir vida. Así que cuando llegamos a Juan 17, dice “esta es la vida eterna… el énfasis no está en el hecho que es existencia eterna, el punto es que usted ahora conoce al Dios eterno, que usted camina con el Dios eterno. El dice “que ellos conozcan al Dios verdadero”. Esta palabra es más que conocimiento intelectual. Es una palabra que vemos a todo lo largo de las Escrituras para describir una fe intima e intima confianza. Aun en Génesis capítulo cuatro, solo para darles una pequeña ilustración, y la traducción del griego del Antiguo Testamento, usa esta palabra para describir cómo Adán conocía a su esposa Eva y ellos tuvieron un hijo como resultado de conocerse uno al otro. Eso es más que conocimiento intelectual en Génesis capítulo 4:1- Es una relación íntima. Ese es el cuadro que tenemos aquí sobre conocer a Dios. La vida se encuentra en cada día y todos los días a través de toda la eternidad. Cada día que se agota muestra más y más la bondad, la gracia, la misericordia y la grandeza de nuestro Dios. No hay fin para su bondad, no hay fin para su grandeza, nunca nos cansaremos de esta vida. ¡Comienza ahora!

Ese es el cuadro. Así que cuando compartimos la Palabra, eso es lo que compartimos. Si Piensa sobre compartir la Palabra y todo ese tema del evangelismo sobre el que comenzamos a pensar, de todo lo que necesitamos saber para decir… cosas que necesitamos decir… si esto es lo que usted hace… en este punto estamos entrando en algunas leyes.

Si compartimos leyes…

Aquí está el asunto: Si compartimos leyes, necesitamos programas que nos digan cómo compartir las leyes, y si compartimos leyes necesitamos memorizar presentaciones. Necesitamos ser bien versados en las presentaciones y necesitamos organizar proyectos. De modo que necesitamos reunirnos para preparar algunos proyectos sobre cómo compartir estas leyes. Si compartimos leyes, necesitamos tener programas, memorizar presentaciones y organizar proyectos. Les doy el cuadro contemporáneo del evangelismo en la iglesia—programas en los que participamos, presentaciones que aprendemos y donde nos entrenamos, proyectos que luego saldremos y realizaremos.

No estoy diciendo que ninguna de estas cosas sean malas en sí mismas. La verdad, algunas de ellas pueden ser herramientas muy útiles, pero quiero que libere algunas. Una de las razones por las que pensamos que no podemos ser efectivos compartiendo la Palabra es porque no hemos pasado por un programa o no sabemos la presentación, o no tenemos el proyecto asignado, cuando la belleza de esto es que si estamos compartiendo la vida, entonces, la única cosa que necesitamos conocer es a la Persona. ¡La única cosa que necesitamos conocer es la Persona! Es su vida en nosotros.

Ahora, algunos de ustedes en este punto están pensando. “Dave. No estoy comprando eso. Lo he intentado antes. He intentado compartir el evangelio y no solo necesitas a una persona, necesitas algo de ayuda. Necesitas saber qué decir… cómo decirlo y no quieres hacer un lio. En todas esas cosas, ¡se necesita entrenamiento!” No estoy diciendo que el entrenamiento es malo, pero estoy diciendo que el entrenamiento es innecesario. ¿Alguno de estos hombres de Juan capítulo uno tenía entrenamiento cuando abordaron a esos otros hombres?

Déjeme traer esto a nuestro mundo. ¿Cuántos de ustedes son abuelos? Esos de ustedes que son abuelos, permítanme preguntarles ¿Cuántos de ustedes como abuelos, disfrutan hablar con sus nietos? Casi todo el mundo lo disfruta. Si ese es el caso, entonces déjenme preguntarles ¿Cuántos de ustedes se entrenaron sobre cómo y de qué hablar con sus nietos siendo un abuelo? ¿Cuántos han tomado el curso?

Solo para estar seguro que nadie quede fuera aquí, déjenme hacerles una pregunta: ¿Cuántos de ustedes durante las últimas dos semanas ha mencionado el nombre de Nick Saban, nadie? Si no está levantando la mano ¡está mintiendo! Bueno ¿cuántos de ustedes recibieron entrenamiento para hablar sobre Nick Saban en la oficina? ¿en el vecindario? ¿En el hogar?

Dios nos ayuda, lo que está en nuestra mente y lo que está en nuestros corazones brota de nuestros labios. Que Cristo esté en el centro de nuestras mentes y esté en el centro de nuestros corazones, de modo que eso brote de nuestras bocas y que no seamos personas que vienen con una lista de razones por las que El no brota de nuestros labios. Que seamos personas que comparten la Palabra. Deje que su vida fluya a través de usted! Que poco significativas suelen ser nuestras conversaciones cuando tenemos el mensaje de vida eterna. Estas son buenas noticias, que no necesitamos estas cosas, tenemos a Jesús quien nos da las personas, las palabras y la autoridad.

El compartir la Palabra está destinado a humillarnos y honrar a Cristo

La última verdad que surge de Juan capítulo 17, versos 6 al 8 y que espero que nos conforte es esta: El compartir la Palabra está destinado a humillarnos y honrar a Cristo. Dios tiene todo el asunto aparejado y está diseñado para humillarnos y honrar a Cristo. Ahora, hemos visto esto ya en estos pocos versos-. Todo lo que Jesús hizo apuntaba al Padre y Él nos dice intencionalmente, no solo que “Sé que estas cosas vienen de ti” sino que “estos hombres saben que vengo de ti. Esos hombres saben que tú me enviaste. Ellos saben que tus palabras vinieron a través de mi”. Todo el asunto está diseñado aun en la propia vida de Jesús, de manera que el Padre fuese exaltado. Así que todo apuntaba a Él, ni siquiera a Jesús mismo.

Piense cómo esto se relaciona con nosotros. El más grande obstáculo para compartir la palabra es el temor, la ansiedad o intimidación, como usted lo quiera llamar. Es temor. Si usted ha sentido esa clase de temor cuando se trata de compartir la Palabra, quiero se sienta confortado por esto: Si usted experimenta temor, entonces puede tener la confianza de que Dios nos diseñó para experimentar temor. Él lo hizo de esa forma. Ahora usted pudiera no pensar que eso es muy motivador, pero es por causa de nuestro temor que Él muestra su poder más claramente. Es en nuestra intimidación que Él muestra su fuerza. Todo este asunto está diseñado de forma que nuestra debilidad sea puesta en evidencia y Su poder sea magnificado y la gente no diga: “Este muchacho hizo esto en mi vida” sino que digan “Dios hizo esto en mi vida”. Sí ellos me guiaron hasta ahí, pero aquí está el asunto: Esto retrocede a nuestro argumento intelectual… usted puede salir con un gran argumento pero alguien más puede tener uno mejor aquí y otro mejor argumento por allá, y otro gran argumento más acá, si es que está basado en nosotros. Como quiera, Dios el Padre está detrás de todo el asunto. La belleza de esto es… aquí es donde viene el consuelo… Cristo es exaltado a través de nuestra debilidad, y no solo es exaltado a través de nuestra debilidad, sino que decimos: “bien, yo era débil y Él era fuerte”, pero lo que sigue después de eso … no solo Cristo es exaltado en nuestra debilidad, pero las personas… ¡alabe a Dios!, son salvas a través de nuestro testimonio. Estamos dentro del plan de Dios. Estamos dentro de su misión en el mundo.

Un Testimonio

Nunca olvidaré la primera persona que tuve la oportunidad de guiar a la fe en Cristo. Sentando en un mesa en la cafetería de una escuela en frente de uno de mis amigos, solo éramos nosotros dos, y yo tenía un tratado. Yo no sé si usted sabe lo que es un tratado, pero es básicamente un pequeño panfleto, un folleto con una presentación del evangelio. Yo pensé, bueno, supongo que debo compartir el evangelio con mi amigo. Así que saqué el tratado y solo hice una lectura del mismo. “Jesús murió en la cruz” Leí el contenido hasta el final. Haz la pregunta ahora: “¿Te gustaría darle tu corazón a Jesús.? Recuerdo a Scott mirándome y diciendo “Sí, me gustaría” y yo pensé “¿Te gustaría?” “¿Qué voy a hacer ahora?” haz esta oración.

Yo recuerdo que justo ahí, en frente de mí, viendo la vida de mi amigo que iba a la eternidad sin Cristo, tomar un giro a la vida eterna. Déjeme decirle que no me alejé. Esa fue una increíble presentación del evangelio. Déjeme decirle que yo no me alejé con confianza en mí mismo… me alejé con gran confianza en el poder del Espíritu Santo para acercar a la gente a Cristo. Nosotros no llegamos hasta ahí, a ese nivel de confianza, hasta que lo dejamos mostrarla en nuestras vidas. Este es el porqué no esperamos hasta que estamos en cierto punto. Algunos de ustedes estará pensando, mientras avanzamos en esta serie sobre hacer discípulos, “necesito conseguir algunas cosas justo ahora para mi propia vida y luego voy a comenzar a hacer discípulos”. Ese no es el punto. El punto es que cuando comenzamos a tomar responsabilidad con el plan de Cristo, y nos damos a nosotros mismos para hacer discípulos, esto causa que nosotros mejoremos. Provoca que hagamos lo que hemos estado posponiendo siempre porque ahora nuestra vida espiritual comienza a afectar la vida de otros alrededor de nosotros y eso es exactamente lo que Cristo dijo. Mire en el verso 10. ¡Tienen que ver esto! El viene al final de esta parte y dice: “Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado.” Jesús dice: “Mi gloria se refleja en ellos, en sus vidas” Esos hombres, once hombres, Judas no es mencionado aquí, él dice: “Mi gloria llega a través de ellos, vivo por ellos de modo que ellos derramen sus vidas en otros” Ese es el cuadro completo. Así que la pregunta que quiero hacerles esta mañana es, ¿viviremos de tal manera que Cristo reciba gloria en otros? Ahora vemos por qué hacer discípulos no puede ser centrado en uno mismo y porqué no se trata de “en mi vida”. Ponga una marca alrededor de mi vida, mi familia, mi casa y yo viviremos para glorificar a Dios. Si eso es lo que vamos a hacer y hacemos discípulos en nuestra casa, lo cual necesitamos estar haciendo, obviamente… madres y padres a lo largo de esta sala, derramando sus vidas en sus hijos y mostrándoles a Cristo, indudablemente, pero si nos detenemos ahí, entonces ¿cómo alcanzaremos al mundo no alcanzado con el evangelio? ¿Qué sucede cuando, no solo vivimos para esas personas que están más cerca de nosotros, sino que comenzamos a vivir nuestras vidas cristianas no para nuestro bien, pero para el bien de otros de modo que ellos vean a Cristo en nosotros?

La esencia del hacer discipulos

¡Ahora usted ve la esencia del hacer discípulos!. ¿Por qué no se trata de nosotros sino que se trata de ellos? Eso es lo que Pablo dice, tenemos 1 Tesalonicenses capítulo 2, versos 19-20. El está diciéndole a la iglesia allí: él dice: “ustedes son mi gozo y corona, ustedes son mi gozo. Vivo para ustedes. Si ustedes triunfan con el evangelio entonces ese es el retrato de mi vida. Me glorifico en ustedes. Ustedes son mi corona, mi gozo.

¿Qué sucede cuando una familia de la fe entera comienza a ver a otros en nuestra comunidad de esa forma o comienza a vivir para el bien de otros? Por eso es que les dije la semana pasada que no vivo para la supervivencia institucional de la iglesia en Brook Hills. Mi sueño no es con edificios más grandes o programas más grandes. Mi sueño son las vidas representadas en esta sala. Ustedes son vida, son la vida de Cristo dada a conocer por toda esta comunidad… ustedes son mi sueño. ¿Qué sucede cuando comenzamos a vivir eso los unos por los otros? Comenzamos a vivir de tal forma que Cristo está recibiendo la gloria en todas las personas alrededor nuestro. Entonces el evangelio comienza a multiplicarse y el mensaje de redención es extendido rápidamente mediante la reproducción. ¡Dios que así sea! Jesús depositó toda su vida y ministerio en esos hombres. Todo el éxito de ese plan dependía en su fidelidad de seguir su ejemplo y comenzar a compartir la Palabra.

¿Entonces, qué hacemos? ¿Qué significa esto para nosotros? Dos preguntas que quiero hacerles: muy, muy simples… ¿Conoce usted la Palabra? ¿Conoce usted la Palabra?

Quiero hacer la pregunta en silencio. Juan 8:12 lo hace muy claro, que podemos estar estancados en la iglesia y la religión por toda la vida y nunca conocer a Jesús. De modo que, quiero preguntarle a quemarropa ¿Conoce la vida eterna? ¿Conoce a Jesús? Una relación de íntima confianza con él. Porque la eternidad depende de esa pregunta. ¿Conoce la Palabra? Y si la conoce… segundo, ¿Compartirá usted la Palabra? ¿Compartirá usted la Palabra?

El Proposito

Es en este punto en el que quiero guiarles hacia un tiempo donde oremos juntos. Primero, por aquellos de ustedes que no conocen la Palabra y que no han venido a un conocimiento de la vida eterna en él, quiero urgirle no pase un segundo más sin confiar en El. Hay algunos líderes que van a estar en el frente. Su propósito es estar disponibles para usted y otros que estén respondiendo en diferentes formas. Para los que vengan y digan “¿Cómo puedo conocer la Palabra?” Ellos pueden compartir con usted cómo obtener vida eterna a través de Cristo Jesús. Que Dios nos guarde y que el orgullo se desinfle en toda esta sala esta mañana y que la gente venga a la fe y a la Palabra.

Segundo, si compartir la Palabra no ha sido parte de su caminar con Cristo y usted dice “necesito poner una marca en tierra. Aun en mi debilidad, voy a confiar en él y voy a confiar en lo que él me da y comenzar a darme a mí mismo para esto”. Quiero darle la oportunidad solo de hacer negocios con Dios y pasar algo de tiempo con él. Usted podría aun si tiene personas en su vida, en el trabajo o el hogar por las que ha estado orando. Usted ha tenido en su mente aun mientras hemos estado hablando sobre esto hoy, gente por las que necesita un tiempo delante del Padre en este lugar y pida por personas que desea ver venir a la vida eterna en Jesucristo. Quiero darle la oportunidad de hacer eso.

Dios, te alabo por tu Evangelio, por tu Palabra, y por el privilegio de introducir a otros a ti. Dios, oro que tú acerques personas a ti mismo por primera vez. Dios, confío que estás trabajando en los corazones en este lugar y otros, que traigas hombres y mujeres a la vida eterna en Cristo como hiciste a lo largo de los evangelios. Oramos que lo harás aquí. Dios, oramos que levantes a tu iglesia para rendirnos a esta misión para comenzar a compartir la Palabra. Dios, pon tu corazón en el nuestro… tu corazón por la gente alrededor de nosotros, que comencemos a vivir de tal forma que ellos vean la gloria de Cristo en nosotros y vengan a la vida eterna. Oramos que levantes personas, que a pesar de su debilidad, a pesar de sus luchas confiarán en tu poder y nos daremos a nosotros mismos por tu plan. En el nombre de Jesús oramos, Amen.

David Platt

David Platt sirve como pastor en el área metropolitana de Washington, D.C. Es el fundador de Radical.

David recibió su doctorado del New Orleans Baptist Theological Seminary [Seminario Teológico Bautista de Nueva Orleans] y es el autor de Don’t Hold Back [No te quedes donde estás], Radical, Sígueme, Contracultura, Algo tiene que cambiar, Before You Vote [Antes de votar], así como los varios volúmenes de la serie Christ-Centered Exposition Commentary [Comentario Expositivo centrado en Cristo]. 

Vive junto con su esposa e hijos en el área metropolitana de Washington, D.C.

LESS THAN 1% OF ALL MONEY GIVEN TO MISSIONS GOES TO UNREACHED PEOPLE AND PLACES.

That means that the people with the most urgent spiritual and physical needs on the planet are receiving the least amount of support. Together we can change that!